TEMA 16. EL ENTORNO COMO DETERMINANTE DE SALUD


La salud humana y el entorno están intrínsecamente vinculados debido a la variedad de factores externos que impactan en el organismo. El ambiente se entiende como todas las condiciones externas que rodean a un ser vivo. Por tanto, la salud ambiental engloba todos los factores químicos, físicos, biológicos y sociales externos a una persona, así como la interacción entre estos, excluyendo los factores genéticos e intrínsecos del individuo.

Los cambios globales actuales, como el cambio climático, la destrucción de ecosistemas y la pérdida de biodiversidad, generan amenazas para la salud humana. El 70 % de las enfermedades infecciosas tienen origen animal, y el 60 % de las emergentes son zoonóticas, transmitidas entre animales y humanos por contacto directo, alimentación o el entorno. La globalización amplifica el riesgo pandémico debido al crecimiento urbano, los movimientos masivos de personas y el comercio internacional.

ONE HEALTH, Una sola salud, se trata de una estrategia multisectorial de salud pública que reconoce las interacciones e interdependencias entre la salud ambiental, animal y humana para prevenir y controlar los riesgos sanitarios derivados de dicha interfaz.

 

El Plan Estratégico de Salud y Medioambiente 2022-2026 establece un marco de acción para abordar los desafíos derivados de la interacción entre la salud humana y el medioambiente en España. Su objetivo principal es reducir los impactos negativos de factores ambientales en la salud, promoviendo un enfoque integral y preventivo. Entre sus líneas prioritarias destacan la mejora de la calidad del aire, el acceso a agua limpia, la gestión de residuos, la mitigación de los efectos del cambio climático y la promoción de entornos saludables. Además, el plan fomenta la cooperación intersectorial y la sensibilización social, alineándose con los principios de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

 

 

16.1 CONTAMINANTES AMBIENTALES

16.1.1 Contaminación atmosférica

La contaminación atmosférica constituye uno de los riesgos ambientales más importantes para la salud humana. La presencia elevada de sustancias como ozono troposférico, óxidos de nitrógeno, óxidos de azufre y partículas en suspensión (PM10 y PM2,5) se asocia a múltiples problemas de salud, especialmente respiratorios, cardiovasculares y neurológicos en población infantil. La OMS estima que, a nivel mundial, la exposición al aire exterior contaminado contribuye a varios millones de muertes prematuras cada año.

 

En el contexto europeo y español, la situación sigue siendo preocupante: se calcula que cientos de miles de fallecimientos anticipados en Europa y decenas de miles en España están relacionados con la mala calidad del aire. Los informes recientes muestran que la totalidad de la población española estuvo expuesta a niveles superiores a los valores guía más exigentes establecidos por la OMS, especialmente en grandes núcleos urbanos. Este escenario se agrava por otros factores ambientales, como el aumento de las temperaturas y la frecuencia de episodios de calor extremos, que intensifican los efectos perjudiciales de la contaminación atmosférica.

 

 

 

16.1.2 Contaminación del agua

 

 

16.1.3 Contaminación física

 

 

16.1.4 Radiaciones

 

 

16.1.5 Contaminación del suelo

Gestión de residuos

 

Clasificación de los residuos sólidos

 

 

Cadena de la gestión de residuos

 

 

Residuos sanitarios

La mayoría de las Comunidades Autónomas, en ejecución de sus competencias, han desarrollado normativa específica en materia de gestión de residuos sanitarios. Esto implica que la clasificación y nomenclatura de los residuos sanitarios no sea homogénea a lo largo del territorio nacional.

Analizando toda la normativa existente, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, de forma genérica, establece los siguientes tipos de residuos sanitarios:

  • Residuos Domésticos: generados en los centros sanitarios. Residuos similares a los residuos generados como consecuencia de la actividad doméstica en los hogares.
  • Residuos Biosanitarios asimilables a urbanos: residuos propios de la actividad sanitaria que no llevan asociado un riesgo de infección (vendajes, gasas, guantes…) y pueden ser gestionados conjuntamente con los domésticos.
  • Cadáveres y restos humanos de entidad suficiente, que se han de gestionar de acuerdo al Reglamento de Policía Sanitaria Mortuoria.
  • Residuos Biosanitarios: residuos que deben ser gestionados de forma diferenciada por su riesgo de infección. En este grupo se incluyen también los residuos cortantes/punzantes Independiente de su riesgo de infección).
  • Residuos Químicos: residuos caracterizados por su contaminación química.
  • Residuos de Medicamentos Citotóxicos y Citostáticos: residuos caracterizados por sus riesgos carcinógenos, mutágenos o para la reproducción.
  • Residuos Radioactivos: residuos contaminados por sustancias radioactivas.

