8.1 INTRODUCCIÓN
Los primeros auxilios no se limitan a la parada cardiaca o a la atención de lesiones traumáticas. Muchas emergencias médicas comienzan con síntomas aparentemente inespecíficos y pueden progresar de forma rápida hacia compromiso vital si no se reconocen y se actúa de manera precoz.
En este tema se abordan algunas de las emergencias médicas más relevantes en primeros auxilios: anafilaxia, crisis asmática, dolor torácico de posible origen cardiaco, hipoglucemia, sobredosis por opioides, ictus y pensamientos suicidas. Todas ellas comparten una misma lógica asistencial: reconocer signos de alarma, pedir ayuda cuando corresponda, aplicar medidas iniciales seguras y mantener vigilancia hasta la llegada de asistencia profesional.
El objetivo no es sustituir la valoración médica ni el tratamiento avanzado, sino ofrecer una respuesta inicial ordenada, proporcional y basada en intervenciones que pueden reducir morbilidad, evitar deterioro y, en algunos casos, prevenir la parada cardiorrespiratoria.
8.2 ENFOQUE GENERAL ANTE UNA EMERGENCIA MÉDICA
Ante una persona con enfermedad súbita o deterioro clínico, la actuación debe comenzar con la conducta PAS y una valoración estructurada. La secuencia práctica es:
- Proteger: asegurar la escena y la seguridad del interviniente.
- Alertar: pedir ayuda si existe riesgo vital, deterioro progresivo o incertidumbre clínica relevante.
- Socorrer: valorar, priorizar y aplicar medidas iniciales dentro del nivel de competencia.
La valoración inicial debe responder a preguntas simples:
- ¿La persona está consciente?
- ¿Respira con normalidad?
- ¿Hay signos de compromiso de vía aérea, respiración o circulación?
- ¿Existe dolor torácico, reacción alérgica, alteración neurológica, hipoglucemia, intoxicación o riesgo autolesivo?
- ¿La situación mejora, se mantiene o empeora?
Si la persona no responde y no respira con normalidad, se abandona la valoración general y se inicia el algoritmo de soporte vital básico.
Si la persona está consciente o respira con normalidad, puede utilizarse el enfoque XABCDE para ordenar la evaluación:

8.3 ANAFILAXIA
La anafilaxia es una reacción de hipersensibilidad grave, de inicio rápido y potencialmente mortal. Puede comprometer la vía aérea, la respiración y la circulación, y progresar hacia parada cardiorrespiratoria si no se trata precozmente.
Debe sospecharse anafilaxia cuando, tras una posible exposición a un alérgeno, aparecen síntomas compatibles en varios sistemas o signos respiratorios/circulatorios de gravedad.
Signos y síntomas orientativos:
- Estridor, ronquera, dificultad para tragar o sensación de cierre de garganta.
- Sibilancias, dificultad respiratoria o sensación de falta de aire.
- Urticaria, rubor, exantema o picor generalizado.
- Piel fría, sudorosa o pegajosa.
- Mareo, desmayo o sensación de colapso.
- Dolor abdominal, náuseas, vómitos o diarrea.
- Antecedente de exposición reciente a alimentos, medicamentos, látex, picadura de insecto u otro alérgeno conocido.
8.3.1 Actuación inicial ante anafilaxia
La anafilaxia requiere actuación inmediata:
- Llame al 112/SEM o active el sistema interno de emergencias.
- Evite que la persona camine o se levante.
- Colóquela sentada o tumbada según tolerancia clínica; si hay mareo o signos de mala perfusión, puede ser preferible decúbito.
- Administre o ayude a administrar adrenalina intramuscular mediante autoinyector lo antes posible si está disponible y está indicado.
- La adrenalina se administra en la cara externa del muslo.
- Si los síntomas persisten tras 5 minutos, puede administrarse una segunda dosis si está disponible.
- Mantenga vigilancia estrecha de respiración, nivel de consciencia y signos de deterioro.
- Si la persona deja de responder y no respira con normalidad, inicie RCP.
Las dosis habituales mediante autoinyector según las últimas recomendaciones de las guías ERC 2025 son :
Si no se dispone de autoinyector, las recomendaciones contemplan la posibilidad de dispositivos de administración intranasal cuando estén disponibles. En cualquier caso, la prioridad en primeros auxilios es activar ayuda y no retrasar la adrenalina cuando se dispone de ella.
Imagen 17. Orden de acciones en anafilaxia. Fuente : ERC 2025. Primeros auxilios
8.3.2 Papel de enfermería en anafilaxia
La enfermería de urgencias debe reconocer precozmente la anafilaxia, evitar que la persona se mantenga de pie o caminando, facilitar la administración precoz de adrenalina según disponibilidad y formación, vigilar el deterioro respiratorio o hemodinámico y preparar la continuidad asistencial.
