Las vacunaciones en personas con condiciones de riesgo requieren adaptar las pautas habituales para garantizar una protección adecuada frente a enfermedades inmunoprevenibles. Antes de administrar cualquier vacuna debe verificarse el estado vacunal y completar la pauta cuando sea necesario. Muchas vacunas están especialmente indicadas en personas con inmunodepresión, infección por VIH, asplenia, déficit del complemento, enfermedad renal, cardiopatías, enfermedades respiratorias o hepáticas crónicas, trasplantes o fístulas de líquido cefalorraquídeo, aunque algunas vacunas de virus vivos, como la triple vírica o la varicela, permanecen contraindicadas en situaciones de inmunosupresión y durante el embarazo.
Las recomendaciones específicas varían según la vacuna. Se aconseja completar la inmunización frente a difteria, tétanos y tosferina, administrar una dosis de Haemophilus influenzae tipo b (Hib) en determinados grupos de riesgo, mantener pautas específicas para hepatitis A y hepatitis B, y reforzar la protección frente a meningococo, neumococo, virus del papiloma humano (VPH) y varicela. También se establecen pautas especiales para rotavirus en prematuros, para la gripe anual en personas con factores de riesgo y para la vacunación frente a COVID-19, que puede requerir dosis adicionales en pacientes con alto grado de inmunosupresión o patologías que aumentan la vulnerabilidad.
La protección de los grupos de riesgo se completa con la inmunización frente al Virus Respiratorio Sincitial (VRS) mediante el anticuerpo monoclonal nirsevimab, especialmente indicada en prematuros y en menores de 24 meses con enfermedades que incrementan el riesgo de bronquiolitis grave, como cardiopatías congénitas, displasia broncopulmonar, inmunodeficiencias, enfermedades neuromusculares, fibrosis quística o síndrome de Down. En conjunto, estas recomendaciones buscan individualizar la vacunación según las características clínicas de cada paciente para maximizar la protección frente a infecciones potencialmente graves
