La peritonitis es la inflamación del peritoneo, la membrana que recubre la cavidad abdominal y los órganos internos. Se clasifica en peritonitis primaria, que ocurre sin una fuente evidente de infección (frecuente en pacientes con ascitis por cirrosis), y peritonitis secundaria, que resulta de la perforación de una víscera hueca, como úlceras gástricas o duodenales, apendicitis complicada, diverticulitis, enfermedad inflamatoria pélvica, traumatismos abdominales, isquemia intestinal o complicaciones postoperatorias.
El cuadro clínico clásico se caracteriza por la triada de dolor abdominal súbito e intenso, contractura muscular (“abdomen en tabla”) y defensa abdominal con rebote positivo. Acompañan fiebre, escalofríos, oliguria, íleo paralítico, vómitos y pérdida de apetito. En la exploración física se pueden observar taquicardia, hipotensión y ausencia de matidez hepática en caso de neumoperitoneo.
El diagnóstico urgente se basa en la evaluación clínica, análisis de sangre que evidencien leucocitosis y marcadores inflamatorios, y estudios de imagen. La radiografía abdominal puede mostrar aire libre subdiafragmático, mientras que la tomografía computarizada con contraste es el gold standard, permitiendo localizar la perforación, abscesos intraabdominales o isquemia mesentérica.
El tratamiento combina estabilización hemodinámica, antibioticoterapia de amplio espectro y cirugía urgente. La intervención quirúrgica puede incluir laparotomía exploradora, resección del segmento perforado, lavado peritoneal y drenaje de abscesos. En casos complejos, los pacientes requieren cuidados intensivos con monitorización continua y soporte respiratorio.
El papel de enfermería es fundamental en todas las fases: preoperatoria (monitorización de signos vitales, preparación quirúrgica, fluidoterapia, administración de antibióticos, sondaje nasogástrico y apoyo emocional), intraoperatoria (colaboración con el equipo quirúrgico y control de asepsia), y postoperatoria (monitorización continua, manejo del dolor, cuidados de la herida, vigilancia de complicaciones y educación al paciente sobre signos de alarma).
Las intervenciones específicas de enfermería incluyen monitorización de signos vitales y hemodinámica invasiva, manejo del dolor, administración de medicación y fluidos, cuidados de sondas gastrointestinales, punción intravenosa, flebotomía y disminución de la ansiedad, garantizando una atención integral y segura para el paciente con peritonitis.
