TEMA 2. FORTALEZAS Y DEBILIDADES DE LA VIDEOCONSULTA


1. IMPLANTACIÓN EFECTIVA DE LA VIDEOCONSULTA

Como ya se expuso en el anterior tema, la videoconsulta ha sido considerada desde sus inicios como una modalidad de atención sanitaria muy prometedora y, actualmente, está siendo empleada en todo el mundo debido a la necesidad de evitar la propagación de la pandemia por COVID-19. Además, su uso tan frecuente durante esta pandemia ha evidenciado que la videoconsulta se debe extender en el futuro a otros tipos de situaciones y todo tipo de pacientes.

Sin embargo, es muy importante evaluar tanto las fortalezas como las debilidades de la videoconsulta para una implantación efectiva de esta modalidad de atención sanitaria en los sistemas sanitarios. Para ello, tanto los profesionales sanitarios como los propios pacientes deben conocer cómo ha sido percibida la implantación de la videoconsulta a través de los estudios e investigaciones realizadas hasta el momento, ya que dichas percepciones tienen un impacto directo en la efectividad de la implantación de esta modalidad de atención sanitaria. Sin embargo, hay que recordar que actualmente nos encontramos en los inicios de esta modalidad en auge, siendo la evidencia científica disponible muy reciente y aún muy limitada. Por lo tanto, se espera que en un futuro próximo esta forma de atención sanitaria se generalice e implante cada vez en un mayor número de ámbitos sanitarios y sea percibida cada vez más positivamente por los profesionales sanitarios y los pacientes atendidos mediante la misma.

En general, el reciente auge en la utilización de la videoconsulta ha demostrado que es una forma de comunicación rápida, efectiva y económica, ya que se realiza a través de dispositivos accesibles (teléfonos inteligentes, ordenadores y tabletas). Sin embargo, existen una serie de desventajas y debilidades que deben ser conocidas tanto por los profesionales sanitarios como por los propios pacientes, para que constituyan una alternativa adecuada a la consulta presencial en determinadas situaciones clínicas y estado de salud de los pacientes. En consecuencia, su conocimiento facilitará la implantación efectiva y adecuada de la videoconsulta en los diferentes ámbitos asistenciales sanitarios, tanto públicos como privados. 

 

2. FORTALEZAS DE LA VIDEOCONSULTA

Los estudios e investigaciones sobre videoconsulta han demostrado que tiene una serie de ventajas y beneficios como alternativa a la consulta presencial, tanto para los pacientes como para los profesionales y el propio sistema de salud.

Respecto a las ventajas y beneficios de la videoconsulta para los pacientes destacan las siguientes:

  • Es fácil de usar por parte de los pacientes una vez han aprendido su adecuado uso.
  • Pueden ser atendidos idealmente pacientes estables y/o con enfermedades crónicas, que necesiten realizar trámites administrativos, que necesiten ser clasificados para determinar la gravedad de su estado de salud mediante un triaje y aquellos que presenten un potencial empeoramiento de su estado de salud si abandonan su domicilio (pacientes terminales, con discapacidad grave, etc.).
  • Ahorro de tiempo, del coste y los inconvenientes que supone desplazarse a la consulta física. Especialmente se ven beneficiados los pacientes inmovilizados y poblaciones aisladas geográficamente que se encuentran alejados de los centros sanitarios. Asimismo, es muy beneficiosa para pacientes que no disponen o no pueden acceder a un medio de transporte.
  • Reduce el número de consultas perdidas y el tiempo perdido en los trabajos de los pacientes.
  • Da la posibilidad de acceder a la atención sanitaria de forma oportuna y cuando sea necesaria.
  • Disminuye el riesgo de contagio de enfermedades entre los pacientes y los profesionales sanitarios, tales como el coronavirus, la gripe u otras enfermedades infecto-contagiosas.
  • Los pacientes a los que les supone estrés o se ven intimidados por acudir a la consulta presencial se sienten más cómodos y seguros, especialmente los que presentan alguna fobia relacionada con la atención sanitaria.
  • Fomenta la adherencia al tratamiento mediante el control y administración de la medicación prescrita, promoviendo el adecuado autocuidado del paciente.
  • Mejora la comprensión de las indicaciones y recomendaciones sanitarias, así como de los tratamientos médicos.
  • No produce un empeoramiento de la enfermedad actual.
  • Se produce un intercambio de información sanitaria más fluido mediante el envío de mensajes de texto, chats, correos electrónicos, etc. con el recordatorio de citas y recomendaciones sanitarias, informes médicos, resultados de pruebas diagnósticas, trámites administrativos de bajas laborales, etc.
  • La mayoría de los pacientes que han sido atendidos mediante esta modalidad de atención sanitaria han mostrado una alta satisfacción con la videoconsulta, manifestando que fueron atendidos de la misma manera como si lo hubieran sido en una consulta presencial.

