1. ATENCIÓN EN CUIDADOS INTENSIVOS
Los pacientes con un traumatismo grave son ingresados directamente en la unidad de cuidados intensivos (UCI), desde urgencias o desde quirófano si requieren previamente intervención quirúrgica.
Una de las funciones más importantes es controlar el equilibrio entre la demanda y la aportación de oxígeno. El aporte de oxígeno debe mejorarse para evitar daño en los órganos vitales. La hipoxemia tisular, es un riesgo frecuente en el paciente trauma grave:
- Desviación a la izquierda en la curva de disociación de la oxihemoglobina secundaria a hipotermia, hipocapnia, exceso de volúmenes administrados.
- Hemoglobina disminuida.
- Lesiones cardiovasculares que producen un bajo gasto cardiaco.
- Deterioro del consumo celular de oxígeno, asociado a infecciones y alteraciones metabólicas.
La prevención y el tratamiento de la hipoxemia depende de la evaluación de la función pulmonar, el transporte de oxígeno y la utilización de oxígeno en las células.
2. CUIDADOS GENERALES DEL TRAUMA GRAVE EN CUIDADOS INTENSIVOS
- Revisión del box de UCI previo al ingreso. Preparación del material y equipos: monitores, sistemas de aspiración, respiradores, material de RCP, …
- Monitorización y vigilancia de la situación hemodinámica del paciente: colocación de catéter arterial, vías centrales, saturador de oxígeno, capnografia, presión arterial, frecuencia respiratoria, …
- Instauración del tratamiento farmacológico. Control de infusión mediante bombas.
- Inmovilización-movilización: cuidados de los dispositivos de inmovilización, movilización segura a la hora de cambios posturales y/o higiene., al igual que en los traslados.
- Prevención de efectos adversos: ulceras por presión, cuidados de la piel, prevención tromboembólica, cuidados y mantenimiento de los distintos dispositivos que lleve el paciente (intubación, vías centrales, sonda vesical …) para prevenir las infecciones nosocomiales.
- Valoración del dolor, estado óptimo de la sedación, delirio o cualquier signo de alarma que índice disconfort.
- Cuidados de las heridas traumáticas y quirúrgicas, valorando signos de necrosis, infección y sangrado.
- Apoyo psicológico al paciente consciente: disminuir la ansiedad y el miedo.
- Atención a la familia: proporcionar información a las familias y facilitar la comunicación con el paciente según normativas de las unidades.
3. CUIDADOS ESPECÍFICOS DE ENFERMERÍA AL PTT
- Control de la frecuencia respiratoria y el grado de esfuerzo respiratorio. Es recomendable que el paciente realice ejercicios de fisioterapia si no hay contraindicación médica para eliminar las secreciones traqueobronquiales.
- Aspiración de secreciones si el paciente está intubado, controlando la saturación de O2.
- Monitorización hemodinámica: La hipotensión se relaciona normalmente con hipovolemia, taponamiento cardíaco, neumotórax a tensión, o lesión medular (perdida de tono vascular).
- Vigilancia de la frecuencia cardiaca: diferenciación del shock por lesión medular de la hipovolemia si ha bradicardia.
- Control de la diuresis: indicador del estado de la perfusión. Mantener una diuresis horaria entre 0,5 y 1 ml/Kg/h.
- Valoración del estado de conciencia: disminución de la consciencia en un PTT puede ser por diversos motivos: hipovolemia, hipoxia cerebral, hipoglucemia, drogas.
- Vigilancia de la aparición de agitación o convulsiones.
- Balance hídrico estricto: (entradas, salidas, sudor, fiebre, …), necesario para ajustar el tratamiento.
- Valoración de la sedación, control del dolor para no aumentar las demandas de oxígeno.
- Vigilar la temperatura y tratar la fiebre.
- Vigilar los signos de infección y prevenir las infecciones nosocomiales en la medida de lo posible: manipulación de catéteres, tubuladuras y aspiraciones de forma estéril.
- Vigilar la aparición de sangrados no previsibles como en las encías, punciones, hematuria: puede indicar una CID (coagulación intravascular diseminada).
- Adecuar el aporte calórico adecuado por vía parenteral o enteral.
- Valoración del patrón de eliminación: evitar el restreñimiento por el riesgo de aumento de la PIA, fecalomas o diarrea.
- Apoyo psicológico al paciente con comunicación empática aunque esté sedado. Y respetar la intimidad.
- Realizar las movilizaciones del paciente con seguridad, inmovilización de las fracturas y vigilar la aparición de petequias en tórax, mucosas que podría indicar la aparición de embolia grasa (mayor riesgo en las fracturas de huesos largos y pelvis.
- Cuidados básicos de cuidados de la piel con especial atención en la prevención de UPP, cuidados de la boca, traqueostomía, lavados oculares. Cambios posturales cuando el estado hemodinámico del paciente lo permita.
