Las urgencias escrotales son condiciones que afectan el escroto y los testículos, caracterizadas por dolor agudo, aumento de volumen, enrojecimiento y posibles alteraciones sistémicas. Son urgencias médicas porque un retraso en el diagnóstico y manejo puede causar atrofia testicular, infertilidad, sepsis o necrosis intestinal.
Entre las principales urgencias escrotales se incluyen:
- Torsión testicular.
- Orquiepididimitis y absceso testicular.
- Hematoceles.
- Hernias incarceradas.
8.1 TORSIÓN TESTICULAR
8.1.1 Concepto
La torsión testicular es una emergencia urológica caracterizada por la rotación del testículo sobre su eje dentro del escroto, lo que provoca el enrollamiento del cordón espermático. Esta torsión genera una obstrucción del flujo sanguíneo testicular, inicialmente venoso y posteriormente arterial, lo que puede conducir a isquemia y necrosis del testículo si no se interviene de manera oportuna. La rapidez en el diagnóstico y tratamiento es crucial, ya que la viabilidad testicular disminuye significativamente si la intervención quirúrgica se retrasa más de 6 horas.

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8.1.2 Etiología
La torsión testicular puede ser causada por diversas condiciones, entre las cuales destacan:
- Idiopática: Es la forma más frecuente y ocurre sin una causa aparente.
- Malformación congénita: La anomalía más relevante es el síndrome de Bell-Clapper, donde el testículo se encuentra libre dentro del escroto y no adherido al polo posterior, aumentando la movilidad y el riesgo de torsión.
- Traumatismos o movimientos bruscos: Golpes directos en el escroto o actividad física intensa pueden precipitar la torsión.
- Predominio en adolescentes: Especialmente entre los 12 y 18 años, debido a cambios anatómicos y hormonales que incrementan la movilidad testicular.
8.1.3 Fisiopatología
El mecanismo patológico de la torsión testicular se desarrolla de la siguiente manera:
- Giro del cordón espermático: Obstruye inicialmente el drenaje venoso del testículo.
- Acumulación de sangre: La congestión venosa produce edema y aumento de la presión intratesticular.
- Isquemia: La falta de flujo arterial provoca hipoxia tisular y dolor intenso.
- Necrosis testicular: Si la torsión persiste más de 6 a 12 horas, las células testiculares mueren, lo que puede llevar a pérdida irreversible del órgano.
- Inflamación: La hipoxia provoca respuesta inflamatoria local, aumentando el dolor, el edema y el eritema del escroto.
8.1.4 Manifestaciones clínicas
El cuadro clínico es típicamente abrupto y doloroso:
- Dolor súbito e intenso, generalmente unilateral, que puede irradiarse al abdomen.
- Escroto edematoso y eritematoso, con sensibilidad marcada a la palpación.
- Testículo elevado o en posición horizontal, diferente al testículo contralateral.
- Ausencia del reflejo cremastérico, lo que indica alteración neurológica local.
- Náusea y vómitos pueden acompañar el dolor intenso.
8.1.5 Exploración física
La exploración física es fundamental para el diagnóstico precoz de la torsión testicular. Los hallazgos más relevantes incluyen:
- Inspección del escroto: Edema, eritema y posible cambio de coloración del testículo (violáceo o azul).
- Palpación testicular: Testículo elevado o en posición horizontal, firme y extremadamente doloroso a la palpación.
- Reflejo cremastérico ausente: Signo característico de torsión, evaluado estimulando la cara interna del muslo; el testículo afectado no asciende.
- Signo de Prehn negativo: El dolor no se alivia al elevar el testículo, a diferencia de la epididimitis donde el signo suele ser positivo.
- Signo de Gouverneur: Dolor intenso al palpar el cuerpo del pubis o la región inguinal, indicando irritación del nervio genitofemoral secundaria a la torsión.
- Dolor referido: Puede irradiarse a la ingle, abdomen bajo o flanco, simulando abdomen agudo.
- Cordón espermático tenso o engrosado: Palpable en algunos casos debido a la torsión.
