TEMA 9. TRAUMATISMOS GENITOURINARIOS


Los traumatismos genitourinarios comprenden las lesiones que afectan a los órganos del sistema urinario y genital masculino, incluyendo riñones, uréteres, vejiga, uretra, pene y testículos. Estas lesiones pueden ser cerradas o penetrantes, con repercusiones que van desde hemorragias leves hasta pérdida de función renal o reproductiva. La evaluación temprana, el manejo oportuno y la estabilización del paciente son fundamentales para minimizar complicaciones y preservar la funcionalidad de los órganos afectados.

 

9.1 TRAUMATISMO RENAL CERRADO Y ABIERTO

9.1.1 Concepto

El traumatismo renal es la lesión física del riñón causada por fuerzas externas. Se distingue en:

  • Cerrado: contusión, laceración o hematoma del riñón sin ruptura de la cápsula renal o de la piel.
  • Abierto: penetración del parénquima renal por objetos externos, con posible exposición al medio ambiente y sangrado activo.

 

9.1.2 Etiología

Los factores que contribuyen al desarrollo de traumatismos renales incluyen:

  • Accidentes de tránsito, caídas o deportes de contacto (traumatismo cerrado).
  • Heridas por arma blanca o proyectil (traumatismo abierto).
  • Traumatismos laborales o domésticos.
  • Complicaciones de procedimientos quirúrgicos o instrumentación urológica.

 

Imagen:https://www.google.com/search?q=traumatismo+renal+abierto+&sca_esv=6e4820828e77e658&rlz=1C1CHBF_esES1006ES1006&udm=2&biw=1536&bih=695&ei=WnH2aOazCPmB7M8PzLW7uQM&ved=0ahUKEwjmyPbYprOQAxX5APsDHczaLjcQ4dUDCBI&uact=5&oq=traumatismo+renal+abierto+&gs_lp=Egtnd3Mtd2l6LWltZyIadHJhdW1hdGlzbW8gcmVuYWwgYWJpZXJ0byAyBBAAGB5IgQNQvwFYvwFwAXgAkAEAmAGAAaABgAGqAQMwLjG4AQPIAQD4AQGYAgGgAoMBmAMAiAYBkgcDMC4xoAdRsgcDMC4xuAeDAcIHAzAuMcgHAg&sclient=gws-wiz-img#vhid=Dy2PUm06ewyXSM&vssid=mosaic

 

9.1.3 Fisiopatología

Los mecanismos fisiopatológicos implicados en traumatismos renales se desarrollan de la siguiente manera:

  1. Traumatismo renal cerrado:
  • Impacto directo → contusión o laceración del parénquima.
  • Hemorragia intrarrenal → formación de hematoma subcapsular.
  • Extravasación de orina si se afecta el sistema colector.
  • Inflamación local y edema → dolor y aumento de la presión intrarrenal.
  1. Traumatismo renal abierto:
  • Penetración → ruptura del parénquima y vasos renales.
  • Hemorragia activa con riesgo de shock hipovolémico.
  • Contaminación por objetos externos → riesgo de infección y sepsis.
  • Inflamación y necrosis de tejido renal comprometido.
  1. Compromiso sistémico:
  • Hipovolemia, hipotensión y taquicardia por pérdida sanguínea.
  • Riesgo de insuficiencia renal si la lesión es bilateral o extensa.

 

9.1.4 Manifestaciones clínicas

El cuadro clínico característico suele presentarse con los siguientes signos y síntomas:

  • Dolor lumbar, flanco o abdominal de inicio súbito.
  • Hematuria macroscópica (orina rojiza) o microscópica.
  • Equimosis o hematomas en flanco, región lumbar o abdominal.
  • Náuseas, vómitos y malestar general.
  • Hipotensión, palidez o sudoración si hay sangrado importante.
  • En trauma abierto: sangrado externo evidente y posible exposición de tejido renal.

 

9.1.5 Exploración física

La evaluación física permite identificar hallazgos clave que orientan al diagnóstico, entre ellos:

  • Inspección: hematomas en flanco, abdomen o región lumbar; heridas penetrantes en traumatismo abierto.
  • Palpación: dolor a la palpación profunda del flanco o abdomen, masas fluctuantes por hematoma.
  • Signos generales: taquicardia, hipotensión, palidez, ansiedad o signos de shock.
  • Evaluación complementaria:
    - TAC abdominal con contraste: estudio de elección para valorar extensión de la lesión.
    - Urografía intravenosa: para evaluación funcional y extravasación de orina.
    - Ultrasonido: útil en pacientes inestables para detectar hematomas o sangrado activo.

