La epidemiología es la disciplina que estudia la distribución, frecuencia y determinantes de las enfermedades en las poblaciones, con el objetivo de prevenirlas y controlarlas. Parte de la idea de que la enfermedad no ocurre al azar ni se distribuye de manera uniforme, sino que responde a factores causales identificables. Entre sus principales tipos se encuentran la epidemiología descriptiva, que observa y describe los fenómenos de salud; la epidemiología analítica, que busca explicar sus causas; la epidemiología experimental, que prueba intervenciones para modificar resultados; y la epidemiología etiológica, centrada en identificar causas primarias. Además, la epidemiología utiliza distintos modelos de causalidad, como la tríada epidemiológica (agente, huésped y ambiente), el modelo unicausal, el modelo multicausal y el modelo de causas componentes.
Para determinar si una relación entre un factor y una enfermedad es causal, la epidemiología se apoya en los criterios de Bradford Hill, que incluyen aspectos como la temporalidad (la causa debe preceder al efecto), la fuerza de asociación, la consistencia, la especificidad, el gradiente biológico o relación dosis-respuesta, la plausibilidad biológica, la coherencia, la analogía y la evidencia experimental. Estos principios permiten analizar cómo se originan y propagan las enfermedades, entendiendo que su aparición depende de la interacción entre la exposición a riesgos y la susceptibilidad de individuos o grupos, lo que convierte a la enfermedad en un fenómeno dinámico.
En cuanto a la transmisión de enfermedades, los agentes etiológicos pueden ser bacterias, virus, hongos, parásitos o priones, y propagarse por distintas vías. La transmisión puede ser directa, mediante contacto persona a persona, gotas respiratorias o contacto físico; indirecta, a través de vectores, objetos contaminados, agua, alimentos o aerosoles; horizontal, entre individuos de una misma generación; o vertical, de madre a hijo durante el periodo perinatal. Asimismo, la epidemiología analiza cómo se comportan las enfermedades según el tiempo, el espacio y el número de personas afectadas, lo que permite identificar patrones epidemiológicos y comprender mejor la relación entre el agente infeccioso y el huésped.