En cuanto a las ventajas y beneficios de la videoconsulta para los profesionales sanitarios, los principales son las siguientes:

  • Es fácil de usar por parte de los profesionales sanitarios una vez han aprendido su adecuado uso.
  • Hace que no sea necesario que los profesionales sanitarios acudan a los domicilios de los pacientes. Por lo tanto, ahorra el tiempo, los gastos y los inconvenientes por este tipo de desplazamientos.
  • Evita una gran mayoría de las consultas presenciales, especialmente aquellas relacionadas con la recogida de resultados de pruebas diagnósticas, información médica y de recetas de medicamentos.
  • Comparada con la consulta telefónica, la videoconsulta permite la posibilidad de valorar el aspecto físico de los pacientes. Dado que la interacción es directa, se asegura el contacto con el paciente, lo que permite que se produzca la comunicación tanto verbal como no verbal.
  • Disminuye el riesgo de contagio de enfermedades entre los profesionales sanitarios y los pacientes, tales como el coronavirus, la gripe u otras enfermedades infecto-contagiosas.
  • Mejora la comunicación y el intercambio de información sanitaria con otros profesionales sanitarios de otros centros sanitarios.
  • La mayoría de los profesionales sanitarios que han atendido a pacientes a través de esta modalidad de atención sanitaria han mostrado una alta satisfacción con las videoconsultas, manifestando que hubieran prestado la misma atención si la consulta hubiera sido de manera presencial.

Por último, por lo que respecta a las ventajas y beneficios de la videoconsulta para los sistemas sanitarios, destacan las siguientes:

  • Es más rápida y económica que la consulta presencial, por lo que su coste-beneficio y coste-efectividad son mayores.
  • El seguimiento de los pacientes es mejor, al ser una modalidad de atención sanitaria fácil de usar y muy accesible y al evitar las consultas perdidas.
  • Evita aglomeraciones de pacientes en las salas de espera y, por lo tanto, evita un aumento de las listas de espera y el colapso sanitario.
  • Reduce la carga de trabajo y los costes en los centros sanitarios al permitir la resolución rápida de enfermedades comunes y leves.

 

3. DEBILIDADES DE LA VIDEOCONSULTA

A pesar de las anteriores fortalezas de la videoconsulta, los estudios e investigaciones han señalado una serie de debilidades de la misma, que constituyen riesgos y barreras para su implantación efectiva y adecuada en los sistemas sanitarios. Sin embargo, y como se podrá comprobar más adelante, dichas debilidades tienen fácil respuesta y solución, por lo que su implantación es factible.

Las principales debilidades de la videoconsulta documentadas en la literatura reciente son las siguientes:

