TEMA 9. PATOLOGÍA HEPATOBILIAR AGUDA


La enfermedad biliar se produce principalmente por cálculos, que pueden ser de colesterol (frecuentes en mujeres, obesidad y edad avanzada) o pigmentarios (negros por hemólisis, ocres por infecciones).

La colecistitis aguda, usualmente litiásica, ocurre por obstrucción del conducto cístico, provocando inflamación y, a veces, infección. Se manifiesta con dolor en hipocondrio derecho, náuseas, vómitos y fiebre. El diagnóstico se realiza por ecografía y pruebas hepáticas. El tratamiento incluye dieta, fluidoterapia, analgesia, antibióticos y cirugía en casos complicados.

La colangitis aguda es infección del árbol biliar por obstrucción, típicamente por coledocolitiasis. Se presenta con la triada de Charcot: dolor, fiebre e ictericia; la forma grave añade confusión y shock. Se trata con antibióticos y desobstrucción endoscópica.

El cólico biliar se produce por espasmo y distensión vesicular, con dolor cólico en hipocondrio derecho, irradiado a escápula y hombro, acompañado de náuseas y vómitos. Se maneja con analgesia, antieméticos, reposo y ayuno transitorio.

La insuficiencia hepática aguda grave es un fallo hepático fulminante con necrosis masiva, coagulopatía y encefalopatía, causada por hepatitis viral, intoxicaciones o isquemia. Requiere cuidados intensivos, monitorización y, en muchos casos, trasplante.

La cirrosis hepática es fibrosis progresiva que altera la arquitectura del hígado, generando hipertensión portal y fallo hepatocelular. Sus principales causas son alcohol, hepatitis viral y esteatosis. Se clasifica en compensada (síntomas leves) y descompensada (ascitis, hemorragia variceal, encefalopatía). La enfermería juega un papel clave en monitorización, manejo de líquidos y medicamentos, soporte nutricional y educación del paciente.