TEMA 8. URGENCIAS ESCROTALES


Las urgencias escrotales son cuadros agudos de dolor y aumento de volumen del escroto y los testículos, que pueden acompañarse de eritema y síntomas sistémicos, y que requieren diagnóstico y tratamiento rápidos para evitar atrofia testicular, infertilidad, sepsis o incluso necrosis intestinal. Entre ellas destaca la torsión testicular, verdadera emergencia urológica en la que el testículo gira sobre el cordón espermático, obstruyendo primero el retorno venoso y después el flujo arterial, lo que conduce a isquemia y necrosis si no se interviene en las primeras 6 horas. Suele afectar a adolescentes, muchas veces sin causa clara o asociada a malformaciones como el síndrome de Bell-Clapper; se manifiesta por dolor súbito e intenso, escroto edematoso y eritematoso, testículo elevado y horizontal, reflejo cremastérico abolido y signo de Prehn negativo. El tratamiento es siempre quirúrgico (detorsión y orquidopexia, u orquiectomía si hay necrosis), y los cuidados de enfermería se centran en el control del dolor, la preparación urgente para quirófano, la vigilancia hemodinámica y el registro detallado de la evolución. La orquiepididimitis, en cambio, es una inflamación infecciosa del epidídimo y testículo (habitualmente por E. coli, Chlamydia o gonococo), de inicio más gradual, con dolor progresivo, edema y eritema escrotal, fiebre y síntomas urinarios; el signo de Prehn suele ser positivo y el reflejo cremastérico se conserva, lo que ayuda al diagnóstico diferencial. Se trata con antibióticos, analgesia, reposo y elevación escrotal, vigilando la posible aparición de absceso, sepsis o daño testicular permanente.

El hematocele es la acumulación de sangre entre las hojas de la túnica vaginal, normalmente tras traumatismo escrotal o cirugía, que produce dolor, aumento de volumen, equimosis y masa escrotal firme que no transilumina; si el acúmulo es importante puede comprimir el testículo y comprometer su perfusión, ocasionando atrofia, infección secundaria o infertilidad. El manejo puede ser conservador (reposo, frío local, suspensorio, analgesia) o quirúrgico si el hematoma es voluminoso o progresivo, con evacuación y revisión del testículo. Las hernias incarceradas se manifiestan como una masa inguinoescrotal dolorosa, irreductible, con aumento de volumen y posible cuadro de obstrucción intestinal (náuseas, vómitos, distensión); el atrapamiento de asas intestinales en el anillo inguinal puede evolucionar a estrangulación, isquemia y necrosis intestinal, constituyendo una urgencia quirúrgica. Puede intentarse reducción manual solo en pacientes estables y sin signos de estrangulación, pero el tratamiento de elección es la cirugía urgente. En todas estas urgencias escrotales, el rol de enfermería incluye valoración exhaustiva del dolor, monitorización continua de signos vitales, administración segura de medicación (analgésicos, antibióticos, fluidoterapia), medidas de confort (reposo, elevación escrotal), vigilancia de signos de shock o sepsis y una documentación precisa que facilite la actuación rápida y coordinada del equipo médico.