TEMA 2. EL ESCENARIO DE LA EXPLORACIÓN


1. CÓMO RECOGER INFORMACIÓN, EL MARCO DE LA COMUNICACIÓN

En la exploración física, como en toda relación terapéutica, la comunicación es un elemento fundamental, de base, para establecer la relación paciente-enfermera. Por este motivo, se integra en este tema como una parte fundamental de la exploración. Ya que no se trata únicamente de explorar de forma sistemática sin interacción con la persona. Se trata de establecer la relación terapéutica en cada una de las fases del proceso del cuidado enfermero.

La enfermera, entre los cuidados que aporta, busca, ayudar al paciente a que relate los hechos de su vida, a explorar con él las circunstancias y resolver con él sus problemas. En la exploración física, la persona nos cuenta qué le pasa en su salud y puede o no relacionarlo con hechos o acontecimientos de su vida y las circunstancias ante las cuales se siente confrontada. Por tanto, tener en cuenta los elementos que intervienen en el marco de la comunicación es de vital importancia también en la exploración física.

La comunicación no es sólo la transferencia de información de un individuo a otro. Es un proceso continuo y dinámico formado por una serie de acontecimientos variados y continuamente en interacción. El modelo de comunicación de Watzlawick distingue entre: emisor, receptor, canal, mensaje, y ruidos. En paralelo a esto además se deben considerar los diferentes modelos que enmarcan la relación enfermera-paciente, y que presupone un esquema previo sobre cómo comportarse y qué se espera de cada uno ellos.

Los canales de la comunicación pueden ser verbales o no verbales. La comunicación verbal incluye la palabra hablada y escrita. La comunicación no verbal será toda aquella información que se transmite mediante gestos, expresiones faciales, miradas, posturas o movimiento. Ambos tipos de comunicación se dan simultáneamente. La comunicación puede situarse al menos a tres niveles diferentes: intrapersonal, interpersonal y pública.

Hablamos de comunicación intrapersonal, cuando el individuo se envía un mensaje a él mismo, al interior de sí mismo. Por ejemplo: cuando la enfermera se dice: “estoy terminando esta cura, voy a ir ahora después a ver al paciente Pedro”. Este proceso de comunicación precede los otros dos niveles e implica la percepción de sí y de los otros, elementos esenciales de toda comunicación. La comunicación interpersonal, podemos decir que incluye todo lo que vamos a decir sobre la comunicación entre dos personas, o en la relación terapéutica con pacientes y familia. La comunicación pública, es la que tiene lugar entre una persona y varias otras. La mayor parte del tiempo toma la forma de un discurso público.

A principio de los años 70, autores de la Escuela de Palo Alto, y su enfoque sistémico, profundizan en la comunicación como un proceso de interacción (o intercambio de diferentes mensajes entre dos personas). Consideran que la comunicación y el comportamiento son prácticamente sinónimos, pues, todo comportamiento es comunicación y toda comunicación afecta al comportamiento. A través de la comunicación se puede deducir el tipo de relación existente. Esta teoría sistémica no tiene en cuenta solamente el efecto del comportamiento del emisor sobre el receptor, sino también el efecto que produce en el emisor la reacción del receptor. Entre emisor y receptor hay un intercambio de información que va a definir la relación que les une.

Para desarrollar esta Teoría de la Comunicación Humana, aparecen los axiomas de Watzlawick:

  • No podemos no comunicar.
  • Toda comunicación presenta dos aspectos: el contenido y la relación. El segundo aspecto engloba el primero y por consiguiente se convierte en una metacomunicación. La metacomunicación es la comunicación a diferentes niveles.
  • Todo intercambio de comunicación es simétrico o complementario, según que esté fundamentado en la igualdad o la diferencia. Por ello se habla de asimetría de información, o de relaciones asimétricas, por ejemplo.
  • La naturaleza de una relación depende del ritmo de la secuencia de comunicación entre los interlocutores. Pensemos por ejemplo en la persona que interrumpe continuamente a otra, o la que reacciona de forma rápida o lenta, y la impresión que extremos de ello.