 

9.1.6 complicaciones

  • Hemorragia retroperitoneal significativa → shock hipovolémico.
  • Necrosis renal o pérdida de función renal.
  • Infección secundaria o absceso renal.
  • Insuficiencia renal aguda, especialmente si es bilateral.
  • Formación de fístulas urinarias o urinomas.

 

9.1.7 Tratamiento

El manejo de los traumatismos renales se basa en medidas que incluyen:

  • Estabilización inicial: vía aérea, oxigenación, acceso venoso y reposición de líquidos.
  • Traumatismo renal cerrado leve-moderado: observación hospitalaria, control de hematuria, analgesia y reposo.
  • Traumatismo renal cerrado severo o abierto: cirugía urgente para control de sangrado y reparación del parénquima o vasculatura.
  • Manejo del dolor: analgesia según indicación médica y reposo absoluto.
  • Monitoreo hemodinámico continuo y control de signos vitales.

 

9.1.8 Intervenciones enfermeras

  • Monitorización hemodinámica (6680)
    - Controlar signos vitales de manera continua, incluyendo presión arterial, frecuencia cardíaca, saturación y perfusión periférica. Observar signos de compromiso circulatorio o shock, documentando cualquier cambio y notificando al equipo médico de forma inmediata.
  • Manejo del dolor (1400)
    - Realizar una valoración exhaustiva del dolor que incluya la localización, características, aparición / duración, frecuencia, calidad, intensidad o severidad del dolor y factores desencadenantes.
    - Asegurarse de que el paciente reciba los cuidados analgésicos correspondientes.
  • Administración de analgésicos (2210)
    - Evaluar previamente la intensidad, localización y características del dolor utilizando escalas estandarizadas.
    - Administrar los analgésicos prescritos según indicación médica, vigilando posibles efectos adversos o reacciones.
    - Observar la respuesta del paciente al medicamento, registrar cambios en la intensidad del dolor y notificar al equipo de salud cualquier efecto no esperado.
  • Manejo ambiental: confort (6482)     
    - Colocar al paciente de forma que se facilite la comodidad (utilizando principios de alineación corporal, apoyo con almohadas, apoyo de las articulaciones durante el movimiento, tablillas inmovilizadoras para la parte dolorida del cuerpo). 

 

9.1.9 Observaciones enfermeras

Durante la atención del paciente con traumatismo renal, es fundamental vigilar de manera constante la evolución de la hematuria, el dolor lumbar y los hematomas presentes en flanco o abdomen. Se debe controlar de forma continua la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la diuresis, identificando signos tempranos de hipotensión, shock o deterioro hemodinámico. Es necesario documentar detalladamente la respuesta del paciente a la analgesia administrada, así como cualquier cambio clínico significativo. Mantener al paciente en reposo absoluto y en posición cómoda, educando sobre la importancia de informar de inmediato cualquier empeoramiento de los síntomas, asegura la continuidad del cuidado y la prevención de complicaciones graves.

 

9.2 PATOLOGÍA URETRAL: URETRITIS

9.2.1 Concepto

Síndrome miccional caracterizado por exudado uretral y micción dolorosa. Implica la presencia de microorganismos en la orina sin afectación del parénquima renal. Suele clasificarse como gonocócica o no gonocócica.

Imagen:https://www.radioguantanamo.icrt.cu/estudian-bacteria-causante-de-uretritis-en-pacientes-masculinos-de-guantanamo/

 

9.2.2 Etiología

La mayoría de los casos de uretritis se relacionan con la actividad sexual y los microorganismos más frecuentemente relacionados son N. gonorrhoeae, C. trachomatis y Ureaplasmaurealyticum. Clamydiatrachomatis se encuentra en aproximadamente el 50% de los casos.

