TEMA 2. EL DONANTE


La donación de órganos es un gesto altruista, considerado como el mayor acto de bondad entre los seres humanos. Puede ser donante toda persona que en vida decida que, a su muerte, sus órganos sirvan para salvar o mejorar la vida de otros.

En España, hasta la promulgación de la Ley de Trasplantes en 1979, los trasplantes de órganos se limitaban al trasplante de riñón, procedente de donante vivo o de donante cadáver en situación de parada cardiaca. Con la Ley de Trasplantes se reconoce el término de muerte encefálica, lo que posibilitó que se realizaran trasplantes de órganos como el corazón, pulmón, páncreas e hígado.

 Esta Ley considera que todos somos donantes si no hemos expresado lo contrario en vida: “consentimiento presunto”. En la práctica, siempre es necesario preguntar a la familia, ya que el fallecido puede haber expresado esta decisión en diferentes contextos y circunstancias. De cualquier modo, siempre se respetará la decisión de la familia, ya que se asume que no contradice la decisión del fallecido.

 

Con la tarjeta de donante de la ONT, la persona deja constancia de su decisión, y es una forma de aliviar el dolor de la familia ante esta decisión.

 

Cada vez está más aceptado el principio de que la donación es parte integral de los cuidados al final de la vida. La donación de órganos se plantea a todo paciente en situación de muerte encefálica que no presenta contraindicaciones médicas para ser donante. Además, con la regulación de la donación en asistolia, es posible plantear la opción de la donación en personas que van a fallecer tras la limitación del soporte vital en una Unidad de Cuidados Intensivos.

Existen dos tipos de donantes: donantes vivos y donantes cadáver, que a su vez y según la causa del fallecimiento, se dividen en:

  • Donantes en Muerte Encefálica (ME)
  • Donantes en Asistolia (DA)

 

Cualquier tipo de donante puede generar: sólo órganos, sólo tejidos, u órganos y tejidos

Para la donación de vivo se deben cumplir los requisitos establecidos por la Ley: ser mayor de edad, gozar de buena salud y estar en plenas facultades mentales. Además, la ley incluye los pasos a seguir para garantizar los derechos de donante y receptor: libertad en la decisión, voluntariedad, gratuidad y altruismo.

La prevalencia de un tipo u otro de donante, vivo o cadáver, varía geográficamente dependiendo de aspectos legales, culturales y de las organizaciones sanitarias de cada país. Actualmente, la mayoría de los órganos traplantados provienen de donante cadáver, sea de donante en muerte encefálica o donante en asistolia, aunque en algunos países, mayoritariamente asiáticos y africanos, predomina la donación en vivo.

En nuestro país conviven desde hace décadas diferentes culturas y religiones. Una de las principales características de nuestro Sistema Nacional de Salud es la universalidad, y la existencia de la multicultura constituye una variable relevante en el Sistema Nacional de Donación y Trasplante, tanto por la vertiente del donante como por la del receptor.

Aunque las religiones cristiana, islámica, judía e hindú son partidarias de la donación, son los ciudadanos de origen latinoamericano y europeo los que se han adaptado mejor a nuestra cultura de donación, frente a otras culturas en las que la barrera idiomática, la cultura de donación del país de procedencia y la lejanía de las familias, son los principales escollos a los que se enfrentan los coordinadores a la hora de gestionar una donación.

Para salvar estas barreras, la ONT en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), puso en marcha un proyecto de información y concienciación sobre la donación y el trasplante de órganos como un acto altruista y generoso, independientemente del país de procedencia: donación sin fronteras.

 

“Tu corazón no entiende de banderas o colores, el resto de ti tampoco”