TEMA 9. PROFUNDIZANDO EN EL TRIAJE


El término triage proviene del francés trier, que significa seleccionar o priorizar, y tiene un origen militar. Fue desarrollado inicialmente por Dominique-Jean Larrey, cirujano jefe de la Guardia Imperial de Napoleón, quien estableció la necesidad de evaluar y clasificar rápidamente a los soldados heridos en batalla para administrar atención prioritaria. Larrey también diseñó las “ambulancias voladoras” para acelerar el traslado de los heridos. Más tarde, en la I Guerra Mundial, se aplicaron criterios de gravedad para ordenar el traslado en ambulancias, lo que redujo la mortalidad.

El triage en IMV permite clasificar a los pacientes según la gravedad y prioridad de atención, ayudando a organizar recursos humanos, materiales, ambulancias y camas hospitalarias. No es una técnica, sino una necesidad derivada del número de víctimas, tipo de lesiones, recursos disponibles y distancia a hospitales.

Principios básicos del triage incluyen:

  • Salvar la vida antes que conservar miembros.

  • Priorizar la función sobre la corrección anatómica.

  • Reconocer que las principales amenazas vitales son asfixia, hemorragia y shock.

  • Identificar rápidamente pacientes críticos que requieren reanimación inmediata.

  • Realizar solo maniobras básicas como desobstrucción de vía aérea y control de hemorragias severas; la reanimación cardiopulmonar se limita a casos muy específicos.

Objetivos del triage:

  • Clarificar la situación en la escena IMV contabilizando y clasificando a las víctimas.

  • Aplicar medidas salvadoras inmediatas.

  • Etiquetar a cada paciente con códigos de color que indican su prioridad.

  • Agrupar y estabilizar pacientes en áreas seguras.

  • Reevaluar constantemente.

  • Organizar la evacuación y asignar hospitales adecuados.

  • Documentar todas las actuaciones y asegurar la trazabilidad de los pacientes.

  • Optimizar la asignación de tareas y recursos.

Características del triage:

  • Personalizado, dinámico y permanente, con reevaluación continua.

  • Adaptado a las circunstancias (número de víctimas, distancia a hospitales, recursos).

  • Rápido (clasificación inicial entre 30 segundos y 3 minutos según gravedad).

  • Completo, sin evacuar pacientes sin clasificar salvo excepciones.

  • Preciso y seguro; ante dudas, se prioriza la categoría superior.

Tipos de triage:

  • Primer triage: realizado por personal no sanitario en la escena, con métodos rápidos (ej. START o MRCC), para identificar pacientes críticos y facilitar su salida inmediata.

  • Segundo triage: realizado por personal sanitario en puestos avanzados, con métodos más complejos que incluyen evaluación lesional y fisiológica.

  • Tercer triage: en la salida del puesto médico, para decidir el hospital destino según la patología.

Tarjetas de triage (ej. METTAG): resistentes, fáciles de usar y con información esencial (datos del paciente, lesiones, tratamientos).

Modelos principales:

  • Short: método básico que comienza pidiendo a los heridos que caminen; los que pueden hacerlo se clasifican en verde, y luego se evalúa habla, respiración y circulación para asignar colores rojo, amarillo, verde o negro. Incluye control de hemorragias con torniquetes.

  • START (Simple Triage and Rapid Treatment): sistema internacional muy usado, rápido (30 seg), basado en marcha, respiración, estado mental y perfusión. Es sencillo y útil para personal sanitario y no sanitario, pero tiende a sobretriage.

  • MRCC: derivado de START, usado principalmente por personal no sanitario. Evalúa marcha, respiración, circulación, conciencia y hemorragias. Fácil y rápido, con tarjetas específicas.

  • META (Modelo Extrahospitalario de Triage Avanzado): desarrollado en España en 2011 para mejorar el triage en IMV, enfocado en identificar precozmente pacientes quirúrgicos graves que necesitan traslado rápido a hospitales, evitando técnicas en escena sin beneficio claro.

En resumen, el triage es fundamental para organizar la atención en incidentes con múltiples víctimas, permitiendo priorizar recursos y mejorar la supervivencia, utilizando sistemas adaptados a las circunstancias y formados por múltiples fases que van desde la evaluación inicial rápida hasta la asignación hospitalaria definitiva.