 

9.2.3 Manifestaciones clínicas

Las manifestaciones clínicas más frecuentes que pueden presentarse en los pacientes con infección del tracto urinario son las siguientes:

  • Polaquiuria.
  • Tenesmo vesical.
  • Disuria.
  • Malestar suprapúbico.
  • Orina turbia.
  • Hematuria microscópica o franca.
  • Secreción uretral, típica en varones.
  • En presencia de temperatura > 38º, escalofríos, dolor lumbar o síntomas de sepsis sospechar de cuadro de infección sistémico y buscar foco.

 

9.2.4 Exploraciones complementarias en urgencias

Se realizan pruebas básicas para confirmar el diagnóstico y orientar el tratamiento:

  • Recoger muestra de exudado uretral.
  • Analítica de orina mediante tira reactiva en la que es frecuente encontrar nitritos y leucocituria.
  • Sedimento urinario:
    - Leucocitos con piuria.
    - Bacteriuria.
    - Proteinuria > 2 g/día.
    - pH alcalino: sugiere presencia de Klebsiella y Proteus.
  • Urocultivo previo al inicio de tratamiento antibiótico, debe solicitarse siempre ante sospecha de uretritis.

 

9.2.5 Complicaciones

  • Absceso uretral secundario a uretritis.

 

9.2.6 Tratamiento

El tratamiento de la uretritis se basa en medidas generales y en la administración de antibioterapia dirigida al agente causal:

  • Ingesta de 1,5 litros de agua al día.
  • Evitar relaciones sexuales con penetración sin preservativo, hasta que se complete el tratamiento prescrito.
  • Antibioterapia por vía intramuscular o vía oral, el tratamiento debe prescribirse también a todas las parejas sexuales de los últimos dos meses aunque se encuentren asintomáticas.
  • La pauta antibiótica estará compuesta por la asociación de una cefalosporina de tercera generación (ceftriaxona) o una fluoroquinona (ciprofloxacino) para actuar contra la N.gonorrhoeae con doxiciclina o azitromicina, que actúan contra la C.trachomatis.

 

9.2.7 Intervenciones de enfermería

  • Monitorización de los signos vitales (6680)
    - Controlar periódicamente presión sanguínea, pulso, temperatura y estado respiratorio, si procede.
    - Anotar tendencias y fluctuaciones de la presión sanguínea.
    - Observar si hay pulso alternante.
    - Controlar periódicamente el ritmo y la frecuencia cardíacos.
    - Identificar causas posibles de los cambios en los signos vitales.
    - Comprobar periódicamente la precisión de los instrumentos utilizados para la recogida de los datos del paciente.
  • Manejo de líquidos (4120)
    - Observar si los niveles de electrolitos en suero son normales, si existe disponibilidad.
    - Obtener muestras para el análisis en el laboratorio de los niveles de líquidos o electrolitos alterados (niveles de hematocrito, BUN, proteínas, sodio y potasio).
    - Pesar a diario y valorar la evolución.
    - Controlar los valores de laboratorio relevantes para el equilibrio de líquidos (niveles de hematocrito, BUN, albúmina, proteínas totales, osmolaridad del suero y gravedad específica de la orina).
    - Vigilar los resultados de laboratorio relevantes en la retención de líquidos (aumento de la gravedad específica, aumento de BUN, disminución de hematocrito y aumento de los niveles de osmolaridad de la orina).
    - Monitorizar el estado hemodinámica, incluyendo niveles de PVC, PAM, PAP y PCPE, según disponibilidad.
    - Lleva un registro preciso de ingesta y eliminación.
    - Observar si hay signos y síntomas de retención de líquidos.
    - Proceder a la restricción de líquidos, si es oportuno.
    - Vigilar los signos vitales, si procede.
    - Observar si hay manifestaciones de desequilibrio de líquidos.
  • Manejo de muestras (7820)
    - Recolectar la muestra de forma correcta, siguiendo el protocolo establecido (por ejemplo, muestra de orina de la porción media, muestra de heces en recipiente limpio, sangre venosa con tubo adecuado, etc.).
    - Etiquetar correctamente los recipientes, incluyendo nombre del paciente, número de identificación, tipo de muestra, fecha y hora de recolección.
    - Conservar y transportar la muestra en condiciones adecuadas de temperatura y tiempo, según las indicaciones del laboratorio
    - Registrar en el expediente de enfermería la hora, tipo de muestra, observaciones y cualquier incidencia durante la toma.
    - Cumplir medidas de bioseguridad, utilizando guantes, bata, mascarilla y lavado de manos antes y después del procedimiento.
  • Administración de medicación: intravenosa (i.v) (2314)
    - Seguir los cinco principios de administración de medicación.
    - Verificar la colocación y la permeabilidad del catéter i.v en la vena.
  • Enseñanza, sexo seguro (5622)
    - Instruir al paciente en las prácticas sexuales de bajo riesgo, como las que evitan la penetración corporal o el intercambio de fluidos corporales.
    - Instruir al paciente sobre la importancia de una buena higiene, lubricación y eliminación de orina después de la relación, para disminuir la susceptibilidad a infecciones.
    - Fomentar el uso de preservativos. 