Es decir, en el procedimiento de exploración física se establece una comunicación, verbal y no verbal. Que tiene contenido y que establece una relación, elegida según el modelo de relación de ayuda y/o otro modelo terapéutico elegido. Las bases de la comunicación, las establece la enfermera, desde el punto de vista de la relación terapéutica. Ya que tiene mayor peso en la relación. Lo que significa que debe estar atenta a la simetría o asimetría en la comunicación. 

 

Los ruidos e interferencias

En la comunicación puede haber muchas y muy diferentes tipos de ruidos o interferencias. Los ruidos generan interferencias porque alteran el estado de ánimo o disposición interior para hacer “bien” lo que estemos haciendo tanto el profesional como el paciente. En cuanto a las interferencias y ruidos que pueden afectar a la comunicación podemos distinguir entre los ruidos del entorno, las interferencias cognitivas, las interferencias emocionales y las interferencias sociales.

El profesional debe tomar conciencia de estas interferencias para tratar de minimizarlas y mejorar la comunicación y disminuir el desgaste que comporta tratar de comunicar como si no existieran.

Ruidos y barreras del entorno, del escenario, interrupciones, teléfonos.

Cognitivas: es la incapacidad de expresarse de manera comprensible. Por ejemplo, si hay deterioro cognitivo, dificultades en el lenguaje o pérdidas de conciencia, debemos incrementar la comunicación no verbal y solicitar ayuda de los familiares o acompañantes. En estas situaciones debemos adoptar una actitud tranquilizadora, bajar nuestro ritmo de respuesta -reactividad-y auto relajarnos. También incluyen creencias o racionalizaciones:

Creencias mágicas o fuertes convicciones sobre aspectos del enfermar y del sanar (otras culturas o subculturas dentro de la propia).

Creencias del entrevistador p. ej.: tendencia a ignorar aspectos emocionales, sociales y del entorno, e incluso simbólicos para ambas partes, y buscar sólo datos biológicos y antropométricos.

Cansancio: curva de cansancio personal, habituación a la población asignada y al entorno (expresiones cómo: otra vez lo mismo… es que todos…).

Prejuicios. Los forman la imagen de los otros y la nuestra: vestidos, adornos, aseo, modales, capacidad de comunicarse de manera eficaz, indicadores de cómo quieren ser tratados, del entorno, las experiencias previas con esa persona u otras con los que le asociemos que evoca nuestro recuerdo en los segundos iniciales o al ver su nombre en la lista de visitas o verle en la sala de espera.

Modelos relacionales: sacerdotal, técnico, de “camaradería”, centrado en el consultante, que cada uno conlleva ventajas e inconvenientes en la relación.

las estereotipias de interpretación (Repetición o vivencia involuntaria, y a menudo inconsciente, e intempestiva de una valoración acerca de alguien), que hay que saber identificar para no relacionarse con la estereotipia, sino con la persona, cada vez que le vemos como si fuera una primera vez. 

Emocionales. En este aspecto es importante recordar el concepto distancia terapéutica como objetividad mínima que permita el rol profesional en el campo emocional.

Por trastornos mentales (depresión, ansiedad, cansancio del cuidador…) y/o presencia de emociones extremas (resentimiento, agresividad…).

Entrevistador disfuncional (desresponsabilización, excesiva proyección, problemas propios).

Expectativas y temores, por ambas partes. Pacto de acontecimientos preestablecidos. Aun pudiendo ser lo mismo, no se vivencia de igual modo que las cosas sucedan en un orden u otro. Si yo pienso que puedo sufrir una decepción y luego una felicitación, no es lo mismo si sucede al revés. 

Sociales: importantes diferencias socioculturales entre familia y profesional, con lo que pueden comportar de formas de ver o plantearse las cosas. 