También tiene un papel educativo importante: enseñar a pacientes de riesgo y familiares cuándo usar el autoinyector, cómo administrarlo y por qué no debe retrasarse ante síntomas graves.
8.4 CRISIS ASMÁTICA Y DIFICULTAD RESPIRATORIA AGUDA
El asma puede producir episodios de broncoconstricción con dificultad respiratoria, tos, opresión torácica y sibilancias. La mayoría de las crisis se controlan con medicación inhalada, pero una crisis grave puede evolucionar hacia agotamiento, hipoxia y parada respiratoria.
Signos de alarma:
- Dificultad para hablar frases completas.
- Uso de musculatura accesoria.
- Respiración rápida o trabajosa.
- Cianosis.
- Agotamiento, somnolencia o confusión.
- Empeoramiento pese al uso del broncodilatador.
- Silencio respiratorio en un paciente con gran dificultad respiratoria.
8.4.1 Actuación inicial
En una persona con asma que presenta dificultad respiratoria:
- Ayude a la persona a adoptar una posición cómoda, generalmente sentada.
- Tranquilícela y evite esfuerzos innecesarios.
- Ayúdele a usar su propio broncodilatador de rescate si tiene dificultad para hacerlo.
- Utilice una cámara espaciadora si está disponible.
- Active ayuda si la dificultad respiratoria es intensa, no mejora, empeora o hay signos de agotamiento o hipoxia.
- Si deja de responder y no respira con normalidad, inicie SVB.
El oxígeno solo debe administrarse si se está capacitado para ello y la persona presenta signos de hipoxia o el contexto asistencial lo indica. Cuando se dispone de pulsioxímetro y formación para interpretarlo, puede utilizarse para ajustar la administración de oxígeno. En personas con EPOC conocida, los objetivos de saturación pueden ser diferentes y debe actuarse según protocolos locales.
8.5 DOLOR TORÁCICO EN ADULTO CONSCIENTE
El dolor torácico puede tener múltiples causas, pero debe considerarse de riesgo cuando existe sospecha de origen cardiaco. En primeros auxilios, la prioridad es reducir el esfuerzo, pedir ayuda y evitar retrasos en el acceso a atención sanitaria.
Datos que aumentan la sospecha de origen cardiaco:
- Dolor opresivo, constrictivo o sensación de peso en el pecho.
- Irradiación a brazo, cuello, mandíbula, espalda o epigastrio.
- Duración prolongada o progresiva.
- Disnea, sudoración, náuseas, palidez o mareo.
- Antecedentes cardiovasculares.
- Dolor desencadenado por esfuerzo o estrés.
8.5.1 Actuación inicial
- Tranquilice a la persona.
- Colóquela sentada o tumbada en una posición cómoda.
- Evite que camine o haga esfuerzo.
- Llame al 112/SEM si el dolor es sugestivo de origen cardiaco, intenso, persistente o se acompaña de síntomas de alarma.
- Permanezca con la persona hasta que llegue ayuda.
- Vigile nivel de consciencia y respiración.
- Si deja de responder y no respira con normalidad, inicie SVB y use el DEA.
Si la persona tiene angina conocida y dispone de nitroglicerina prescrita, puede ayudarse a que se la autoadministre según su pauta habitual, siempre que esté consciente y pueda hacerlo de forma segura.
Las recomendaciones actuales también contemplan animar y ayudar a una persona adulta con dolor torácico de origen cardiaco a autoadministrarse aspirina masticable, en dosis de 150 a 300 mg, lo antes posible mientras espera el traslado al hospital, salvo alergia conocida a la aspirina u otra contraindicación clara. Esta intervención debe contextualizarse según protocolos locales y competencias del proveedor.
8.6 HIPOGLUCEMIA
La hipoglucemia es una disminución de la glucosa en sangre que puede provocar alteraciones neurológicas, pérdida de consciencia, convulsiones y, en casos graves, compromiso vital. Debe sospecharse especialmente en personas con diabetes, tratamiento con insulina o fármacos hipoglucemiantes, ayuno, ejercicio intenso, ingesta reducida, alcohol o desnutrición crónica.
Signos y síntomas posibles:
- Sudoración fría.
- Temblor.
- Hambre intensa.
- Palpitaciones.
- Irritabilidad o conducta extraña.
- Confusión.
- Somnolencia.
- Debilidad.
- Convulsiones.
- Disminución del nivel de consciencia.
8.6.1 Actuación si está consciente y puede tragar
Si la persona está despierta y puede tragar con seguridad:
- Si es posible, mida glucemia capilar.
- Si la glucemia es baja o la sospecha clínica es alta, administre glucosa o dextrosa por vía oral.
- La recomendación habitual es administrar 15-20 g de glucosa o dextrosa.
- Si no se dispone de tabletas de glucosa, pueden usarse azúcares alimentarios, como caramelos azucarados o 50-100 ml de zumo o refresco con azúcar.