 

9.3 TRAUMATISMOS UROLÓGICOS: LESIONES URETRALES

9.3.1 Concepto

Debido a las diferencias anatómicas entre la uretra femenina y masculina, las lesiones traumáticas de la uretra son más frecuentes en varones.

Las lesiones de la uretra se clasifican según su localización en:

  • Lesiones de la uretra anterior (porción peneana y bulbar).
  • Lesiones de la uretra posterior (porción membranosa y prostática)

 

9.3.2 Etiología

Las lesiones de la uretra anterior se suelen producir por traumatismos, caídas o secundarias a técnicas de sondaje o endoscopia.

Las lesiones de la uretra posterior se asocian a fracturas localizadas en la pelvis, aparecen por tanto en politraumatismos.

 

9.3.3 Manifestaciones clínicas

Los pacientes presentan signos y síntomas que permiten sospechar la lesión uretral, según la porción afectada.

  • Uretrorragia.
  • Hematuria.
  • Imposibilidad para la micción y distensión vesical.
  • En lesiones de la uretra anterior: dolor, tumefacción y hematoma perineal.

 

9.3.4 Exploraciones complementarias

Se utilizan pruebas diagnósticas específicas para confirmar la lesión y determinar su extensión:

  • Tacto rectal en lesiones de la uretra posterior, donde se evidencia elevación de la próstata.
  • Cistouretrografía.
  • Uretroscopia.

 

9.3.5 Complicaciones

  • Pérdida de la continencia urinaria y de la erección en traumatismos de la uretra posterior.

 

9.3.6 Tratamiento

El tratamiento de las lesiones uretrales se centra en corregir la causa subyacente de la lesión y restaurar la función normal del tracto urinario, minimizando el riesgo de complicaciones. En función de la localización y la gravedad de la lesión, el manejo puede incluir:

  • Tratamiento conservador: en lesiones leves o parciales de la uretra anterior, se puede utilizar sondaje intermitente o permanente bajo supervisión médica, acompañado de vigilancia estrecha de la función urinaria.
  • Intervención quirúrgica: en lesiones completas, traumatismos graves o fracturas pélvicas asociadas a uretra posterior, puede ser necesaria la reparación quirúrgica inmediata o diferida, utilizando técnicas de uretroplastia o reconstrucción uretral según el caso.
  • Medidas de soporte y control de síntomas: incluyen analgesia adecuada para el dolor, control de la retención urinaria mediante catéter vesical temporal si es necesario, hidratación adecuada y reposo relativo para favorecer la recuperación.
  • Prevención de complicaciones: vigilancia de signos de infección, hemorragia o formación de abscesos, cuidado de la piel y las mucosas perineales, y protección frente a traumatismos adicionales durante el periodo de recuperación.
  • Educación al paciente: instrucción sobre la importancia de evitar actividades que puedan agravar la lesión, cuidado de catéteres o drenajes y seguimiento de signos de alarma que requieran atención médica inmediata.