 

Comunicación verbal y no verbal, los canales de la comunicación

La comunicación es un proceso más allá de las palabras. Podemos distinguir en el intercambio de información entre mensajes verbales, paraverbales y las expresiones faciales y corporales. Sabemos que ante discordancias entre unos y otros se le concede mayor valor a la comunicación no verbal. La comunicación no verbal casi nunca es emitida para ser comprendida por nuestro interlocutor, sino para ser sentida por él. Por consiguiente, leer la comunicación no verbal no es un proceso paralelo a la lectura de los mensajes hablados.

Entre los componentes de la comunicación no verbal se distingue entre: paralenguaje, movimiento, posición, gestos y expresiones faciales. El profesional de la salud puede caer en el error de clasificar al paciente en estereotipos. Este mecanismo es usado como mecanismo de alarma y autoprotección sin embargo pueden hacer que no reconozcamos la individualidad del paciente que tenemos delante.

Los elementos de la comunicación no verbal pueden ser divididos en tres: paralingüística, kinesia y proxémica, que transmiten información bidireccional (del entrevistador al paciente y viceversa).

La paralingüística estudia los aspectos no semánticos (que no tienen que ver con el significado de las palabras) del lenguaje, como el tono, el ritmo, el volumen y el timbre de la voz. Algunos lingüistas incluyen los silencios dentro de esta disciplina; cuando se incluye, el silencio en esta ocasión habría que interpretarlo de forma distinta al silencio funcional (el que invita al paciente a seguir hablando). En el silencio que algunos incluyen dentro de la paralingüística, se hace preciso callar para poder expresar, sin palabras, algo que se puede interpretar de forma positiva o negativa.

Las Inflexiones de la voz, como modulación, tono, timbre, pausas y silencios, que acompañan al mensaje verbal son las que transmiten seguridad, veracidad, credibilidad en el mensaje y la persona; e interés, -grado de implicación. La reactividad es el tiempo entre habla y respuesta. Es baja en una conversación lenta y con mayores silencios. Por el contrario, la reactividad es alta en discusiones, cuando se pisan las palabras.

La Kinésica o cinestésica se dedica al estudio del significado de los movimientos humanos (expresión facial, mirada, postura, gestos). Por ejemplo, las piernas cruzadas en general demuestran inseguridad o timidez; las semiabiertas, inseguridad; las estiradas, prepotencia; y una pierna delante y otra detrás, estrés. Uso del espacio con fines comunicativos: por ejemplo, poner nuestra silla al lado de la de la otra persona comunica cosas diferentes a ponerla al otro lado de la mesa, o en una esquina (como para compartir la pantalla del ordenador…).

La sincronía entendida como similitud en los gestos y posiciones, suele conllevar sintonía en las emociones. Si se está a gusto con alguien, inconscientemente se imitan gestos y posiciones. Prestar atención, por contraposición, a la asincronía, por ejemplo, del paciente al que intentamos “proponer o convencer” de un plan de cuidados. Quizás una forma eficaz de comunicarse podría ser probar a dejar de hablar, adoptar una postura similar y guardar silencio, mientras esperamos a que él se sienta incómodo y se recomponga en su silla, preguntando qué está pasando.

Algunos gestos son indicadores de pensamientos y emociones, y aunque hemos aprendido a disimular “filtrar”, estar atento a ellos nos puede dar información crucial. P.ej. la mano alrededor de la boca o nariz mientras se hace una afirmación puede ser significativa. No hay correspondencia única para cada gesto con una interpretación, pero baste con saber que es significativo para encontrar la forma de plantearle a nuestro entrevistado, cuando se vea oportuno: “¿Cómo ve lo que estamos hablando…?”, para dar pie a que exprese aquello que el gesto podría estar mostrando del inconsciente.