- Signos generales: Taquicardia, ansiedad, palidez o sudoración debido al dolor intenso.
La exploración debe ser rápida y cuidadosa, evitando manipular excesivamente el testículo para no empeorar la torsión ni aumentar el dolor.
8.1.6 Complicaciones
Si no se realiza intervención temprana, pueden ocurrir:
- Necrosis testicular: Pérdida irreversible del órgano.
- Atrofia testicular: Disminución del tamaño y función del testículo afectado.
- Infertilidad: Alteración de la espermatogénesis debido a daño testicular bilateral por mecanismos inmunológicos o torsión contralateral en algunos casos.
8.1.7 Tratamiento
El manejo de la torsión testicular es estrictamente quirúrgico y de urgencia:
- Detorsión y orquidopexia: Se desenrolla el testículo y se fija al escroto para prevenir recurrencias, idealmente en las primeras 6 horas.
- Orquiectomía: Indicada si el testículo presenta necrosis irreversible al momento de la cirugía.
- Intervención manual (en algunos casos temporales): La maniobra de detorsión manual puede intentarse solo si la cirugía inmediata no está disponible, pero siempre seguida de corrección quirúrgica definitiva.
8.1.8 Intervenciones enfermeras
- Manejo del dolor (1400)
- Realizar una valoración exhaustiva del dolor que incluya la localización, características, aparición / duración, frecuencia, calidad, intensidad o severidad del dolor y factores desencadenantes.
- Asegurarse de que el paciente reciba los cuidados analgésicos correspondientes.
- Administración de analgésicos (2210)
- Evaluar previamente la intensidad, localización y características del dolor utilizando escalas estandarizadas.
- Administrar los analgésicos prescritos según indicación médica, vigilando posibles efectos adversos o reacciones.
- Observar la respuesta del paciente al medicamento, registrar cambios en la intensidad del dolor y notificar al equipo de salud cualquier efecto no esperado.
- Manejo de la medicación (2380)
- Observar si se producen efectos adversos derivados de los fármacos.
- Manejo ambiental: confort (6482)
- Colocar al paciente de forma que se facilite la comodidad (utilizando principios de alineación corporal, apoyo con almohadas, apoyo de las articulaciones durante el movimiento, tablillas inmovilizadoras para la parte dolorida del cuerpo).
- Cuidados preoperatorios (1600)
- Preparar al paciente para la intervención quirúrgica asegurando que se mantenga en ayuno según protocolo. Verificar que el consentimiento informado esté correctamente firmado y explicado. Preparar el área quirúrgica, controlar signos vitales periódicamente y educar al paciente y familiares sobre los procedimientos, fomentando la cooperación y disminuyendo la ansiedad ante la urgencia de la cirugía.
8.1.9 Observaciones enfermeras
Se debe vigilar de manera constante la aparición de signos de shock o hipotensión que puedan presentarse como consecuencia del dolor intenso, la ansiedad o una posible pérdida de sangre.
Es fundamental documentar de manera detallada la evolución del dolor, la respuesta a la analgesia administrada y cualquier cambio en el examen físico, como el edema escrotal o la posición anormal del testículo, asegurando un registro completo que facilite la continuidad del cuidado.
8.2 ORQUIEPIDIDIMITIS
8.2.1 Concepto
La orquiepididimitis es la inflamación simultánea del epidídimo y del testículo, usualmente de origen infeccioso, que provoca dolor escrotal, edema y alteraciones funcionales del testículo. La afección puede afectar la fertilidad si no se trata de manera temprana y adecuada. En algunos casos, la infección puede progresar y generar complicaciones graves como absceso testicular o sepsis, lo que convierte a esta patología en una urgencia médica que requiere atención inmediata.

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8.2.2 Etiología
La orquiepididimitis puede ser provocada por diferentes causas:
- Bacteriana: Las causas más frecuentes son Escherichia coli (especialmente en adultos mayores o con infección urinaria), Chlamydia trachomatis y Neisseria gonorrhoeae (más comunes en hombres sexualmente activos jóvenes).
