La persona inconsciente que respira con normalidad no necesita iniciar RCP de forma inmediata, pero se encuentra en una situación potencialmente grave debido al riesgo de obstrucción de la vía aérea y aspiración de vómitos, sangre o secreciones. La valoración inicial debe incluir la seguridad de la escena, comprobar la respuesta, pedir ayuda, abrir la vía aérea y valorar la respiración durante un máximo de 10 segundos. La posición lateral de seguridad (PLS) está indicada cuando la persona no responde, respira con normalidad, no presenta respiración agónica o gasping, no cumple criterios de RCP y no existe sospecha de traumatismo.
La posición lateral de seguridad ayuda a mantener la vía aérea permeable y facilita el drenaje de secreciones, reduciendo el riesgo de aspiración. Está especialmente indicada en situaciones médicas no traumáticas como síncope, crisis epiléptica finalizada, hipoglucemia, intoxicación o sobredosis con respiración normal. No debe utilizarse ante respiración agónica, respiración dudosa, sospecha de parada cardiaca o traumatismo cervical o vertebral. La técnica consiste en girar cuidadosamente a la persona de lado, estabilizar su posición y mantener la cabeza inclinada hacia atrás para conservar abierta la vía aérea.
Tras colocar a la persona en PLS, la vigilancia continua y la reevaluación son fundamentales, ya que puede producirse un deterioro y evolucionar hacia una parada cardiaca. Se debe comprobar periódicamente la respiración, la permeabilidad de la vía aérea, el nivel de consciencia y la presencia de vómitos o secreciones. Si la respiración se vuelve anormal, desaparece o existen dudas sobre su eficacia, la persona debe colocarse en decúbito supino e iniciar inmediatamente la RCP. En caso de traumatismo, debe evitarse la movilización innecesaria y priorizar la estabilización, la activación de ayuda y la vigilancia de la respiración.