Los gestos emblemáticos tienen significación parecida en todo el mundo. Pero puede haber diferencias interculturales que lleven a malentendidos. Si surge el contratiempo, basta con tener presente que puede haber diferentes interpretaciones al gesto. Los reguladores del flujo de la conversación son gestos como mirar el reloj para mostrar que se está pendiente del tiempo, cerrar una carpeta o dar una especial entonación a una frase para dar a entender que se termina la visita.

Los gestos ilustradores tiene que ver con aquello que estemos hablando. Puede ser significativo que no se correspondan con el discurso oral, y por la prevalencia del mensaje no verbal, cabría preguntarse qué puede estar queriendo decir. Por ejemplo, señalar la cabeza cuando se habla de dolor de estómago, podría significar que le preocupa. Los adaptadores sirven para amortiguar la tensión interior. Gestos como tocarse el pelo o jugar con un lápiz/bolígrafo, mostrarían un cierto grado de tensión del que lo hace. Si esa fuera su conducta habitual, no sería significativo, pero el interlocutor que no lo sepa, puede entrar en una dinámica de tensión por la transmisión no verbal de las emociones, a menos, que apercibido, desconecte.

Las posiciones corporales abiertas y cerradas pueden ser significativas en el cambio de una a otra mientras se está hablando de un tema. P. ej. si preguntamos sobre consumo de alcohol a una persona que está sentada en posición abierta, y cierra los brazos y piernas al tiempo que contesta “yo bebo lo normal”. Y viceversa, si alguien está en posición cerrada y a lo largo de la entrevista se va abriendo, puede significar que se está creando un clima de confianza.

Las expresiones faciales son reflejo de las emociones “auténticas” del interior: depresión, ansiedad, enfado, miedo… La mayoría mantenemos una mayor parte del tiempo una cara social de “circunstancias” que no es especialmente significativa, y que la expresión de aspectos más profundos, surge en las llamadas microexpresiones, que aparecen fugazmente en el rostro. Por tanto, hay que estar atento a la cara de nuestro interlocutor y a sus ojos (humedecimiento, dilatación-contracción de pupilas, etc.) sin mantener una mirada fija que pueda llegar a ser intimidatoria. Es importante “detectar” cuando se muestran estados emocionales de confort o disconfort.

La proxémica hace referencia al análisis del espacio que circunda a la persona, en este caso, la distancia que guardan las personas al comunicarse verbalmente. Se habla, con ligeras variaciones, de distancia íntima cuando es hasta 45 cm; distancia personal de 45 a 120 cm; distancia social de 120 a 360 cm; y distancia pública más de 360 cm.

En este aspecto la distancia íntima, personal y social, es diferente según culturas, la mayoría del mundo pertenece a lo que se conoce como “culturas de contacto” en las que el espacio íntimo está por debajo de nuestro medio metro habitual, y cuando nos relacionamos con personas de estas culturas, si buscan seguridad, confianza o apoyo, tienden a acercarse más de lo que habitualmente nos permite sentirnos cómodos, y si -sin darnos cuenta- nos apartamos, les estaríamos transmitiendo desinterés. Puede mejorar la relación de forma sutil, “solicitando permiso” cuando nos disponemos a entrar en el espacio “burbuja” de una persona para, por ejemplo, mirar el oído: “me permite…”. Hay que acercarse más si hay déficit auditivo y/o visual. Hay que valorar y recomendar audífonos, y aumentar el contacto físico, si se viera conveniente. Bajar el tono de voz -no gritar-, ralentizar el ritmo del lenguaje y vocalizar más.

Por último, desde el punto de vista proxémico hay que prestar atención a la distribución de los espacios durante la entrevista y en la casa, en el sentido de intentar evitar barreras como mesas, sillas, … y si no se pueden evitar, por lo menos ser conscientes de que esas “barreras” están ahí y de si se están utilizando con algún fin comunicativo.

