TEMA 3. LA SÍNTESIS ENTRE LA VALORACIÓN Y LA EXPLORACIÓN FÍSICA


1. RECOGER INFORMACIÓN VS INTERPRETAR LA INFORMACIÓN 

Recordemos que para su estudio la valoración se puede subdividir a su vez en varias fases o etapas: la recogida de datos, su validación o verificación y la organización y registro de estos. Hasta aquí hemos revisado la recogida de datos desde el punto de vista del contenido de la exploración física, que salvo en situaciones de urgencias complementa la parte de entrevista clínica.  

La validación consiste en verificar los datos (constatar su verdad) y asegurar que la información recogida es completa. Es un concepto análogo al de validez de un cuestionario. De ese modo los datos se hacen más objetivos, lo que evitaría, al menos en parte, sacar conclusiones equivocadas y omitir información de relevancia, ayudando de este modo a hacer diagnósticos (identificar correctamente los problemas) en vez de asunciones. Este paso es fundamental desde la perspectiva de que, todas las demás etapas del proceso enfermero se sustentan en los datos recogidos y verificados. 

continuación, una vez validados, los datos se han de organizar de modo que faciliten la siguiente etapa, la de diagnóstico. La organización consiste en la agrupación de los datos en categorías preestablecidas que permiten una visión global de la situación de la persona, que sean fiables y estén estandarizadas. Se han revisado diferentes formas de obtener datos de la exploración física, de cabeza a pies, por zonas anatómicas, o focalizado por patronesPor supuesto esto no significa que, a todos los pacientes, en todos los casos haya que explorarlos de cabeza a pies, o todos los patrones funcionales. Se espera que las exploraciones se utilicen en función de la necesidad de información clínica relevante. A veces, se buscará confirmar o descartar un signo, y otras complementar o confirmar un síntoma.  

Una ver organizados, los datos han de quedar registrados, es decir, ha de quedar constancia de ellos de forma que se puedan recuperar fácilmente. El registro se ha de hacer tan pronto como sea posible tras la obtención de datos para evitar olvidos o distorsiones. El registro es confidencial, haciendo constar únicamente los datos objetivos y de forma breve. Se deben evitar fórmulas de connotación negativa, o de juicios de valor, corrigiendo los errores sin ocultar las palabras originales, y dejando constancia también de aquellas cuestiones que con relación a la exploración el paciente se niega a responder (por ejemplo, cuando se pregunta por el origen de una lesión) 

Para hacer todo ello correctamente (no solo el registro de los datos, sino todo el proceso de valoración y aún más allá, todo el proceso de enfermería), es preciso dotarse de un pensamiento crítico, basado en valores intelectuales que están por encima de los juicios de valor y que requieren claridad, exactitud, precisión, evidencia y equidad. 

 

Organización de datos 

La enfermera, utiliza un formato escrito manual computarizado que organiza sistemáticamente los datos de valoración: la historia clínica. En la historia clínica deben existir espacios para la recogida de información del cuidado enfermero y espacios comunes al resto de profesionales del equipo de salud. 

Diferentes registros de valoración: 

  1. Cabeza a los pies (cefalocaudal) 

  1. Sistemas orgánicos 

  1. Zonas anatómicas 

  1. Exploraciones específicas 

  1. Patrones funcionales de Salud. 11 patrones clasificados por M. Gordon 

 

Validación de datos 

  • La información recogida durante la fase de valoración debe ser completa, objetiva y clara ya que los diagnósticos y las intervenciones de enfermería se basan en ella. 

  • La validación es una doble comprobación o verificación de los datos para confirmar que son exactos y objetivos. 

  • Asegurarse de que los datos subjetivos y objetivos concuerdan, es decir la información obtenida en la entrevista y en la exploración van en la misma dirección 

  • No todos los datos requieren validación 

  • Se comprueba cuando existen discrepancias entre los datos obtenidos en la historia de enfermería y la exploración física o cuando las afirmaciones del paciente difieren en distintos momentos de la valoración. 

