TEMA 7. EL DELIRIO EN LA UCI


1. INTRODUCCIÓN 

El delírium o síndrome confusional agudo es una complicación frecuente en la unidad de cuidados intensivos (UCIs). Afecta entre el 38 y el 87% de los pacientes que ingresan en las UCIs quirúrgicas y médicas. Su prevalencia aumenta en pacientes conectados ventilación mecánica (VM), aumentando hasta un 60- 80%. 

Se trata de un síndrome caracterizado por la aparición súbita, tendencia a fluctuar a lo largo del día, inatención y deterioro en la percepción o en las funciones cognitivas como pérdida de memoria, desorientación o alteraciones del lenguaje. 

Sus manifestaciones más características incluyen alteraciones de la atención (inatención o hipervigilancia) y de la percepción del medio (ideas delirantes o alucinaciones), y cursa con agitación o hipoactividad, siendo esta última forma menos llamativa y por tanto más difícil de diagnosticar. 

 

2. DIAGNÓSTICO 

El diagnóstico del delirio se basa en los criterios definidos por la Asociación de Psiquiatría Americana en la 4ª versión del manual de diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV) (tabla 1) o los propuestos en la Clasificación Internacional de las Enfermedades (CIE-10). 

     

3. TRATAMIENTO NO FARMACOLÓGICO 

La prevención y el manejo del delírium se basan en la combinación de medidas farmacológicas y no farmacológicas. 

El empleo de medidas no farmacológicas está altamente recomendado por todas las guías especializadas, tanto para prevenir como para tratar el delírium. Estas medidas forman parte de los cuidados de enfermería y se ha demostrado que resultan especialmente efectivas en la prevención del delírium. 

 

4. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO 

El objetivo del tratamiento es conseguir y mantener un control rápido y seguro del comportamiento del paciente y mejorar la alteración cognitiva.

La patogenia del delirio es compleja y no se conoce bien. Se ha relacionado con una alteración en determinados neurotransmisores cerebrales. Un exceso de actividad dopaminergica y una disminución en la actividad colinérgica son los principales mecanismos implicados, pero también se ha asociados con anomalías en la transmisión de la serotonina, ácido gammaamiobutírico (GABA), noradrenalina, producción de determinadas citoquinas y concentraciones alteradas de cortisol o melatonina.

Actualmente no se recomienda ningún tratamiento farmacológico como prevención para el delirio.

Entre las primeras acciones ante el diagnóstico del deliro, además de la implementación de todas las medidas no farmacológicas, estaría el describir aquellos fármacos que no sean estrictamente necesario y puedas ser causa precipitante del delirio. 

No existe evidencia en la actualidad sobre cuál es el mejor tratamiento que utilizar en los pacientes en una unidad de críticos. Hasta el momento el tratamiento de elección es el haloperdiol, dado sus años de uso en esta patología, aunque no hay evidencia que el haloperidol reduzca la duración del delirio en pacientes críticos. En estos últimos años los alfa-2-agonistas en concreto la dexmedetomidina está siendo objetivo de múltiples estudios en el campo del delirio. 

 

5. RECOMENDACIONES

Se recomienda que en todas las unidades de cuidados intensivos se establezca un sistema de monitorización rutinaria del delirio que pueda servir como un indicador de calidad. Esto va a permitir una detección y una actuación más precoz para su temprano diagnóstico.

Establecer un programa de prevención del delirio en todas las unidades de cuidados intensivos que incluya medidas organizativas, ambientales, fisiológicas y farmacológicas.

Es muy importante elegir herramientas para monitorizar el delirio, realizar un programa de educación entre el personal de la unidad y establecer un protocolo.

Una vez detectado el delirio se debe identificar, corregir la causa e iniciar el tratamiento de una manera precoz.

 

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