- Traumatismos o cirugías previas: Procedimientos urológicos, biopsias, cateterismos o golpes en el escroto pueden predisponer a infección secundaria.
- Factores de riesgo adicionales: Reflujo de orina hacia el epidídimo, manipulación repetida del área escrotal, inmunosupresión y hábitos sexuales de riesgo.
8.2.3 Fisiopatología
La infección provoca una respuesta inflamatoria local y sistémica:
- Colonización bacteriana del epidídimo y testículo → activación de la respuesta inmune y liberación de mediadores inflamatorios.
- Edema y aumento de volumen testicular → presión intratesticular elevada, dolor y sensibilidad local.
- Alteración de la microcirculación testicular → posible compromiso de la función testicular si la inflamación es prolongada.
- Formación de absceso en casos no tratados → acumulación de pus, necrosis tisular y riesgo de ruptura.
- Diseminación sistémica → fiebre, taquicardia, malestar general y, en casos graves, sepsis.
8.2.4 Manifestaciones clínicas
El cuadro clínico se presenta de forma gradual:
- Dolor escrotal progresivo, generalmente unilateral, que puede irradiarse a la ingle o al abdomen inferior.
- Edema y eritema progresivo del escroto, con aumento de temperatura local.
- Sensibilidad y engrosamiento del epidídimo, que puede sentirse firme y doloroso a la palpación.
- Fiebre, escalofríos y malestar general, que indican afectación sistémica.
- Posible secreción uretral en infecciones por patógenos de transmisión sexual.
- En algunos casos, disuria, frecuencia urinaria y sensación de ardor al orinar.
8.2.5 Exploración física
La exploración física en la orquiepididimitis permite identificar los signos característicos de inflamación e infección del epidídimo y testículo, diferenciando esta patología de otras urgencias escrotales.
- Inspección del escroto: Se observa edema, eritema y aumento de volumen; en algunos casos puede presentarse cambio de coloración local debido a la congestión tisular.
- Palpación testicular y epididimaria: El testículo y el epidídimo se encuentran sensibles, firmes y dolorosos a la palpación; el epidídimo puede estar engrosado.
- Signo de Prehn positivo: El dolor puede disminuir al elevar el testículo, lo que ayuda a diferenciar la orquiepididimitis de la torsión testicular.
- Dolor referido: Puede irradiarse a la ingle, abdomen inferior o flanco, y aumentar con la palpación del área afectada.
- Cordón espermático: Puede sentirse engrosado y sensible debido a la inflamación.
- Signos generales: Taquicardia, fiebre, malestar general y sudoración por la respuesta inflamatoria sistémica.
En la orquiepididimitis, los signos característicos de torsión, como reflejo cremastérico ausente, signo de Gouverneur y testículo en posición horizontal, no suelen estar presentes, lo que ayuda a diferenciar ambas patologías durante la exploración.

Tabla 13: Diagnóstico diferencial entre la orquiepididimitisa y la torsión testicular
8.2.6 Complicaciones
- Formación de absceso testicular, que requiere drenaje quirúrgico.
- Sepsis secundaria a diseminación bacteriana sistémica.
- Pérdida testicular por necrosis si la infección no se maneja oportunamente.
- Infertilidad en casos recurrentes o prolongados debido a daño epididimario.
8.2.7 Tratamiento
El manejo de la orquiepididimitis está prinncipalmente enfocado en controlar la infección y aliviar los síntomas:
- Antibióticos de acuerdo con cultivo y sensibilidad, iniciando tratamiento empírico mientras se esperan resultados.
- Elevación escrotal y analgesia para reducir dolor y edema.
- Reposo absoluto y medidas locales de confort.
- Drenaje quirúrgico si se desarrolla absceso.
- Control y seguimiento para prevenir recurrencias y monitorizar función testicular.
8.2.8 Intervenciones enfermeras
- Manejo del dolor (1400)
- Realizar una valoración exhaustiva del dolor que incluya la localización, características, aparición / duración, frecuencia, calidad, intensidad o severidad del dolor y factores desencadenantes.
- Asegurarse de que el paciente reciba los cuidados analgésicos correspondientes.