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9.3.7 Intervenciones enfermeras

  • Manejo de la eliminación urinaria (590).
    - Valorar el patrón urinario del paciente (frecuencia, volumen, color, olor).
    - Facilitar eliminación urinaria mediante acceso a baño, cuña o catéter si es necesario.
    - Registrar características de la orina y cualquier alteración (retención, incontinencia).
    - Fomentar ingesta adecuada de líquidos, salvo contraindicación médica.
    - Colaborar en medidas preventivas para evitar infecciones del tracto urinario.
  • Control del dolor (1605).
    - Valorar de manera sistemática el dolor utilizando escalas válidas (numérica, visual o verbal), considerando localización, intensidad, duración, factores desencadenantes y alivio.
    - Monitorizar signos fisiológicos asociados al dolor, como frecuencia cardíaca, presión arterial, frecuencia respiratoria y expresión facial.
    - Administrar analgésicos según prescripción médica, verificando dosis, vía, indicaciones y posibles contraindicaciones.
    - Aplicar medidas no farmacológicas para el alivio del dolor, como cambios de posición, técnicas de relajación, compresas frías o calientes, masajes suaves o distracción.
    - Evaluar la respuesta del paciente a las intervenciones y registrar los resultados, comunicando cambios significativos al equipo de salud.
  • Administración de medicación: intravenosa (i.v) (2314).
    - Seguir los cinco principios de administración de medicación.
    - Verificar la colocación y la permeabilidad del catéter i.v en la vena.
  •  Vigilancia de la piel (3590)
    - Observar si hay enrojecimiento, calor extremo o drenaje en la piel y membranas mucosas.
    - Observar si hay enrojecimiento y pérdida de la integridad de la piel.
  • Cuidados de las heridas (3660).
    - Valorar la herida de forma regular, observando tamaño, profundidad, bordes, presencia de exudado, olor y signos de infección.
    - Limpiar la herida siguiendo técnica aséptica y con soluciones adecuadas según el tipo de lesión.
    - Aplicar apósitos o vendajes apropiados para proteger la herida, mantener un ambiente húmedo o seco según necesidad y facilitar la cicatrización.
    - Cambiar los apósitos de manera programada o cuando estén húmedos o sucios, siempre con técnica estéril.
    - Vigilar signos de complicaciones, como hemorragia, dolor intenso, enrojecimiento, calor local o drenaje purulento, e informar al equipo de salud.
  • Protección contra las infecciones (6550).
    - Realizar higiene de manos antes y después de cualquier procedimiento.
    - Aplicar técnicas de asepsia y antisepsia en procedimientos invasivos o manipulaciones de equipos.
    - Utilizar equipo de protección personal (EPP) según riesgo (guantes, bata, mascarilla, gafas).
    - Educar al paciente y familiares sobre medidas de prevención de infecciones (higiene, vacunas, aislamiento si es necesario).
    - Monitorear signos de infección como fiebre, enrojecimiento, secreciones, cambios en laboratorio.
    - Mantener ambientes limpios y desinfectados, incluyendo superficies, equipos y ropa de cama.
    - Registrar intervenciones y hallazgos, notificando signos de infección al equipo de salud.
  • Manejo de sensibilidad periférica alterada (2660)
    - Valorar de forma regular la sensibilidad del paciente en extremidades y otras áreas afectadas, identificando zonas de hipoestesia, parestesia o anestesia.
    - Vigilar signos de lesión, úlceras, heridas, quemaduras o trauma por presión en áreas con sensibilidad reducida.
    - Enseñar al paciente y familiares a proteger las zonas con sensibilidad alterada, evitando presión prolongada, calor excesivo o exposición a objetos cortantes.
    - Aplicar medidas de protección, como almohadillado, calzado adecuado, vendajes protectores o dispositivos ortopédicos según necesidad.

 

9.3.8 Observaciones enfermeras

En pacientes politraumatizados inconscientes, la exploración del periné y del meato urinario puede orientarnos hacia una sospecha de lesión uretral, sobre todo cuando haya fracturas en pelvis.

Ante sospecha de lesión uretral en pacientes conscientes, se esperará primero a la micción espontánea antes de practicar un sondaje vesical, ya que podemos agravar la lesión.

Del mismo modo, en paciente politraumatizado sin evidencias de lesión uretral, abandonaremos el sondaje vesical ante la aparición de resistencia.

 

9.4 FRACTURA DE PENE

9.4.1 Concepto

Se entiende por fractura de pene la rotura de la túnica albugínea del cuerpo cavernoso, que puede estar acompañada de lesión del cuerpo esponjoso o de la uretra, generalmente durante un trauma directo sobre un pene erecto.