 

2. LA ETAPA EXPLORATORIA

Recordemos que la parte exploratoria es aquella en la que se delimita el problema que tiene el paciente. Las claves para una adecuada valoración de los problemas del paciente son: delimitar correctamente el motivo o los objetivos de la consulta, apoyar las explicaciones espontáneas que nos ofrezca y obtener la información específica para abordar el problema. 

Como se ha comentado, la exploración puede iniciarse con una pregunta abierta para facilitar la comunicación.  

Si el cuidador principal participa con su presencia en la exploración, la enfermera averiguará su implicación. Si sentimos que invaden el espacio del paciente, se le debe facilitar el vaciado emocional y después que le hayamos mostrado que es importante lo que piensa, siente y hace por la otra persona pactamos y/o creamos un nuevo entorno para facilitar la comunicación con el paciente, sin ser invadidos. Si no participa activamente comentando aspectos de salud del paciente, se le puede integrar, preguntándole su opinión. Si colabora, se le refuerza la colaboración. A menudo como es la conducta que pensamos que deberían tener todas las cuidadoras, olvidamos hacer reconocimientos explícitos, que reforzarían el papel y mitigarían la posible sobrecarga. 

Como se ha descrito, el papel del familiar, acompañante o cuidador principal puede ser importante en la exploración física. No obstante, mantendremos la premisa de la preferencia del paciente a ser explorado o no en presencia de este. 

 

2.1. El apoyo narrativo 

Lo normal es que las entrevistas y la exploración física, sean de alto control por parte de los profesionales, de tal manera que son los profesionales los que delimitan lo que debe decir el paciente. La importancia de dejar hablar al paciente estriba en que exprese la información preelaborada sobre sus problemas, que es lo que se denomina vaciado de información. 

Para facilitar este vaciado de información hay técnicas de apoyo narrativo como el contacto visual, distancia física que no invada el espacio burbuja, gestos y expresiones especulares y naturalidad y clima sosegado que nos permita adaptarnos al perfil de comunicación del paciente. 

Otras técnicas pueden ser la baja reactividad, uso de facilitadores, silencios funcionales y empatía. Para ayudar a elaborar emociones podemos utilizar frase por repetición, clarificaciones, señalamientos, e interpretaciones. Las técnicas que disuaden la verbalización son el antagonismo y las seguridades prematuras. 

Para obtener información concreta que necesitemos podemos usar preguntas abiertas o cerradas, y menú de sugerencias. Hay que utilizar frases tipo como las propuestas en el guion del tema 1 para saltar a la exploración de la esfera biológica y a la esfera psicosocial del paciente. En el mismo guión hay también algunas preguntas claves para seguir el síntoma guía. 

Algunas técnicas básicas de apoyo narrativo son: 

  • Empatía: descrita en numerosos tratados, resumir aquí que se trata de mostrar comprensión hacia cualquier cosa, palabra, hecho, sentimiento, concepto que proceda del interlocutor, al tiempo que nos solidarizamos emocionalmente con él.  

  • Facilitación: son gestos tipo asentimiento con la cabeza, o sonidos guturales como aja, sí...sí, continúe, siga le estoy escuchando, y/o ambas cosas a la vez, manteniendo la mirada hacia quien habla con interés. 

  • Frase por repetición: si repetimos una frase o parte de lo que se haya dicho, estamos mostrando que tenemos interés en que siga por ahí o amplíe esa información. Evitar hacerlo como interrogación que podría transmitirle al interlocutor que dudamos de lo que nos está contando. Se evita no subiendo un semitono en la última sílaba que pronunciemos, que es lo que hace que suene a duda. ¿No diríamos “decía Vd. que no puede hacer nada?”, sino, “decía Vd. que no podía hacer nada…” 