- Administración de analgésicos (2210)
- Evaluar previamente la intensidad, localización y características del dolor utilizando escalas estandarizadas.
- Administrar los analgésicos prescritos según indicación médica, vigilando posibles efectos adversos o
reacciones.
- Observar la respuesta del paciente al medicamento, registrar cambios en la intensidad del dolor y notificar al equipo de salud cualquier efecto no esperado.
- Administración de medicamentos (2300)
- Administrar antibióticos según prescripción médica, verificando alergias y horario de dosis. Observar tolerancia y posibles efectos adversos, fomentando adherencia al tratamiento y registrando la evolución clínica.
- Manejo de la medicación (2380)
- Observar si se producen efectos adversos derivados de los fármacos.
- Manejo ambiental: confort (6482)
- Colocar al paciente de forma que se facilite la comodidad (utilizando principios de alineación corporal, apoyo con almohadas, apoyo de las articulaciones durante el movimiento, tablillas inmovilizadoras para la parte dolorida del cuerpo).
- Prevención de infección (6550)
- Supervisar higiene escrotal adecuada, observar secreciones, cambios de color o temperatura del escroto, y vigilar signos de infección sistémica como fiebre o taquicardia. Promover medidas de prevención para evitar progresión o recurrencia de la infección.
8.2.9 Observaciones enfermeras
Vigilar de forma continua la evolución del edema, eritema y dolor escrotal, registrando cualquier cambio en la coloración, consistencia o tamaño del testículo. Observar la presencia de secreción uretral o signos de absceso, como fluctuación o aumento localizado del dolor. Recomendar reposo absoluto y elevación del escroto para favorecer el retorno venoso y disminuir la inflamación. Controlar signos vitales regularmente, especialmente temperatura, frecuencia cardíaca y presión arterial, para detectar signos tempranos de infección sistémica o sepsis. Documentar de manera detallada todos los cambios clínicos, la respuesta del paciente a la medicación, la eficacia de las medidas de confort y los cuidados implementados. Mantener una comunicación constante con el equipo médico para coordinar intervenciones y asegurar la continuidad del cuidado, contribuyendo así a la recuperación y prevención de complicaciones.
8.3 HEMATOCELES
8.3.1 Concepto
El hematocelo se define como la acumulación de sangre entre las capas parietal y visceral de la túnica vaginal que recubre el testículo. Esta colección hemática se produce generalmente como consecuencia de un traumatismo escrotal cerrado, aunque también puede aparecer tras intervenciones quirúrgicas o, de manera menos frecuente, por ruptura espontánea de vasos testiculares o del cordón espermático.
El hematocelo genera aumento del volumen escrotal, dolor y alteración de la morfología testicular, pudiendo comprometer la función gonadal si la presión generada por la sangre acumulada interfiere con la perfusión del testículo. En casos graves o no tratados, puede evolucionar hacia atrofia testicular, infección secundaria o infertilidad.
8.3.2 Etiología
Las causas más frecuentes de hematocelo incluyen:
- Traumatismos directos: Golpes contundentes en el escroto, como los ocurridos en actividades deportivas, accidentes o agresiones, que ocasionan ruptura de vasos intratesticulares o del plexo pampiniforme.
- Cirugías escrotales previas: Especialmente tras orquiectomías, hidrocelectomías o exploraciones testiculares, donde puede producirse sangrado postoperatorio en el espacio vaginal.
- Ruptura vascular espontánea: Poco común, puede presentarse en pacientes con trastornos de la coagulación o bajo tratamiento anticoagulante.
- Complicaciones de otras patologías testiculares: Como torsión testicular, orquiepididimitis o neoplasias, donde el daño vascular y la fragilidad tisular favorecen el sangrado local.
8.3.3 Fisiopatología
El desarrollo del hematocelo se origina a partir de un proceso hemorrágico dentro del espacio vaginal del testículo, que desencadena una serie de cambios locales y hemodinámicos responsables de la sintomatología característica. Estos mecanismos fisiopatológicos se describirse de la siguiente manera:
- Ruptura vascular inicial: Un traumatismo directo, una cirugía o una lesión vascular espontánea provocan la ruptura de pequeños vasos sanguíneos del testículo, epidídimo o cordón espermático.