- Si no se dispone de glucosa oral, puede utilizarse gel de glucosa, manteniéndolo parcialmente en la mejilla y permitiendo que trague el resto.
- Reevalúe. Si los síntomas persisten y no mejoran tras 15 minutos, repita la administración de glucosa oral si la persona sigue consciente y puede tragar.
- Tras la recuperación, anime a tomar un tentempié ligero para reducir el riesgo de recurrencia.
8.6.2 Si está inconsciente o no puede tragar
No debe administrarse azúcar, líquidos ni alimentos por vía oral a una persona inconsciente o incapaz de tragar con seguridad, por riesgo de aspiración.
La actuación será:
- Llame al 112/SEM.
- Valore respiración.
- Si respira con normalidad, mantenga vía aérea y vigilancia; posición de recuperación si procede y no hay trauma.
- Si no respira con normalidad, inicie SVB.
- Si la persona dispone de glucagón prescrito y el interviniente está capacitado, puede administrarse según el dispositivo disponible.
Algunas personas pueden disponer de autoinyector de glucagón para administración subcutánea o de glucagón intranasal. Deben seguirse las instrucciones del dispositivo y los protocolos locales.
8.6.3 Hipoglucemia en niños
En niños, si no cooperan para tragar glucosa oral, puede considerarse administrar una pequeña cantidad de azúcar bajo la lengua según las recomendaciones de primeros auxilios. Si el niño está inconsciente, no debe administrarse azúcar por vía oral y debe activarse ayuda.
8.7 SOBREDOSIS POR OPIOIDES
La sobredosis por opioides puede producir depresión respiratoria profunda, disminución del nivel de consciencia y parada respiratoria. Es una emergencia tiempo-dependiente porque el deterioro respiratorio puede preceder a la parada cardiaca.
Debe sospecharse sobredosis por opioides si la persona presenta:
- Respiración lenta, irregular o ausente.
- Somnolencia extrema.
- No respuesta.
- Pupilas puntiformes.
- Contexto compatible: medicación opioide, consumo conocido o sospechado, parches de opioides, jeringuillas, envases o antecedentes.
8.7.1 Actuación inicial
- Compruebe seguridad de la escena.
- Llame al 112/SEM.
- Valore respuesta y respiración.
- Si no responde y no respira con normalidad, inicie RCP.
- Administre naloxona intranasal si está disponible, o autoinyector intramuscular si está capacitado y dispone de él.
- Reevalúe con enfoque ABCDE.
- Siga las instrucciones del envase respecto a la repetición de dosis.
- Mantenga vigilancia hasta la llegada de ayuda.
La naloxona no sustituye al soporte ventilatorio ni a la RCP cuando están indicados. Tampoco debe retrasar la llamada al 112/SEM.
8.8 ICTUS
El ictus es una emergencia tiempo-dependiente. El reconocimiento precoz y la activación rápida de ayuda pueden reducir retrasos en el acceso a tratamientos específicos.
Debe sospecharse ictus ante aparición brusca de:
- Asimetría facial.
- Debilidad o pérdida de fuerza en un brazo o pierna.
- Alteración del habla o dificultad para comprender.
- Pérdida súbita de visión.
- Inestabilidad, mareo intenso o pérdida de coordinación.
- Cefalea súbita e intensa no habitual.
- Confusión o alteración neurológica focal.
8.8.1 Uso de escalas de reconocimiento
Las recomendaciones de primeros auxilios aconsejan utilizar una escala de evaluación de ictus para disminuir el tiempo de identificación y de petición de ayuda. Una escala sencilla puede valorar:
- Cara: pedir que sonría y observar si hay asimetría.
- Brazo: pedir que eleve ambos brazos y observar si uno cae.
- Habla: pedir que repita una frase y valorar si el habla es extraña o incomprensible.
- Tiempo: si alguno de los signos está presente, activar ayuda urgente.
8.8.2 Actuación inicial ante sospecha de ictus
- Llame al 112/SEM de forma inmediata.
- Anote la hora de inicio de los síntomas o la última vez que fue visto bien.
- Mantenga a la persona en reposo y en posición cómoda.
- No le dé comida, bebida ni medicación por vía oral si existe alteración neurológica o riesgo de disfagia.
- Vigile nivel de consciencia y respiración.
- Administre oxígeno solo si está capacitado y la persona muestra signos de hipoxia, como labios azulados o respiración rápida.
- Si deja de responder y no respira con normalidad, inicie SVB.
8.9 PENSAMIENTOS SUICIDAS Y CRISIS DE SALUD MENTAL
Los pensamientos suicidas deben considerarse una situación potencialmente grave. En primeros auxilios, la prioridad es escuchar, valorar el riesgo, mantener la seguridad y pedir ayuda profesional si existe amenaza concreta o plan suicida.
Señales de alerta:
- Expresar deseo de morir o de hacerse daño.
- Amenazas concretas.
- Plan suicida con método, lugar o momento.