 

9.4.2 Etiología

La etiología de la fractura de pene es diversa, entre las que se encuentran:

  • Trauma durante relaciones sexuales (movimiento brusco del pene erecto).
  • Accidentes deportivos o caídas sobre un objeto duro con pene erecto.
  • Manipulación o torsión violenta durante la erección.
  • Lesiones accidentales por objetos penetrantes (menos frecuente).

 

9.4.3 Fisiopatología

Los mecanismos fisiopatológicos de la fractura de pene incluyen:

  1. Rotura de túnica albugínea: La presión intracavernosa durante la erección supera la resistencia de la túnica, provocando su desgarro.
  2. Hemorragia intracavernosa: Ruptura de vasos del cuerpo cavernoso → hematoma subglandular o subdartos, deformidad visible.
  3. Inflamación local: Dolor, edema y equimosis secundaria al sangrado y trauma tisular.
  4. Compromiso uretral: Si hay lesión del cuerpo esponjoso, puede presentarse hematuria, dificultad para orinar o extravasación de orina.
  5. Riesgo funcional: Sin reparación inmediata, la fibrosis puede ocasionar curvatura permanente y disfunción eréctil.

 

9.4.4 Manifestaciones clínicas

El cuadro clínico característico incluye:

  • Dolor intenso y súbito en el pene durante la erección.
  • Ruptura audible o sensación de “chasquido” al momento del trauma.
  • Hematoma importante que provoca deformidad en “hueso roto” o curvatura marcada.
  • Equimosis y edema progresivo del pene.
  • Posible hematuria o dificultad para orinar si hay lesión uretral asociada.

 

9.4.5 Exploración física

El examen clínico revela signos fundamentales que guían el diagnóstico, tales como:

  • Inspección: deformidad evidente, edema, hematoma y coloración violácea.
  • Palpación: dolor localizado, induración en el sitio de ruptura y masa firme correspondiente al hematoma.
  • Evaluación uretral: presencia de sangre en meato urinario, dificultad para orinar.
  • Signos generales: ansiedad, palidez o sudoración por dolor intenso.

 

9.4.6 Complicaciones

  • Deformidad permanente o curvatura peneana (enfermedad de Peyronie secundaria).
  • Disfunción eréctil por fibrosis de cuerpos cavernosos.
  • Hemorragia importante si no se drena el hematoma.
  • Lesión uretral con retención urinaria o formación de fístula.
  • Infección del hematoma o tejido circundante.

 

9.4.7 Tratamiento

El manejo de la fractura de pene es múltiple:

  • Urgencia quirúrgica: exploración y reparación inmediata de la túnica albugínea.
  • Drenaje de hematoma: evacuación completa para evitar fibrosis y deformidad.
  • Reparación uretral: si hay lesión del cuerpo esponjoso, se realiza sutura primaria.
  • Manejo del dolor: analgesia adecuada y reposo absoluto.
  • Seguimiento postoperatorio: evaluación de función eréctil y curvatura residual.

 

9.4.8 Intervenciones enfermeras

  • Monitorización hemodinámica (6680)
    - Controlar signos vitales de manera continua, incluyendo presión arterial, frecuencia cardíaca, saturación y perfusión periférica. Observar signos de compromiso circulatorio o shock, documentando cualquier cambio y notificando al equipo médico de forma inmediata.
  • Manejo del dolor (1400)
    - Realizar una valoración exhaustiva del dolor que incluya la localización, características, aparición / duración, frecuencia, calidad, intensidad o severidad del dolor y factores desencadenantes.
    - Asegurarse de que el paciente reciba los cuidados analgésicos correspondientes.
  • Administración de analgésicos (2210)
    - Evaluar previamente la intensidad, localización y características del dolor utilizando escalas estandarizadas.
    - Administrar los analgésicos prescritos según indicación médica, vigilando posibles efectos adversos o reacciones.
    - Observar la respuesta del paciente al medicamento, registrar cambios en la intensidad del dolor y notificar al equipo de salud cualquier efecto no esperado.

 

9.3.9 Observaciones enfermeras

Se debe vigilar cuidadosamente la evolución del hematoma, edema y dolor del paciente, controlando signos de sangrado activo o complicaciones urinarias. Documentar respuesta a analgesia, evolución clínica y cuidados realizados, asegurando reposo absoluto y posición cómoda.

 

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