  • No debe usarse en pacientes potencialmente graves, en los que está en peligro su estado de salud y deben ser atendido de manera urgente de manera presencial.
  • Pueden verse excluidos pacientes con un bajo nivel cognitivo (especialmente ancianos, en demencias, depresiones, etc.), con algún tipo de discapacidad física o con un nivel socioeconómico bajo que no puedan manejar adecuadamente o no puedan acceder a este tipo de tecnología. Por lo tanto, debemos garantizar la facilidad del uso de las videoconsultas mediante instrucciones claras e interfaces fáciles de usar, así como permitir su acceso a poblaciones desfavorecidas.
  • Especialmente en pacientes psiquiátricos, la interfaz de la videoconsulta puede resultar desafiante, o incluso imposible en el caso de delirios paranoide. Al menos en un futuro cercano, debemos permitir que estos pacientes sean atendidos en persona cuando sea clínicamente apropiado.
  • No es muy recomendable emplearla en pacientes que necesiten un examen físico, exploraciones físicas o de técnicas y/o procedimientos terapéuticos. Sin embargo, en la actualidad existen diferentes aplicaciones y dispositivos específicos que pueden emplear los pacientes desde sus hogares, ya que se adaptan a las necesidades de los mismos y pueden compensar la necesidad de realizar dichas exploraciones, técnicas o procedimientos.
  • Algunos pacientes, e incluso profesionales sanitarios, rechazan el uso de las videoconsultas y prefieren ser atendidos o prestar atención sanitaria mediante consultas presenciales. Sin embargo, mediante un adecuado entrenamiento y formación dirigida a pacientes y profesionales sanitarios se puede facilitar que se adapten a esta modalidad de atención sanitaria.
  • Existe un riesgo de que se perciba un distanciamiento entre los pacientes y los profesionales sanitarios y de pérdida de confianza en la relación terapéutica. Aunque las videoconsultas no son exactamente lo mismo que las consultas presenciales al ser la interacción menos directa, se puede llegar a generar una relación de ayuda a nivel terapéutico muy similar si el profesional sanitario recibe la formación adecuada para un manejo efectivo y de calidad de este tipo de modalidad de atención sanitaria.
  • Requiere de habilidades no técnicas de comunicación y socioemocionales distintas a las de la consulta presencial. Al no existir proximidad física, los profesionales sanitarios pueden llegar a estar preocupados y temer que no desarrollen adecuadamente dichas habilidades cuando atienden a los pacientes a través de una videoconsulta. Sin embargo, se puede llegar a conseguir que los profesionales sanitarios desarrollen de manera efectiva y adecuada dichas habilidades mediante el entrenamiento y la formación habilidades que incluyan la comunicación efectiva, la empatía, la paciencia, el lenguaje verbal y no verbal, las habilidades requeridas para una entrevista clínica estructurada y guiada, la asertividad y la resolución de conflictos. Asimismo, recientemente diferentes estudios han demostrado que una buena conexión a internet que no interfiera en la calidad de la videoconsulta, permite desarrollar adecuadamente las habilidades no técnicas de comunicación y socioemocionales de los profesionales sanitarios, llegando a conseguir un nivel de atención sanitaria similar al de las consultas presenciales.
  • Requieren una conexión a internet o Wi-Fi fiable, una plataforma de videollamadas y dispositivos adecuados. De esta forma, tanto pacientes como profesionales sanitarios deben asegurarse que se cumplen las anteriores condiciones para que la atención sanitaria sea efectiva y de calidad.
  • Dificultades técnicas durante la videconsulta (p. ej., que no se vea bien la imagen, no se escuche bien el sonido, se entrecorte la voz, se congele la imagen, se corte la videoconsulta repentinamente, etc). Principalmente, estos problemas técnicos suelen ser debidos a una mala conexión a internet o conexión Wi-Fi siendo de fácil resolución, por lo que tanto pacientes como profesionales sanitarios deben asegurarse que dichas conexiones son adecuadas. Sin embargo, se ha demostrado que los fallos técnicos menores no provocan alteraciones importantes en las interacciones clínicas.
  • Requieren de conocimientos actualizados y habilidades relacionadas con las Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs). Mediante el entrenamiento y la formación adecuada, se puede enseñar tanto a los pacientes como a los profesionales sanitarios un adecuado manejo de las plataformas y dispositivos para llevar a cabo una videoconsulta de manera efectiva.
  • En ocasiones se ve comprometida la seguridad y confidencialidad de los pacientes. El uso de las videoconsultas abre el debate ético sobre el intercambio de información sanitaria personal e intransferible de los pacientes de forma electrónica, ya que puede suponer un riesgo para su seguridad, la privacidad y la confidencialidad. Sin embargo, la mayoría de los países han creado un marco normativo específico para autorizar e integrar la telesalud de manera segura en sus sistemas nacionales de salud, incluso durante situaciones de emergencia y brotes.
  • Para el sistema sanitario, la implantación de las videoconsultas supone un desafío técnico que conlleva una inversión importante en tecnología. Sin embargo, estudios e investigaciones sobre videoconsultas han demostrado que, tras una inversión inicial, son más fáciles, rápidas, y económicas que las consultas presenciales, siendo mayor su coste-beneficio y coste-efectividad.
  • Organizacionalmente debe existir una cultura dentro del sistema sanitario que fomente, promueva y apoye el uso de las videoconsultas entre los pacientes y los profesionales sanitarios. 

En conclusión, considerando tanto las fortalezas como las debilidades de la videoconsulta anteriormente expuestas, toda organización sanitaria (ya sea pública o privada, incluido cualquier profesional sanitario que atienda a pacientes de manera autónoma) que apueste por esta nueva modalidad de atención sanitaria debe formar y entrenar tanto a los pacientes como a los profesionales sanitarios en el uso y manejo adecuados de la videoconsulta para facilitar su adecuada adaptación en la prestación de una atención sanitaria de alta calidad.

 

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