- Despedidas, preparación de documentos o entrega de pertenencias.
- Aislamiento extremo.
- Consumo de alcohol u otras sustancias.
- Desesperanza intensa.
- Conducta agitada, impulsiva o de alto riesgo.
8.9.1 Actuación inicial
La comunicación debe ser directa, respetuosa y no juzgadora. Preguntar por suicidio no induce el acto; permite valorar riesgo y pedir ayuda.
Puede preguntarse:
- “¿Estás bien?”
- “¿Cómo te sientes?”
- “¿Has pensado en hacerte daño?”
- “¿Has pensado en suicidarte?”
- “¿Tienes un plan?”
- “¿Cómo, dónde o cuándo has pensado hacerlo?”
Si la persona ha hecho amenazas concretas, tiene un plan, acceso a medios letales o riesgo inminente, debe informársele de que se va a pedir ayuda y llamar al 112/SEM. No debe dejarse sola.
8.9.2 Qué hacer y qué evitar
Hacer:
- Escuchar con calma.
- Tomar en serio cualquier verbalización suicida.
- Mantener un tono respetuoso.
- Retirar riesgos inmediatos si puede hacerse con seguridad.
- Pedir ayuda profesional.
- Infundir esperanza sin minimizar el sufrimiento.
Evitar:
- Juzgar o culpabilizar.
- Prometer confidencialidad absoluta si hay riesgo vital.
- Dejar sola a la persona con riesgo inminente.
- Minimizar frases como “no será para tanto”.
- Discutir o retar.
- Intentar resolver todo sin apoyo profesional.
8.10 HEMORRAGIAS
Las hemorragias pueden variar desde sangrados leves hasta hemorragias potencialmente mortales. En primeros auxilios, la prioridad es identificar si el sangrado amenaza la vida y aplicar medidas inmediatas de control.
Una hemorragia debe considerarse grave si es abundante, pulsátil, empapa rápidamente ropa o apósitos, forma un charco, se asocia a amputación o herida profunda, o se acompaña de palidez, sudoración fría, mareo, debilidad o disminución del nivel de consciencia.
8.10.1 Actuación inicial ante una hemorragia externa
- Compruebe la seguridad de la escena.
- Active ayuda si el sangrado es abundante, no cede o se asocia a signos de shock.
- Aplique presión directa sobre el punto de sangrado con una gasa, paño limpio o apósito.
- Mantenga la presión de forma continua.
- Si el apósito se empapa, no lo retire; coloque más material encima y continúe presionando.
- Si está disponible, aplique un vendaje compresivo manteniendo presión sobre la herida.
- Mantenga a la persona en reposo y vigile signos de deterioro.
- Evite que camine si hay sangrado importante o signos de mala perfusión.
Si hay un objeto clavado en la herida, no debe retirarse. Se estabiliza el objeto y se aplica presión alrededor, evitando comprimir directamente sobre él.
8.10.2 Torniquete y agentes hemostáticos
En hemorragias potencialmente mortales de extremidades que no se controlan con presión directa, o cuando la presión directa no es posible o segura, puede estar indicado un torniquete si se dispone de material adecuado y formación. Debe colocarse proximal a la herida, ajustarse hasta detener el sangrado y registrar la hora de colocación.
Los agentes hemostáticos pueden considerarse en hemorragias graves cuando están disponibles y el interviniente está entrenado. No deben retrasar la presión directa ni la activación de ayuda.
8.10.3 Signos de shock hemorrágico
Deben considerarse signos de alarma:
- Palidez intensa.
- Piel fría, sudorosa o moteada.
- Mareo o síncope.
- Confusión, somnolencia o agitación.
- Respiración rápida.
- Pulso rápido o débil si se sabe valorar.
- Sed intensa.
- Debilidad progresiva.
Ante estos signos, active ayuda urgente, mantenga a la persona en reposo, controle el sangrado, evite pérdida de calor y vigile consciencia y respiración.
8.10.4 Conservación de una parte corporal amputada
Ante una amputación o avulsión traumática, la prioridad inicial es siempre la atención de la persona herida: comprobar seguridad, activar ayuda, controlar la hemorragia y tratar el shock si aparece. La recuperación y conservación de la parte amputada es importante porque, en algunos casos, puede intentarse la reimplantación quirúrgica, pero nunca debe retrasar el control del sangrado ni la asistencia vital.
La parte amputada debe conservarse fría, pero sin congelarla. El objetivo es reducir el daño tisular durante el traslado, evitando al mismo tiempo lesiones por congelación o contacto directo con hielo.
Actuación recomendada:
- Controle primero la hemorragia de la persona herida mediante presión directa, vendaje compresivo o torniquete si está indicado y existe formación.
- Active el 112/SEM o el sistema interno de emergencias.
- Recupere la parte amputada si puede hacerse con seguridad.
- Envuelva la parte amputada en una gasa estéril o paño limpio humedecido con suero salino o agua.
