El síndrome de Kawasaki (SK) es una vasculitis sistémica aguda que afecta principalmente a niños menores de cinco años y se caracteriza por fiebre prolongada, exantema polimorfo, afectación de mucosas, cambios en extremidades y adenopatía cervical. Su etiología es desconocida, aunque se relaciona con una respuesta inmunológica anormal frente a un agente infeccioso en niños genéticamente predispuestos. El principal riesgo es el desarrollo de aneurismas coronarios, por lo que el diagnóstico se basa en criterios clínicos y ecocardiografía. El manejo incluye administración temprana de inmunoglobulina intravenosa, ácido acetilsalicílico y corticoides en casos graves. Las intervenciones de enfermería se enfocan en el cuidado de la piel y mucosas, control del prurito, prevención de infecciones, apoyo al tratamiento médico, educación a la familia y monitorización de posibles complicaciones cardiovasculares.
La dermatitis atópica grave (DA) es una enfermedad inflamatoria crónica caracterizada por prurito intenso, erupción eccematosa y xerosis, afectando a un alto porcentaje de niños en países desarrollados. Su fisiopatología se relaciona con disfunción de la barrera cutánea y respuesta inmunológica Th2, mientras que factores genéticos y ambientales influyen en su aparición. El diagnóstico se realiza mediante criterios clínicos (Hanifin y Rajka) y, en casos complejos, biopsia cutánea. El tratamiento combina corticoides tópicos, inhibidores de calcineurina, antihistamínicos y, en casos graves, inmunomoduladores sistémicos como dupilumab o ciclosporina. Las intervenciones de enfermería incluyen hidratación de la piel, vendajes húmedos, control de prurito, prevención de infecciones, educación sobre desencadenantes ambientales y correcta aplicación de cremas mediante la técnica FTU.
El eccema herpético o síndrome de Kaposi-Juliusberg es una infección grave por virus herpes simple, que se desarrolla sobre piel con dermatitis atópica preexistente. Se manifiesta con erupción vesicular y pustulosa, dolor intenso, prurito y síntomas sistémicos como fiebre. Su diagnóstico se realiza clínicamente y mediante PCR para detectar VHS. El manejo incluye antivirales sistémicos (aciclovir), tratamiento antibiótico si hay infección secundaria y soporte sintomático. Las intervenciones de enfermería se centran en protección de la piel y lesiones, prevención de contagios, alivio del dolor y prurito, hidratación cutánea y educación a padres/cuidadores sobre signos de alarma, medidas preventivas y cuidados domiciliarios. Estas patologías representan urgencias dermatológicas pediátricas que requieren detección temprana y manejo integral.