Esta cuestión también se describe como el “escenario”. Se debe prestar atención a la disposición del mobiliario, ordenador y de las personas en la consulta. De la misma manera ha y que observar en domicilios la disposición y situación de cada familia. De la misma forma que se espera que el paciente no entre en la consulta hasta que se le invita a entrar, en un domicilio hay que esperar a que inviten a pasar y luego a que inviten a sentarse y hacerlo donde digan (al menos al inicio). Poco a poco ir pidiendo aquello que se vea conveniente para mejorar la comunicación (sentarse, encender luz, apagar TV…). Mantener iluminación adecuada, aireación o no, etc. - Evitar transmitir menosprecio por ningún elemento del hogar o de la situación.

La imagen personal o estilo (apariencia personal) puede formar parte de los elementos no verbales de la comunicación según el autor que lo estudie. El aspecto general de una persona transmite la capacidad de asertividad, empatía, cordialidad, honestidad. En este sentido un aspecto importante de la comunicación no verbal es la imagen del profesional. El paciente no tiene forma de conocer si somos buenos profesionales, por ello se basan en la imagen que se le ofrece para emitir un juicio. Examina la escenografía de las consultas, la apariencia física, los modales, la manera de escuchar y la manera de hablar

En resumen, algunas claves para mejorar la lectura de la comunicación no verbal pueden ser: la entrada del paciente, gestos y saludos en los primeros segundos de la entrevista, cómo se sienta, cómo habla y cómo reacciona a preguntas, la posición del cuerpo y los movimientos, la voz, el habla y las expresiones faciales y estar atentos a cambios significativos en el transcurso de la entrevista.

 

Los juicios de hecho versus los juicios de valor

Por último, con relación a la comunicación en general y la comunicación no verbal es particular, e importante diferenciar juicio de valor de juicio de hecho. A través de los gestos, actos, tonos de voz, … deducimos o interpretamos que alguien tiene determinada emoción, por ej. enfado. Lo primero son los hechos, lo segundo el juicio de valor, y como hemos dicho que puede haber diferentes interpretaciones, hay que “reaprender” a diferenciar lo uno de lo otro. Si una persona nos da voces, nos grita, puede ser por enfado o por miedo. Diferenciar significa separar los hechos del juicio de valor, para no “interpretar” automática e inconscientemente que nos amenaza o está enfadado, sino que “algo le pasa” por el hecho de dar voces, y pasar a preguntar algo así como: “Veo que alza la voz..., ¿qué le sucede?”.

Otros juicios de valor podrían ser: "estaba muy distante", "era muy antipático", "era tímido”, cuando los juicios de hecho fueron: "apenas ha mirado al paciente directamente a los ojos, solo estaba pendiente de apuntar cosas en el historial", "no se ha levantado a saludar al paciente", "hablaba muy deprisa y casi no se le entendía".

 

Técnicas básicas de comunicación

Algunas técnicas de comunicación basadas en los conceptos revisados de comunicación verbal y no verbal son:

  • Escucha activa. Es el esfuerzo físico y mental de escuchar con atención la totalidad del mensaje del emisor (el paciente en este caso), de interpretar el significado correcto del mismo, y de transmitirle que se le está entendiendo. Entre otros, la escucha activa se manifiesta con el mantenimiento de la mirada, afirmar con la cabeza, dejar pausas y no rellenar los silencios (silencio instrumental), no interrumpir la conversación mostrando acuerdo o desacuerdo, formular preguntas abiertas, etc.
  • Paráfrasis. Es hacer un resumen del contenido principal de lo que el paciente dice, pero sin utiliza sus mismas palabras. Ofrecer un feedback o retroalimentación.
  • Clarificación. Consiste en aclarar algún concepto o mensaje que el paciente transmite de forma confusa.
  • Validación. Consiste en confirmar algún concepto o mensaje que el paciente transmite.
  • Señalamiento. El entrevistador pretende evidenciar un problema que el sujeto ha verbalizado sin tener conciencia de ello. Permite focalizar la entrevista en los aspectos de más interés.
  • Silencios instrumentales. No son silencios que se relacionan con el no saber qué decir o con situaciones de nerviosismo por parte del entrevistador, sino más bien tienen que ver con un grado avanzado de experiencia (suele ser mal tolerado por profesionales noveles). Incitan al paciente a seguir hablando y mantienen la cercanía.
  • Reconducción. Consiste en la capacidad de retomar el hilo de la conversación cuando esta se desvía del asunto principal.
  • Contrabalanceo emocional. Cuando el paciente presenta una fuerte emocionalidad, está muy enfadado, por ejemplo, el profesional no ofrece resistencia, sino que opta por una respuesta empática que “no echar más leña al fuego”. Facilita que ante emociones negativas muy fuertes el individuo va hacia emociones más neutras e incluso positivas.