- Introduzca la parte envuelta en una bolsa o recipiente de plástico limpio y hermético.
- Coloque esa bolsa o recipiente dentro de otra bolsa con hielo o agua fría.
- Evite el contacto directo de la parte amputada con el hielo.
- No congele la parte amputada.
- No la introduzca directamente en agua ni en suero sin protección.
- No la limpie de forma agresiva ni la frote.
- Transporte la parte amputada junto con la persona herida al hospital.
Este método puede aplicarse a diferentes partes corporales amputadas o desgarradas, como dedos, mano, oreja, nariz, labio, cuero cabelludo u otras estructuras. Aunque el tiempo hasta la atención quirúrgica es relevante, incluso si no ha sido posible una conservación ideal, la parte amputada debe enviarse igualmente con la persona herida para que el equipo especializado valore las posibilidades de tratamiento.

Imagen 18. Conservación de miembro amputado
Fuente: internet
8.11 FRACTURAS, ESGUINCES Y LESIONES MUSCULOESQUELÉTICAS
Las lesiones musculoesqueléticas son frecuentes en primeros auxilios. La actuación inicial busca disminuir el dolor, evitar agravar la lesión, detectar signos de gravedad y facilitar la valoración sanitaria cuando sea necesaria.
Debe sospecharse fractura ante dolor intenso localizado, deformidad, imposibilidad para mover o apoyar, inflamación importante, acortamiento o rotación anormal de una extremidad, crepitación, herida con hueso visible o mecanismo traumático significativo.
8.11.1 Actuación inicial
- Compruebe la seguridad de la escena.
- Evite movilizar la zona lesionada innecesariamente.
- Retire anillos, pulseras o elementos compresivos si hay inflamación y puede hacerse sin dolor ni retraso.
- Inmovilice la extremidad en la posición encontrada si hay dolor importante, deformidad o sospecha de fractura.
- Aplique frío local envuelto en tela, evitando contacto directo con la piel.
- Eleve la extremidad si no aumenta el dolor y no hay sospecha de fractura inestable.
- Active ayuda si hay deformidad, herida abierta, dolor intenso, afectación vascular o neurológica, trauma importante o imposibilidad de traslado seguro.
No debe intentarse recolocar una extremidad deformada ni reducir una fractura en primeros auxilios. Si hay sangrado, se controla con presión directa alrededor de la lesión, evitando comprimir fragmentos óseos expuestos.
8.11.2 Signos de alarma neurovascular
Tras una lesión de una extremidad, deben vigilarse signos de compromiso neurovascular:
- Piel fría o pálida distal a la lesión.
- Hormigueo, pérdida de sensibilidad o adormecimiento.
- Incapacidad para mover dedos.
- Dolor desproporcionado o progresivo.
- Ausencia o debilidad de pulso distal si se sabe valorar.
Si aparecen estos signos, la persona requiere valoración urgente.
8.11.3 Lesión de columna o pelvis
Ante caída desde altura, accidente de tráfico, traumatismo de alta energía, dolor cervical o lumbar importante, déficit neurológico, alteración del nivel de consciencia o dolor pélvico tras trauma, debe sospecharse lesión grave. En estos casos, se evita movilizar a la persona salvo que exista peligro inmediato, se activa ayuda y se mantiene vigilancia de consciencia y respiración.
En este contexto, la inmovilización cervical manual es una técnica, fundamental, ya que se trata de una medida inicial destinada a reducir movimientos de la cabeza y el cuello cuando existe sospecha de lesión cervical o vertebral. No sustituye a la valoración sanitaria ni al material específico de inmovilización, pero puede ayudar a proteger la columna hasta la llegada de ayuda especializada.
Debe considerarse en situaciones como:
- Accidente de tráfico, atropello o caída desde altura.
- Traumatismo craneal, cervical o facial.
- Dolor cervical tras un traumatismo.
- Pérdida de consciencia asociada a trauma.
- Déficit neurológico: hormigueo, debilidad, pérdida de sensibilidad o dificultad para mover extremidades.
- Electrocución con caída, proyección o contracción muscular intensa.
- Persona traumatizada con alteración del nivel de consciencia, intoxicación o imposibilidad de colaborar.
La técnica consiste en mantener la cabeza alineada con el tronco, evitando flexión, extensión o rotación cervical:
- Colóquese detrás o al lado de la cabeza de la persona, según la posición y seguridad de la escena.
- Pida a la persona, si está consciente, que no mueva la cabeza ni el cuello.
- Coloque ambas manos a los lados de la cabeza, sujetando suavemente la región temporal, mandibular o los laterales del cráneo.
- Mantenga la cabeza en posición neutra y alineada con el eje del cuerpo.
- No fuerce la alineación si aparece dolor, resistencia, dificultad respiratoria o empeoramiento neurológico.
- Mantenga la inmovilización manual hasta que llegue ayuda especializada o hasta que sea imprescindible modificar la posición para proteger la vía aérea.
