1. INTRODUCCIÓN
Las unidades de cuidados intensivos se crearon ante la necesidad de una vigilancia exhaustiva y estricta de pacientes con patología de riesgo vital. Para ello, todos los pacientes ingresados en UCI precisan una monitorización continua de sus parámetros fisiológicos a través de equipos especializados en electromedicina. Los avances tecnológicos de las últimas décadas han permitido dotar a estas unidades de monitores muy precisos y especializados en el seguimiento del paciente grave.
Un monitor es un dispositivo electrónico que permite la vigilancia, el registro y control de los signos vitales de los pacientes. Los monitores son herramientas muy necesarias y cruciales a la hora de la asistencia del paciente crítico, nos ayudarán a detectar disfunciones orgánicas y orientarán en el abordaje terapéutico. Pero no sólo monitorizamos a los pacientes mediante aparatos, sino que también la exploración física no instrumental o el contacto verbal o visual son formas de monitorización.
Las opciones para monitorizar las funciones vitales han ido evolucionando a medida que la electromedicina iba avanzando, la mejora de los sistemas informáticos también a llevado a los hospitales a estar a la última en innovación tecnológica.
Los parámetros más habituales registrados por monitorización en las UCIs serán:
- Monitorización Cardiovascular.
- Monitorización Hemodinámica.
- Montorización Respiratoria.
- Monitorización Intraabdominal.
- Monitorización Neurológica.
Está claro que no todos los pacientes precisan del mismo tipo de monitorización. Dependiendo del tipo de paciente, de su patología y o incluso, en qué lugar se encuentre se deberá o se podrá aplicar un nivel de monitorización diferente.
El personal de enfermería necesitará formarse en el manejo y las funciones de los diferentes dispositivos que utilizará en su Unidad de Cuidados Intensivos. Deberá familarizarse con la información monitorizada e interpretarla objetivamente para mejorar sus cuidados en el paciente crítico. Pues la información recibida es instantánea y constante.
La función de la enfermera en una unidad de cuidados críticos es la evaluación continua y objetiva del paciente para detectar y anticiparse a las posibles complicaciones.
2. NIVELES DE MONITORIZACIÓN
Los niveles de monitorización son las diferentes intensidades de monitorización aplicables a los pacientes, teniendo en cuenta que son progresivos, pero no excluyen-tes entre sí. Encontramos 3 niveles: se parte de un nivel básico, que se inicia con la monitorización clínica y que está siempre presente, y comprendería la utilización de aparatos sencillos y fácilmente disponibles para realizarla. Un nivel intermedio con la utilización de aparatos más complicados con necesidad de salas especiales. Y un nivel avanzado de monitorización que incluye fundamentalmente a los pacientes que se encuentran en unidades de cuidados críticos y en los quirófanos.
- Nivel Básico: se trata del primer escalón en la monitorización de un paciente e incluye la vigilancia y control de las constantes basales: presión arterial no inva-siva, frecuencia cardiaca obtenida mediante la palpación del pulso y temperatura obtenida con un termómetro aplicado a la piel, bucal, rectal o de oído. Es una monitorización clínica con la utilización de instrumental básico, de bajo coste y reutilizable, con un rendimiento elevadísimo.
- Nivel Intermedio: ante un paciente más complejo surge de la necesidad de monitorizar parámetros biológicos de una manera más contínua y sin que suponga una sobrecarga excesiva para el personal sanitario. Los más utilizados son los monitores que son capaces de medir de forma intermitente o continua la presión arterial no invasiva, el electrocardiograma y la pulsioximetría. Estos tres parámetros se pueden considerar básicos e imprescindibles en la monitorización de los pacientes ingresados en UCI.
- Nivel Avanzado: es a utilización de monitores que precisan la colocación invasiva de transductores, como puede ser la presión arterial mediante la colocación de un catéter para su medición en la arteria radial o femoral, la presión intracraneal, la medición de presiones intracardiacas.
3. MONITORIZACIÓN INVASIVA Y NO INVASIVA
Para registrar la información que queremos monitorizar la podremos hacer desde dos opciones: INVASIVA O NO INVASIVA.
Dentro de la monitorización NO invasiva encontramos los registros de: FC, FR, Temperatura, Saturación de oxígeno, ECG, TA… Lo podemos realizar sin introducir ningún dispositivo al paciente.