Conocer cuestiones claves de la comunicación abre la posibilidad de establecer mejoras estrategias de abordaje de cuestiones que afectan a los pacientes.

Por último, hemos de tener en cuenta que el contexto asistencial hospitalario frente al de la atención primaria marca al menos tres cuestiones claves en lo referente a la comunicación y recogida de información. La urgencia de los datos clínicos a recoger, la longitudinalidad de la relación, -que puede durar muchos años en el caso de la atención primaria-, y el conocimiento del entorno, en especial de la familia.

 

Comunicación y exploración física

Cuando se revisan los conceptos claves de comunicación, se interpretan para una entrevista olvidando que la exploración física es arte de ella. O bien que una exploración física es también una entrevista. Además, la exploración física tiene una serie de particularidades desde el punto de vista de la comunicación. De entrada, produce una relación asimétrica entre profesional y paciente, ya que coloca a éste en una situación de pérdida de intimidad, de “distancia” corporal, y de acceso al cuerpo del paciente. El profesional mediante la comunicación puede ayudar a reducir esa sensación.

Los primeros instantes de la exploración marcan el tono emocional y de concentración. Es muy importante recibir de forma cálida al paciente, y mantener un tono respetuoso en todo momento. El rendimiento de la exploración depende en gran medida de la concentración del paciente, que puede ser mejorada con habilidades por parte del explorador.

El clima de concentración puede lograrse con técnicas de escucha y con enunciaciones, que consiste en advertir al paciente sobre el tipo de procedimiento que vamos a hacer y preguntarle si está preparado para ello. Otra técnica es acotar las respuestas del paciente para evitar la verborrea excesiva.

La otra parte de este clima consiste en la propia concentración del profesional, que se puede facilitar mediante el uso de sumarios, o mediante técnicas de autoalusión del tipo “vamos a centrarnos en esto”.

 

Claves en la comunicación y el entorno

Algunas claves para un contexto terapéutica son empatía, la calidez, autenticidad y respeto. Esto debe tenerse presente en la exploración física. Es muy importante que la comunicación no verbal del profesional transmita a la persona estas características, y que acompañe a los gestos y maniobras que realizamos.

El profesional debe recordar que ante una contradicción entre canal verbal y no verbal la tendencia es dar prioridad a lo que se recibe por el canal no verbal. Por ello ante una situación de exposición física no debemos tener conductas proxémicas invasivas. Es muy importante ser prudente en el contacto con la persona. Se ha de estar atento a las señales no verbales de incomodidad del paciente.

Antes de comenzar la exploración hay que informar al paciente del procedimiento a realizar. Además del procedimiento y su objetivo hay que informar de las medidas para preservar la intimidad. Explicar al paciente la técnica a realizar y la importancia de la colaboración, que debe aportar sobre respuesta al dolor, inspiración, espiración, apertura de ojos, etc.

Hay que pedir al paciente que tome la posición adecuada para la exploración, y ayudarle si es necesario. Si es necesario que se desvista hay que ofrecer sábanas o ropa ligera, como un camisón, por ejemplo, que proteja la intimidad. Se expondrá al paciente solo y exclusivamente la zona del cuerpo que se va a explorar.