Si la persona no responde, la prioridad sigue siendo valorar la respiración y mantener la vía aérea permeable. En sospecha de trauma, se deben evitar movilizaciones innecesarias y, si es preciso abrir la vía aérea, se prefiere la tracción mandibular en personal entrenado. Si esta no es eficaz y la persona no respira con normalidad, debe priorizarse la apertura de vía aérea y el inicio de soporte vital.
No debe retirarse un casco, ni colocarse un collarín cervical, ni movilizar a la persona sin formación o sin indicación protocolizada.
En primeros auxilios, la medida fundamental es evitar movimientos innecesarios, mantener alineación manual si es posible y activar ayuda especializada.
8.12 PICADURAS Y MORDEDURAS
La mayoría de las picaduras producen reacciones locales leves, pero algunas pueden desencadenar anafilaxia, infección, toxicidad o lesiones relevantes. La actuación inicial depende del tipo de animal o insecto, la gravedad de la reacción y los antecedentes de la persona.
8.12.1 Picaduras de insectos
Actuación inicial:
- Lave la zona con agua y jabón si es posible.
- Retire el aguijón si es visible, evitando comprimir el saco de veneno.
- Aplique frío local envuelto en tela para aliviar dolor e inflamación.
- Vigile aparición de síntomas generales.
- Active ayuda urgente si aparecen signos de anafilaxia: dificultad respiratoria, hinchazón de lengua o garganta, ronquera, mareo, colapso, urticaria generalizada o deterioro rápido.
- Si la persona dispone de autoinyector de adrenalina y presenta anafilaxia, ayude a administrarlo.
8.12.2 Mordeduras
Las mordeduras pueden producir heridas profundas, infección y daño tisular. La actuación inicial incluye lavado abundante con agua, control del sangrado con presión directa y cobertura con apósito limpio.
Debe recomendarse valoración sanitaria, especialmente si la mordedura es profunda, afecta a manos, cara, cuello o genitales, procede de animal desconocido, existe riesgo de rabia o tétanos, o la persona es inmunodeprimida.
No debe cerrarse la herida de forma improvisada ni aplicar sustancias irritantes.
8.12.3 Picadura de carabela portuguesa
La carabela portuguesa (Physalia physalis) no es una medusa verdadera, sino un hidrozoo colonial con tentáculos urticantes capaces de producir dolor intenso y lesiones cutáneas. Sus restos pueden seguir siendo urticantes, aunque el organismo parezca muerto, por lo que no deben manipularse sin protección.
Actuación inicial:
- Salga del agua y evite nuevos contactos con tentáculos o restos del organismo.
- Avise a socorristas o al 112/SEM si hay síntomas importantes, afectación extensa, persona vulnerable o dudas sobre la gravedad.
- No frote la zona y no raspe la piel con arena, toallas o las manos desnudas.
- Lave la zona con agua de mar o suero salino, sin frotar.
- No utilice agua dulce, porque puede favorecer la descarga de nematocistos residuales.
- Retire restos visibles de tentáculos con pinzas o con protección, evitando el contacto directo.
- Aplique frío local envuelto, sin contacto directo del hielo con la piel, para aliviar el dolor.
- Vigile la aparición de síntomas generales: dificultad respiratoria, mareo, náuseas, vómitos, dolor intenso persistente, síncope, afectación extensa o signos de anafilaxia.
Debe evitarse aplicar alcohol, amoniaco, orina o vinagre en la picadura de carabela portuguesa. Aunque en otros tipos de cnidarios el vinagre puede aparecer en algunos protocolos, en el contexto de carabela portuguesa las recomendaciones oficiales españolas consultadas aconsejan no utilizarlo.
Debe buscarse atención sanitaria si el dolor es intenso o persistente, si hay afectación extensa, si la persona es niño, anciana, embarazada o tiene enfermedad relevante, si aparecen síntomas generales o si existen signos de reacción alérgica grave.

Imagen 19. Lesiones tras picadura de carabela portuguesa / Carabela portuguesa
8.12.4 Picadura de pez escorpión o pez araña: sospecha y primeros auxilios
Las picaduras por peces venenosos, como el pez escorpión, pez araña, escórpora, cabracho o especies similares, suelen producirse al pisarlos accidentalmente en zonas de playa, rocas o aguas poco profundas. El veneno se inocula a través de espinas, habitualmente localizadas en aletas dorsales o estructuras defensivas, y provoca un dolor muy intenso, de aparición rápida, que puede irradiarse por la extremidad.
Debe sospecharse este tipo de picadura ante una herida punzante tras contacto con un pez o tras pisar algo en el agua, especialmente si aparece dolor quemante o pulsátil intenso, inflamación, enrojecimiento, hormigueo o dificultad para apoyar la extremidad. En algunos casos pueden aparecer síntomas generales como náuseas, sudoración, mareo, síncope o reacción alérgica.
