Cualquier hospital es receptor potencial de un flujo masivo de víctimas y por ello, tiene la obligación de estar preparado para absorber contingencias mediante un plan de catástrofes internas y externas.
Un hospital para prepararse para una posible catástrofe debe evaluar los riesgos potenciales, establecer un equipo de mando formado por el jefe de guardia y otros responsables, organizar el traje de las víctimas, establecer un plan de movilización de recursos personales, preparación de recursos materiales y distribución de espacios; disponer de un plan de evacuación y un check-list.
Y la piedra angular del plan de catástrofes es el entrenamiento teórico-práctico periódico.
