1. VALORACIÓN DE LA CONCIENCIA
Alerta: estado del sujeto sano, en vigilia o sueño fisiológico (fácilmente despertable). Nivel de despertar completamente normal.
Obnubilación o letargo: reducción leve o moderada del estado de alerta. Destaca un defecto en la atención (el paciente se distrae fácilmente durante la exploración, con tendencia a malinterpretar las percepciones sensoriales), acompañado por respuestas lentas a la estimulación, con bradipsiquia y somnolencia diurna excesiva, que puede alternar con agitación nocturna (inversión del ciclo vigilia-sueño). Un grado más avanzado y permanente es el estado de confusión, caracterizado además por desorientación témporo-espacial prácticamente constante y percepción errónea de estímulos sensoriales más acusada, con frecuentes alucinaciones, fundamentalmente visuales.
Estupor: el sujeto está permanentemente dormido y sólo se consiguen respuestas (gruñido, alguna palabra incoherente o la ejecución de una orden sencilla) mediante estímulos vigorosos (dolorosos y repetidos). Al cesar la estimulación, el enfermo recae inmediatamente en un estado de sueño profundo con ausencia de respuestas.
Coma: es un estado de falta de respuesta a cualquier tipo de estímulo, sea cual sea su modalidad o intensidad. Es el grado más profundo de disminución de los dos componentes de la consciencia.
Estado vegetativo (coma vigil): El paciente mantiene la vigilia, pero hay un trastorno severo del conocimiento. Cuando se prolonga por más de un mes se habla de un estado vegetativo persistente.
Mutismo aquinético: Similar al estado vegetativo, pero el paciente está inmóvil con ausencia absoluta de expresión oral sin movimientos oculares espontáneos.
Estado de conciencia mínima: Existe un grave trastorno de conciencia, pero puede demostrarse una mínima capacidad de conciencia auto y alopsíquica. Se diferencia del estado vegetativo por la presencia de las conductas que traducen contenido de la conciencia, sostenidas, reproducibles, y diferenciables de conductas reflejas, se efectúan en respuestas a estímulos específicos, por ejemplo, obedecer órdenes simples, responder sí o no verbal o gestualmente, comunicarse o responder verbalmente en forma inteligible. Los hallazgos no deben ser atribuibles a afasia, apraxia, agnosia o trastornos sensitivomotores vinculables.
El síndrome de cautiverio (enclaustramiento o “locked in síndrome”): Se debe a infartos bulbo-protuberenciales ventrales, que causan diplejía facial, parálisis de los nervios craneales inferiores y cuadriparesia, el paciente no se mueve, sólo moviliza los ojos.
2. ESCALA DE GLASGOW
La escala de Glasgow o escala de coma de Glasgow (GCS) es la escala más utilizada en la exploración neurológica para valorar el nivel de conciencia.
Consistente en la evaluación de tres criterios de observación clínica: la respuesta ocular, la respuesta verbal y la respuesta motora. Cada uno de estos criterios se evalúa mediante una subescala. Cada respuesta se puntúa con un número, siendo cada una de las subescalas evaluadas independientemente.
En esta escala el estado de conciencia se determina sumando los números que corresponden a las respuestas del paciente en cada subescala.
La puntación nos indica la gravedad del paciente, siendo 15 puntos como máximo (normal), < 9 puntos indica gravedad y 3 puntos como mínimo (coma profundo).
Durante la aplicación de la escala de Glasgow debemos tener en cuenta una serie de limitaciones que nos podemos encontrar y que podrían alterar el resultado como:
- Edema parpebral.
- Afasia.
- IOT (intubación orotraqueal).
- Inmovilización de alguna extremidad.
- Ingesta de sedantes y/o relajantes.
3. PRESIÓN INTRACRANEAL Y PRESIÓN DE PERFUSIÓN CEREBRAL
3.1. Presión intracraneal
La presión intracraneal se define como la fuerza que el tejido cerebral, la sangre y el líquido cefalorraquídeo (LCR) ejercen sobre el cráneo.
Se mide en mmHg mediante una punción lumbar o directamente por medio de un sensor/catéter colocado en el interior del cráneo.
3.2. Presión de perfusión cerebral
La presión de perfusión cerebral (PPC) se define como la presión necesaria para perfundir el tejido nervioso para un buen funcionamiento metabólico.
Es la diferencia que existe entre la presión arterial media y la presión intracraneal.
4. EXPLORACIÓN PUPILAR
La exploración pupilar nos ofrece información directa sobre los pares craneales 3,4 y 6 las pupilas deben examinarse para determinar su diámetro pupilar, igualdad y velocidad de reacción a la luz.
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