La actuación inicial recomendada es:
- Salir del agua y evitar nuevos contactos.
- Lavar la zona con agua abundante para limpiar la herida y eliminar restos superficiales.
- Retirar restos visibles de espinas o tejido solo si son superficiales y pueden extraerse fácilmente, sin presionar ni manipular en profundidad.
- Sumergir la zona afectada en agua caliente, idealmente alrededor de 45 ºC, durante 30-60 minutos, siempre evitando quemaduras. El calor ayuda a disminuir el dolor y puede inactivar parcialmente toxinas termolábiles.
- No aplicar hielo directamente como medida principal para el dolor, ya que en este tipo de envenenamiento por espinas de peces se recomienda calor local.
- No realizar cortes, succión, torniquetes ni manipulaciones agresivas de la herida.
- Cubrir con un apósito limpio tras el lavado y la analgesia inicial.
- Recomendar valoración sanitaria, especialmente si el dolor es intenso o persistente, hay sospecha de espina retenida, signos de infección, afectación extensa, síntomas generales, reacción alérgica, inmunosupresión, diabetes o lesión en mano, pie o articulación.
Debe activarse el 112/SEM si aparecen dificultad respiratoria, mareo intenso, síncope, hipotensión, urticaria generalizada, edema facial o faríngeo, dolor incontrolable, alteración del nivel de consciencia o cualquier signo de anafilaxia o shock.
En el ámbito sanitario puede ser necesaria analgesia, exploración de la herida, retirada de cuerpos extraños, valoración radiológica si se sospechan espinas retenidas, profilaxis antitetánica según estado vacunal y tratamiento de complicaciones. Las recomendaciones oficiales españolas y guías clínicas de primeros auxilios ante animales marinos coinciden en el lavado, la retirada cuidadosa de restos visibles, el uso de agua caliente alrededor de 45 ºC durante 30-60 minutos y la valoración sanitaria si existen síntomas relevantes o sospecha de cuerpo extraño retenido.
8.12.5 Mordeduras de araña violinista o arañas del género Loxosceles
La llamada araña violinista pertenece al género Loxosceles. Su mordedura puede producir desde una reacción local leve hasta un cuadro de loxoscelismo cutáneo con necrosis local y, de forma menos frecuente, afectación sistémica. En España, la especie de interés es Loxosceles rufescens, aunque los cuadros graves son infrecuentes.
La mordedura puede ser inicialmente poco llamativa. En las horas siguientes pueden aparecer dolor progresivo, eritema, edema, zona violácea, ampolla, lesión necrótica o síntomas generales.
Debe recomendarse valoración sanitaria si existe sospecha razonable de mordedura por Loxosceles, dolor creciente, lesión cutánea progresiva o síntomas sistémicos.
Actuación inicial:
- Mantenga la calma y evite manipular en exceso la zona.
- Lave la mordedura con agua y jabón.
- Aplique frío local envuelto para reducir dolor e inflamación.
- Eleve la extremidad si la mordedura está en brazo o pierna y resulta cómodo.
- Mantenga la zona en reposo relativo.
- Si es posible, identifique la araña sin exponerse a una nueva mordedura; puede ser útil una fotografía segura.
- Busque valoración sanitaria, especialmente si hay dolor intenso, lesión progresiva, ampolla, coloración violácea, necrosis, fiebre, malestar general, náuseas, hemólisis sospechada, orina oscura, afectación en niños o comorbilidad relevante.
Qué no hacer:
- No cortar la herida.
- No succionar el veneno.
- No aplicar torniquetes.
- No aplicar calor.
- No manipular la lesión ni intentar drenar ampollas o áreas necróticas.
- No capturar la araña si implica riesgo.

Imagen 20
8.12.6 Mordedura de serpiente
Ante sospecha de mordedura de serpiente, la prioridad es mantener a la persona en reposo, activar ayuda y evitar medidas que puedan empeorar la situación.
Actuación inicial:
- Aleje a la persona del animal si puede hacerse con seguridad.
- Llame al 112/SEM.
- Mantenga a la persona en reposo y reduzca al mínimo el movimiento.
- Inmovilice la extremidad afectada en una posición cómoda.
- Retire anillos, pulseras o elementos compresivos antes de que aparezca edema.
- No corte la herida.
- No succione el veneno.
- No aplique torniquetes improvisados.
- No aplique hielo directamente.
- Vigile signos de anafilaxia, shock, dificultad respiratoria o deterioro neurológico.
Si es posible hacerlo sin riesgo, puede ser útil recordar el aspecto del animal o realizar una fotografía a distancia segura, pero nunca debe intentarse capturarlo.
8.13 USO DE PULSIOXÍMETRO Y OXÍGENO EN PRIMEROS AUXILIOS
El pulsioxímetro puede ayudar a valorar la oxigenación, pero no sustituye la evaluación clínica. Una saturación aparentemente normal no descarta gravedad, y una lectura incorrecta puede aparecer por mala perfusión, frío, movimiento, esmalte, pigmentación o mala colocación del sensor.