Por lo que, la monitorización invasiva será aquella que mediante unos catéteres u otros dispositivos realizamos mediciones de parámetros Hemodinámicos como la TA invasiva por un catéter arterial, Gasto Cardíaco mediante un catéter PICCO, la Presión Venosa Central, el volumen de la diuresis mediante sondaje vesical…
Las patologías implicadas en el proceso de perfusión y oxigenación tisular son las que precisan una monitorización más precisa y constante. La indicación de la una monitorización invasiva irá relacionada con el estado hemodinámico del paciente:
Pacientes con estados de bajo gasto cardíaco, como son pacientes en riesgo de hipovolemia (casos de deshidratación, hemorragias, quemaduras, traumatismos, etc).
Pacientes con shock (séptico, cardiogénico, neurogénico, anafiláctico), alteraciones de la función cardíaca (insuficiencia cardíaca congestiva, infarto agudo de miocárdio o miocardiopatías).
Pacientes en riesgo de desarrollar bajo gasto cardíaco tras ser sometidos a cirugía mayor de tipo cardíaco, abdominal, etc.
La monitorización hemodinámica ideal debería ser poco invasiva, fiable, precisa, fácil de usar, coste-efectividad, continua y a pie de cama. Debería proporcionarnos la información suficiente para poder dirigir el tratamiento y las maniobras de resucitación, pero en la actualidad, todavía no disponemos de un sistema que reúna todas estas características.
Por lo que aquellos pacientes más graves, complejos y que precisen una monitorización más precisa se beneficiarán de una monitorización más invasiva, mientras que una monitorización no invasiva será de gran utilidad en pacientes menos graves.
Por ello, la invasiva debe estar justificada pues en ocasiones puede aumentar riesgos para el paciente.
BIBLIOGRAFÍA
- Almela A, Millán J, Alonso JL, García P. Monitorización hemodinámica no invasiva o mínimamente invasiva en el paciente crítico en los servicios de urgencias y emergencias. Emergencias 2015; 27: 1-10.
- Mateu ML, Ferrándiz A, Gruartmoner G, Mesquida J, Sabatier C, Poveda Y, et al. Técnicas disponibles de monitorización hemodinámica. Ventajas y limitaciones. Med Intensiva. 2012; 20:434-44.
- Molina Pacheco F., Palacio Marco ME. Pulsioximetría. Rev. Rol de Enfermería 2002; 25 (11): 780-784.
- García X, Mateu L, Maynar J, Mercadal J, Ochagavía A, Ferrandiz A, et al. Estimación del gasto cardíaco. Utilidad en la práctica clínica. Monitorización disponible invasiva y no invasiva. Med Intensiva. 2011; 35:5552-61.
- Morgan GE, Mikhail M S. Dispositivos para la vigilancia del paciente. Anestesiología clínica 2002; 91-130.
- Calderón de la Barca J. M, Jiménez L, Durán M. Gasometría arterial y pulsioximetría. Medicina de Urgencias y Emergencias de L. Jiménez Murillo 2004; 58-63.
- Gallego JM, Soliveres J. Cuidados Críticos. CECOVA 2002; 167-178.
- Caturla J. Monitorización del paciente grave. Sociedad Española de Medicina Intensiva y Unidades Coronarias. IDEPSA 1995; 115-152.
- Ochagavia et al. Monitorización hemodinámica en el paciente crítico. Recomendaciones del Grupo de Trabajo de Cuidados Intensivos Cardiológicos y RCP de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias. Med Intensiva. 2014; 38(3): 154-169.
- Rello L, Alonso S. ABC Medicina Intensiva. Edika Med. 2000.
- Torrado H, Angeles R, Sandiumenge A. Uso de relajantes musculares en Medicina Intensiva. Ed Ergon. 2004.
- Mesquida J, Borrat X, Lorente JA, Masip J, Baigorri F. Objetivos de la reanimación hemodinámica. Med Intensiva 2011; 35:499-508.
- Nicolas JM, Ruiz J, Jimenez X, Net A. Enfermo crítico y emergencias. Elservier. 2011.
- Rello J, Alonso S, Rodríguez A. Medicina Intensiva. Ed Silva. 2005
- Blanco López JL. Definición y clasificación de las úlceras por presión. El Peu 2003; 23(4):194-198.
