El soporte vital básico (SVB) en lactantes, niños y embarazadas mantiene los principios generales de reconocer la parada cardiorrespiratoria, pedir ayuda, iniciar una RCP de calidad y utilizar el DEA lo antes posible, aunque requiere adaptaciones específicas. En pediatría, la parada suele estar precedida por hipoxia, insuficiencia respiratoria o shock, por lo que las ventilaciones de rescate tienen especial importancia. Si el lactante o niño no responde y no respira con normalidad, se abre la vía aérea y, si el reanimador está entrenado, se realizan 5 ventilaciones de rescate iniciales antes de comenzar las compresiones torácicas.
La RCP pediátrica debe adaptarse a la edad y tamaño del paciente. En lactantes, la cabeza se mantiene en posición neutra y las compresiones se realizan sobre la mitad inferior del esternón mediante la técnica de dos pulgares; en niños, puede utilizarse una o dos manos según su tamaño. Las compresiones deben alcanzar aproximadamente un tercio del diámetro anteroposterior del tórax, con una frecuencia de 100-120 compresiones por minuto. La relación compresiones-ventilaciones es 15:2 para reanimadores entrenados específicamente en SVB pediátrico y 30:2 si no existe formación específica. El DEA debe utilizarse en niños de todas las edades, empleando el modo pediátrico cuando esté disponible, sin retrasar la desfibrilación por falta de material específico.
En las embarazadas, el reconocimiento de la parada y la actuación inicial siguen el algoritmo habitual: si la mujer no responde y no respira con normalidad, se inicia inmediatamente RCP de calidad y se utiliza el DEA sin demora, ya que el embarazo no contraindica la desfibrilación. En la gestación avanzada, el útero puede producir compresión aortocava, reduciendo el retorno venoso y la eficacia de la RCP; por ello, cuando hay suficientes intervinientes, debe realizarse el desplazamiento manual del útero hacia la izquierda mientras continúan las compresiones. Además, es fundamental activar precozmente ayuda especializada obstétrica, materna y neonatal para garantizar una atención adecuada.