Cuando se dispone de pulsioxímetro y formación, puede utilizarse para orientar la administración de oxígeno. Las recomendaciones de primeros auxilios indican ajustar el oxígeno a una saturación de 94-98 % en general. En personas con EPOC conocida, el objetivo orientativo es 88-92 %.
El oxígeno debe administrarse solo si el interviniente está capacitado para ello, dispone del material adecuado y la persona presenta dificultad respiratoria, hipoxia o indicación clínica según protocolos locales.
8.14 CUANDO ACTIVAR AYUDA URGENTE
No existe una lista cerrada. Debe activarse el 112/SEM o el sistema interno ante cualquier deterioro relevante, sospecha de riesgo vital o incertidumbre clínica significativa.
En las emergencias tratadas en este tema, la activación es especialmente importante ante:
- Sospecha de anafilaxia.
- Dificultad respiratoria grave o crisis asmática que no mejora.
- Dolor torácico sugestivo de origen cardiaco.
- Hipoglucemia con disminución de consciencia o ausencia de mejoría.
- Sobredosis por opioides o depresión respiratoria.
- Signos compatibles con ictus.
- Ideación suicida con amenazas concretas, plan o riesgo inminente.
- Cualquier persona que no responde o que deja de respirar con normalidad.
8.15 PAPEL DE ENFERMERÍA
La enfermería de urgencias tiene un papel esencial en el reconocimiento precoz de emergencias médicas y en la prevención del deterioro. Su actuación combina valoración clínica, priorización, educación sanitaria y coordinación de recursos.
Competencias clave:
- Identificar signos de gravedad en problemas médicos, traumáticos y ambientales frecuentes.
- Activar ayuda sin demora cuando exista riesgo vital.
- Aplicar medidas iniciales seguras y proporcionadas.
- Ayudar al paciente a utilizar medicación prescrita cuando esté indicado y dentro del marco competencial.
- Vigilar la evolución y detectar deterioro.
- Educar a pacientes, familiares y primeros intervinientes.
- Transmitir información clínica relevante al equipo que continúa la asistencia.
8.16 RESUMEN DEL TEMA
Los problemas agudos frecuentes en primeros auxilios requieren reconocimiento precoz, activación de ayuda y medidas iniciales dirigidas a evitar deterioro. La anafilaxia requiere adrenalina precoz si está disponible; el asma grave exige ayuda con el broncodilatador y vigilancia; el dolor torácico sugestivo de origen cardiaco requiere reposo, llamada precoz y, si procede, ayuda con medicación prescrita; la hipoglucemia se trata con glucosa oral solo si la persona está consciente y puede tragar; la sobredosis por opioides requiere soporte vital, llamada al SEM y naloxona si está disponible; el ictus exige reconocimiento rápido y activación urgente; y los pensamientos suicidas requieren escucha, valoración del riesgo y petición de ayuda profesional si existe riesgo concreto.
Además, las hemorragias deben controlarse mediante presión directa y, en casos seleccionados, torniquete o agentes hemostáticos si existe formación; las fracturas requieren inmovilización y vigilancia neurovascular; y las picaduras o mordeduras obligan a vigilar anafilaxia, infección, toxicidad y necesidad de valoración sanitaria.
En todas estas situaciones, si la persona deja de responder y no respira con normalidad, se inicia soporte vital básico.
8.17 PUNTOS CLAVE PARA RECORDAR
- En toda emergencia médica, primero valore seguridad, consciencia y respiración.
- Si la persona no responde y no respira con normalidad, inicie SVB.
- En anafilaxia, la adrenalina debe administrarse lo antes posible si está disponible y está indicada.
- En asma, ayude a utilizar el broncodilatador propio y active ayuda si hay dificultad respiratoria grave o ausencia de mejoría.
- En dolor torácico sugestivo de origen cardiaco, evite esfuerzos, tranquilice y active ayuda.
- En hipoglucemia, administre glucosa oral solo si la persona está consciente y puede tragar.
- En sobredosis por opioides, la naloxona no sustituye a la llamada al SEM ni a la RCP si está indicada.
- Ante sospecha de ictus, utilice una escala sencilla y anote la hora de inicio o última vez visto bien.
- Ante ideación suicida con plan o amenaza concreta, no deje sola a la persona y pida ayuda profesional urgente.
- El oxígeno y el pulsioxímetro son útiles solo si se dispone de formación, material e interpretación adecuada.
- En hemorragias, la presión directa mantenida es la medida inicial más importante.
- En sospecha de fractura, no intente recolocar la extremidad; inmovilice y vigile signos neurovasculares.
- En picaduras, vigile signos de anafilaxia; en mordedura de serpiente, mantenga reposo, inmovilice la extremidad y no realice cortes, succión ni torniquetes improvisados.
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