- Extravasación de sangre: La sangre se acumula en el espacio potencial existente entre las hojas parietal y visceral de la túnica vaginal (espacio vaginal).
- Formación del hematocelo: La sangre retenida genera una colección hemática que comprime progresivamente el testículo, causando distensión de la túnica vaginal y aumento del volumen escrotal.
- Aumento de presión intratesticular: La acumulación sanguínea eleva la presión dentro del escroto, comprometiendo el flujo venoso y linfático, lo que conduce a congestión y edema local.
- Compromiso del flujo arterial: Si la presión es sostenida o el hematoma es voluminoso, puede disminuir la perfusión arterial testicular, provocando isquemia parcial o total.
- Respuesta inflamatoria local: Los productos de la degradación sanguínea inducen inflamación, aumentando el dolor, el edema y la sensibilidad escrotal.
- Evolución del hematoma: Si no se reabsorbe, la sangre puede organizarse y fibrosarse, formando un hematocelo crónico con engrosamiento de la túnica vaginal.
- Complicaciones secundarias: En casos no tratados, puede producirse infección secundaria (piohematocelo), necrosis o atrofia testicular por falta de irrigación prolongada.
8.3.4 Manifestaciones clínicas
El cuadro clínico del hematocelo suele estar asociado a un antecedente de traumatismo reciente o procedimiento quirúrgico escrotal. Los síntomas más característicos son:
- Dolor escrotal de inicio súbito o progresivo, que puede irradiarse hacia la ingle o el abdomen inferior.
- Aumento de volumen escrotal, generalmente unilateral, con sensación de peso y tensión local.
- Cambio de coloración cutánea, observándose equimosis, tonalidad violácea o azulada del escroto por extravasación sanguínea.
- Sensibilidad aumentada al tacto o movimiento, con dificultad para palpar el testículo individualmente.
- Ausencia de transiluminación, diferencia clave frente al hidrocele, ya que la sangre no permite el paso de la luz.
- En casos severos: náuseas, vómitos, ansiedad o hipotensión secundaria al dolor o al sangrado activo.
8.3.5 Exploración física
La exploración física es esencial para el diagnóstico precoz del hematocelo. Los hallazgos más relevantes incluyen:
- Inspección del escroto: Se observa un aumento de volumen con edema, equimosis y, en ocasiones, cambio de coloración violácea o azul oscura. La piel puede lucir tensa y brillante por la distensión.
- Palpación testicular: Se palpa una masa firme, dolorosa y de consistencia irregular que no transilumina. El testículo puede encontrarse desplazado o indistinguible del hematoma.
- Sensibilidad aumentada: El dolor es intenso, punzante y se exacerba con la manipulación o el movimiento.
- Cordón espermático: Puede palparse engrosado o tenso debido al sangrado o edema.
- Signos generales: En hematoceles extensos puede observarse taquicardia, palidez, diaforesis y ansiedad, reflejo del dolor o de una posible pérdida sanguínea significativa.
La ecografía testicular con Doppler es el estudio complementario de elección, ya que permite diferenciar el hematocelo de otras masas escrotales, evaluar el flujo sanguíneo testicular y determinar la necesidad de intervención quirúrgica.
8.3.6 Complicaciones
Si no se maneja adecuadamente, el hematocelo puede derivar en:
- Atrofia testicular por compresión vascular prolongada.
- Infección secundaria con formación de absceso o piohematocelo.
- Dolor crónico y engrosamiento fibroso de la túnica vaginal.
- Infertilidad si se afecta la función testicular o se compromete el flujo espermático.
- Shock hipovolémico, en casos de sangrado extenso no controlado.
8.3.7 Tratamiento
El manejo del hematocelo depende del tamaño, los síntomas y la causa subyacente.
El tratamiento se divide en conservador y quirúrgico:
- Tratamiento conservador:
En hematoceles pequeños y estables se recomienda reposo absoluto, aplicación de compresas frías en el área escrotal, uso de suspensorio, analgesia y antiinflamatorios prescritos. Se mantiene vigilancia clínica estrecha y control ecográfico para evaluar reabsorción.