  • Señalamiento: consiste en hacer emerger en la conversación, o “poner sobre el tapete” un sentimiento o emoción que embarga a alguno de los interlocutores y que percibimos con suficiente intensidad como para que probablemente la esté condicionando, cuando no dificultándola. Su formulación sería del tipo “parece que está…  o, como si estuviera… (ahí pondríamos la emoción, sentimiento o conducta percibida) “. En su formulación trataremos de evitar que parezca una afirmación, puesto que las afirmaciones suelen provocar el rechazo por la otra parte. (Reactancia psicológica). Puede servir para desarticular la emoción y facilitando su expresión o su reencauzamiento ayudar a integrarla, y además dejar de distorsionar. También hay que evitar interpretar lo que percibimos, diciendo cosas como “quizás está angustiado por tal cosa…”. Sería más bien: “Parece como si estuviera angustiado…”. Es aconsejable evitar la expresión “estar nervioso” que es un cajón de sastre en el que casi todo cabe y no ayuda a definir, ni, por tanto, a integrar lo que sentimos. 

  • Clarificación: para centrar y dar el sentido adecuado a expresiones confusas, ambiguas o vagas, o aclarar interpretaciones confusas o erróneas de lo que nos hayan dicho, conseguir más información, identificar lo que se ha querido decir exactamente. Ej.: Una persona nos dice: “Creo que algo malo debo de tener...” y le respondemos: ¿Qué quiere decir cuando dice "algo malo debo de tener"? Evitar corregir si dice una palabra mal pronunciada. Ej. “Estógamo” pues ya sabemos lo que está queriendo decir y sería avergonzarla. 

  • Silencio: puede ser funcional o disfuncional, según sirva o no a los fines comunicativos. Funcional cuando facilita que se recapacite, piense, se elaboren los trasfondos de lo que se está tratando; y disfuncional cuando muestra o traduce desorientación, situación embarazosa, … Es una técnica muy potente, pero si se alarga innecesariamente, pareciendo un callejón sin salida, y antes de que pase a ser disfuncional, podemos hacer un sumario de lo que estábamos diciendo y preguntar si quiere seguir por ahí o quiere pasar a otro tema. 

  • Frases puente para cambiar o ampliar tema. Sirven para facilitar que el interlocutor siga los pasos de lo que la enfermera va haciendo y se sienta tenido en cuenta. 

 

Se debe evitar especialmente en la parte exploratoria:  

  • Antagonismos. Los más frecuentes son: interrumpir, dudar, regañar, minimizar, banalizar, decir “No se preocupe” es mejor decir siempre “comprendo que se preocupe”. 

  • Seguridades prematuras: a veces para mitigar la ansiedad percibida podemos tender a decir cosas como “No será nada”, “No tiene importancia” antes de haber explorado lo suficiente. Se debería decir: “Comprendo que se preocupe. Valoremos cuánto antes la situación”, o si en ese momento no se puede, “Valoraremos la situación tan pronto nos sea posible y pienso que será en … minutos aproximadamente”.  

Recomendable, pues, seguir la secuencia siguiente: empezando por una pregunta abierta, que también puede formularse como invitación a hablar de algo: “Me gustaría que me contara más sobre este tema…” Luego un menú de sugerencias para ir acotando, incluyendo las posibles opciones que creamos existen para que puedan escoger la más certera. Y por último una pregunta cerrada para confirmar que se ha entendido. 

En esta etapa y en relación con la exploración física, como resumen y recomendaciones podemos tener en cuenta: 

  • Aprovechar la “lectura” de la comunicación no verbal. Tanto la reacciones a la pérdida de intimidad como la coherencia entre las maniobras de exploración y las manifestaciones del paciente. 

  • Favorecer la narrativa relacionada con cada momento de la exploración. Se debe “tomar nota de los elementos de interés para profundizar luego y no olvidar ninguno, y evaluar paralelamente el estado cognitivo y emocional de los participantes.  

  • Si la información que aporta se considera poco relevante, volver a una entrevista más directiva, según el esquema clínico con el que se trabaje. 

  • Pueden ser útiles las reminiscencias del pasado para mejorar la relación asistencial y mejorar la comprensión de la situación actual. Por ejemplo, preguntar si el dolor es diferente a ocasiones anteriores. 

  • Sonreír cuando nos mire, y utilizar una comunicación no verbal empática. 

 

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