En cuanto al contexto, es necesario controlar y revisar el espacio donde se va a realizar la exploración, tanto en un ambiente sanitario como en un domicilio. La habitación debe estar bien iluminada y a una temperatura adecuada. El material necesario debe estar accesible para el profesional.

Si el paciente debe colocarse sobre una camilla o una cama debe estar prevista medidas de seguridad y prevención de riesgo de caídas o lesión. Por ejemplo, el uso de escalones para subir a la camilla, alfombrillas antideslizantes o barandillas.

Se evitarán las corrientes de aire en la habitación para limitar la pérdida de calor por convección. Puede permanecer una ventana abierta si no se produce corriente de aire, si es así se cerrará la ventana durante la exploración.

Se cerrará la puerta y se colocará una cortina o un biombo delante del paciente si estamos en una consulta o en una sala de hospitalización para evitar que alguien abra la puerta y quede expuesta la persona.

Para implicar al paciente en el procedimiento, se puede comenzar con una pregunta abierta para que el paciente cuente su proceso y se relaje. Suelen se elementos de la entrevista clínica. Mientras el paciente contesta y la enfermera mantiene la escucha activa, se puede preparar el entorno físico y el material de exploración.

Durante la exploración se puede hacer una parte de la entrevista clínica de valoración, si esta no interfiere en la recogida de información de la enfermera. Esto hará que la persona se sienta más cómoda al tomar parte del procedimiento.

Se puede invitar a un familiar a que esté presente un acompañante si la persona lo desea. Cuando una persona acude acompañada a una consulta o está acompañada en una sala de hospitalización, la enfermera puede prejuzgar que la persona cuidada desea compartir la información con su acompañante. Sin embargo, es necesario pedir consentimiento para compartir la información de los hallazgos clínicos y hacerlo de manera que la persona cuidada no se vea comprometida a ello. Por ejemplo, se puede pedir al acompañante que nos busque una sábana en el domicilio o una toalla y aprovechar el momento para preguntar o pedirle al paciente que nos acompañe detrás del biombo y aprovechar para preguntar si quiere compartir la información o pedirle al acompañante que salga de la habitación para tener la oportunidad de preguntar y después invitarle a entrar. La presencia del acompañante puede ser de ayuda si comparte información del paciente. No hay que descartarla de entrada ni tampoco prejuzgar que si está allí es porque se puede compartir la información sobre los hallazgos clínicos. La comunicación con la familia debe tener las mismas características que con la persona cuidada.

Las medidas descritas para favorecer la protección de la intimidad y seguridad del paciente pueden necesitar cambios y adaptaciones en función de la cultura, edad, sexo de paciente, problema de salud (agudo, crónico, urgente) y variables individuales del paciente y la enfermera.

 

2. EL MATERIAL NECESARIO

Una ver conseguido el entorno de comunicación adecuado otra cuestión para tener en cuenta en la preparación del entorno es la accesibilidad del material a utilizar y el lavado de manos.

El material necesario para la exploración básica incluye pequeños dispositivos que se pueden tener disponibles en el maletín o en el un carro de exploración. Es importante que el acceso al material no implique desplazarse o dejar solo al paciente. En caso de no disponer de instalación para lavar las manos hay que utilizar solución desinfectante para manos antes y después de la exploración

El instrumental y material necesario mínimo para la exploración física básica recomendables es:

  • Camilla o cama
  • Silla
  • Fonendoscopio
  • Depresor de lengua
  • Linterna
  • Linterna con luz azul
  • Otoscopio con espéculos
  • Espejo dental
  • Pinzas
  • Solución de fluoresceína al 1-2%
  • Suero fisiológico para lavado ocular
  • Gasas
  • Solución alcohólica para desinfección de manos
  • Guantes para utilizar según la técnica
  • Mascarilla quirúrgica
  • Sábanas o entremetido

 

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