- Tratamiento quirúrgico:
Indicado cuando el hematocelo es voluminoso, doloroso o aumenta de tamaño. Consiste en la evacuación quirúrgica del hematoma, control del sangrado y revisión del testículo para descartar lesiones asociadas. En casos de necrosis o daño severo, puede ser necesaria la orquiectomía.
El objetivo del tratamiento es preservar la viabilidad testicular, aliviar el dolor y prevenir complicaciones como la infección o la atrofia.
8.3.8 Intervenciones enfermeras
- Manejo del dolor (1400)
- Realizar una valoración exhaustiva del dolor que incluya la localización, características, aparición / duración, frecuencia, calidad, intensidad o severidad del dolor y factores desencadenantes.
- Asegurarse de que el paciente reciba los cuidados analgésicos correspondientes.
- Monitorización (6680)
- Controlar signos vitales (presión arterial, frecuencia cardíaca, temperatura y saturación de oxígeno) para detectar signos de sangrado activo o compromiso hemodinámico. Evaluar la perfusión escrotal, coloración, temperatura y la aparición de hematomas o signos inflamatorios adicionales.
- Administración de medicamentos (2300)
- Administrar antibióticos según prescripción médica, verificando alergias y horario de dosis. Observar tolerancia y posibles efectos adversos, fomentando adherencia al tratamiento y registrando la evolución clínica.
- Manejo de la medicación (2380)
- Observar si se producen efectos adversos derivados de los fármacos.
- Manejo ambiental: confort (6482)
- Colocar al paciente de forma que se facilite la comodidad (utilizando principios de alineación corporal, apoyo con almohadas, apoyo de las articulaciones durante el movimiento, tablillas inmovilizadoras para la parte dolorida del cuerpo).
- Prevención de infección (6550)
- Supervisar higiene escrotal adecuada, observar secreciones, cambios de color o temperatura del escroto, y vigilar signos de infección sistémica como fiebre o taquicardia. Promover medidas de prevención para evitar progresión o recurrencia de la infección.
8.3.9 Observaciones enfermeras
Mantener una vigilancia estrecha del paciente, observando la evolución del edema, el eritema y el dolor escrotal. Evaluar y registrar de manera sistemática los signos vitales, prestando especial atención a la aparición de taquicardia, hipotensión o palidez que puedan indicar sangrado activo. Recomendar reposo absoluto y elevación del escroto, así como la aplicación controlada de compresas frías para reducir la inflamación y el dolor.
8.4 HERNIAS INCARCERADAS
8.4.1 Concepto
La hernia incarcerada se define como la protrusión de asas intestinales a través de un defecto de la pared abdominal (generalmente el anillo inguinal) que no puede ser reducida manualmente, generando dolor intenso en la región escrotal o inguinal. Esta condición representa una urgencia quirúrgica debido al riesgo de estrangulación intestinal, la cual puede provocar isquemia, necrosis y complicaciones sistémicas graves.

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8.4.2 Etiología
Las hernias incarceradas pueden originarse por:
- Defectos congénitos o adquiridos de la pared abdominal, como debilidad de la fascia o persistencia del conducto peritoneo-vaginal.
- Aumento de la presión intraabdominal, por tos crónica, obesidad, esfuerzo físico intenso o levantamiento de cargas pesadas.
- Factores predisponentes adicionales: Edad avanzada, cirugías previas, embarazo o cualquier situación que debilite la musculatura abdominal.
8.4.3 Fisiopatología
La fisiopatología de la hernia incarcerada se desarrolla de la siguiente manera:
- Protrusión del contenido intestinal a través del anillo inguinal, que queda atrapado y no puede ser reducido manualmente.
- Compromiso vascular de la asa intestinal, con compresión de la arteria y vena mesentérica que irriga el segmento afectado.
- Isquemia intestinal, que provoca dolor intenso, inflamación local y edema del escroto en caso de hernia inguinoescrotal.
