La apendicitis es la inflamación del apéndice vermiforme y constituye la urgencia quirúrgica abdominal más frecuente, afectando principalmente a adolescentes y adultos jóvenes. Su causa más común es la obstrucción de la luz apendicular, generalmente por hiperplasia linfoide en niños o fecalitos en adultos, aunque también pueden intervenir parásitos, cuerpos extraños o tumores. La obstrucción provoca aumento de presión intraluminal, hipoxia, invasión bacteriana, trombosis venosa y, en casos graves, gangrena o perforación del apéndice.
El cuadro clínico se desarrolla rápidamente. El dolor abdominal inicia en epigastrio o región periumbilical (dolor visceral) y migra a la fosa ilíaca derecha en 12-24 horas (dolor somático). Otros síntomas frecuentes son anorexia, náuseas, vómitos y fiebre leve. Las manifestaciones atípicas se presentan en niños (vómitos e irritabilidad), ancianos (dolor leve o ausente) y embarazadas (dolor desplazado al hipocondrio derecho). La exploración física puede mostrar defensa abdominal localizada y leucocitosis moderada.
Entre las complicaciones, la más relevante es la perforación, que puede generar peritonitis o abscesos, alcanzando hasta un 80% tras 48 horas de evolución. El tratamiento de elección es la apendicectomía, que puede realizarse por vía laparoscópica —preferida por menor dolor y recuperación rápida— o abierta, especialmente en casos de perforación o adherencias severas. Preoperatoriamente se recomienda ayuno, fluidoterapia, profilaxis antibiótica y monitorización de signos vitales y dolor.
En el postoperatorio, se debe controlar el dolor, vigilar signos de infección en la herida, fomentar la movilización temprana y educar al paciente sobre cuidados de la herida, dieta progresiva y reintroducción gradual de la actividad física. Se instruye además sobre signos de alarma como fiebre elevada, dolor abdominal persistente o vómitos, que requieren atención médica inmediata.
El papel de enfermería incluye monitorización de signos vitales, manejo del dolor y vómitos, interpretación de laboratorios, preparación quirúrgica, flebotomía y apoyo emocional, garantizando una atención integral que favorezca la recuperación y minimice complicaciones.