- Necrosis intestinal si el compromiso vascular persiste, generando riesgo de perforación y peritonitis.
- Inflamación escrotal secundaria, caracterizada por edema, eritema y aumento de temperatura local, como respuesta al daño tisular.
- Respuesta sistémica, que puede incluir fiebre, taquicardia y riesgo de sepsis si se produce necrosis y perforación intestinal.
8.4.4 Manifestaciones clínicas
El cuadro clínico típico de la hernia incarcerada incluye:
- Dolor escrotal intenso, súbito y progresivo, que empeora con movimientos o intentos de reducción manual.
- Aumento de volumen o tumefacción en la región inguinal y escrotal, firme y no reducible.
- Náuseas, vómitos y distensión abdominal si existe obstrucción intestinal asociada.
- Signos de irritación peritoneal en casos avanzados, como sensibilidad abdominal difusa.
- Cambios en la coloración o temperatura del escroto debido a la congestión y edema local.
8.4.5 Exploración física
La evaluación física permite diferenciar la hernia incarcerada de otras causas de dolor escrotal agudo:
- Inspección del escroto e ingle: Presencia de bulto firme, doloroso y no reducible; la piel puede verse eritematosa o edematosa.
- Palpación: Sensibilidad intensa sobre la hernia; asas intestinales atrapadas que pueden percibirse como masa firme y tensa.
- Signos de obstrucción intestinal: Distensión abdominal, ruidos intestinales disminuidos o ausentes, y dolor difuso.
- Signos generales: Taquicardia, sudoración, palidez o ansiedad por dolor intenso.
8.4.6 Complicaciones
- Estrangulación intestinal, que requiere intervención quirúrgica inmediata.
- Necrosis intestinal, con riesgo de perforación y peritonitis.
- Sepsis, secundaria a necrosis o infección intestinal.
- Shock hipovolémico, en casos graves por pérdida de líquidos o repercusión sistémica.
8.4.7 tratamiento
El manejo de la hernia incarcerada es una urgencia quirúrgica, aunque en algunos casos puede intentarse reducción manual inicial:
- Reducción manual: Solo si el paciente está hemodinámicamente estable y no hay signos de estrangulación; requiere sedación y manipulación cuidadosa.
- Cirugía urgente: Indicada si no se puede reducir la hernia, si hay compromiso vascular, necrosis intestinal o signos de peritonitis.
- Manejo sintomático: Analgesia, reposo y control de líquidos y electrolitos mientras se prepara al paciente para cirugía.
8.4.8 Intervenciones enfermeras
- Manejo del dolor (1400)
- Realizar una valoración exhaustiva del dolor que incluya la localización, características, aparición / duración, frecuencia, calidad, intensidad o severidad del dolor y factores desencadenantes.
- Asegurarse de que el paciente reciba los cuidados analgésicos correspondientes.
- Monitorización (6680)
- Controlar signos vitales (presión arterial, frecuencia cardíaca, temperatura y saturación de oxígeno) para detectar signos de sangrado activo o compromiso hemodinámico. Evaluar la perfusión escrotal, coloración, temperatura y la aparición de hematomas o signos inflamatorios adicionales.
- Administración de medicamentos (2300)
- Administrar antibióticos según prescripción médica, verificando alergias y horario de dosis. Observar tolerancia y posibles efectos adversos, fomentando adherencia al tratamiento y registrando la evolución clínica.
- Monitorización hemodinámica (6680)
- Controlar signos vitales de manera continua, incluyendo presión arterial, frecuencia cardíaca, saturación y perfusión periférica. Observar signos de compromiso circulatorio o shock, documentando cualquier cambio y notificando al equipo médico de forma inmediata.
8.4.9 Observaciones enfermeras
Vigilar la evolución del volumen escrotal y la región inguinal, observando signos de aumento de edema, cambios de coloración o dolor intenso. Detectar signos de obstrucción intestinal, como vómitos, distensión abdominal, ausencia de tránsito intestinal o ruidos disminuidos. Documentar de manera detallada todos los hallazgos clínicos, respuesta a la analgesia y cuidados implementados.
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