 

Estas cuatro últimas categorías de residuos tienen características de peligrosidad por lo que han de ser gestionados como residuos peligrosos.

 

Residuos químicos

  • Grupo I: Disolventes halogenados.
  • Grupo II: Disolventes no halogenados.
  • Grupo III: Disoluciones acuosas.
  • Grupo IV: Ácidos.
  • Grupo V: Aceites.
  • Grupo VI: Sólidos.
  • Grupo VII: Especiales

 

16.2 ENTORNO VIRTUAL

El entorno virtual ha emergido como un espacio clave en la actualidad, impactando significativamente la salud mental y social de las personas y las comunidades. Las tecnologías emergentes, como las redes sociales, la inteligencia artificial, la realidad aumentada y la realidad virtual, han transformado la manera en que interactuamos, nos informamos y establecemos relaciones personales y laborales. Mientras estas herramientas pueden facilitar conexiones globales, aprendizaje y acceso a recursos, también plantean riesgos como el aislamiento social, la sobreexposición a contenidos dañinos y la dependencia tecnológica, que afectan el bienestar psicológico. Este entorno, cada vez más integrado en la vida cotidiana, se ha convertido en un determinante social clave, requiriendo enfoques equilibrados que promuevan un uso saludable y consciente de las tecnologías, tanto a nivel individual como comunitario.

 

 

16.3 URBANISMO TÁCTICO

La guía Urbanismo táctico para mejorar la salud en el entorno local, ilustra sobre una estrategia de intervención urbana que utiliza actuaciones rápidas, reversibles y de bajo coste para transformar de forma temporal o progresiva los espacios públicos, con el objetivo de mejorar la salud y el bienestar de la comunidad. Se basa en la experimentación a pequeña escala, el uso de materiales sencillos (pintura, mobiliario móvil, jardineras, estructuras ligeras) y la participación activa de la ciudadanía en el diseño y evaluación de los cambios. Este enfoque permite ensayar soluciones antes de consolidarlas, facilitando la adaptación continua y reduciendo los riesgos asociados a las intervenciones urbanas tradicionales, más lentas y costosas.

Desde la perspectiva de los determinantes sociales de la salud, el urbanismo táctico actúa directamente sobre factores como la movilidad activa, la seguridad vial, la calidad ambiental, la cohesión social, la equidad, y el uso saludable del espacio público. Al pacificar calles, ampliar aceras, crear zonas de encuentro o aumentar la presencia de verde urbano, estas intervenciones favorecen la actividad física cotidiana, reducen la exposición a contaminantes atmosféricos y acústicos, mejoran el bienestar emocional y fortalecen las redes comunitarias.

 

En España, la implementación y difusión de este enfoque cuenta con el impulso del Ministerio de Sanidad y de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), que lo integran dentro de las líneas de acción de la Red Española de Ciudades Saludables (RECS). Su papel es clave para promover que los ayuntamientos adopten el urbanismo táctico como herramienta de promoción de la salud, incorporando criterios de equidad, participación comunitaria y adaptación local. Estas intervenciones se alinean con agendas urbanas nacionales e internacionales, reforzando la idea de que el entorno construido es un componente esencial del bienestar y una palanca para reducir desigualdades en salud.

 

Imagen 25. Ejemplo de peatonalización

Fuente: Blog del Banco Interamericano de Desarrollo bajo licencia CC-IGO 3.0 BY-NC-ND

 

Urbanismo táctico → Estrategia urbana de bajo coste, rápida y reversible.

 

Determinantes de salud implicados:

  • Movilidad activa.
  • Calidad ambiental (aire, ruido, calor).
  • Seguridad vial.
  • Cohesión social.
  • Espacios verdes y azules.
  • Accesibilidad.

 

Principios:

  • Corto plazo.
  • Pequeña escala.
  • Flexibilidad.
  • Bajo presupuesto.
  • Experimentación y evaluación.

 

Objetivos en salud comunitaria:

  • Promover actividad física.
  • Reducir desigualdades en salud.
  • Generar espacios de encuentro.
  • Mejorar bienestar emocional.
  • Favorecer barrios caminables.
  • Incrementar la participación comunitaria.

 

Actores clave:

  • Ayuntamientos.
  • FEMP / RECS.
  • Equipos de urbanismo.
  • Asociaciones vecinales.
  • Centros educativos.
  • Servicios de salud pública.
  • Ciudadanía.

 

Resultados esperados:

  • Calles más seguras.
  • Entornos escolares protegidos.
  • Más verde urbano.
  • Menos tráfico motorizado.
  • Mejora del descanso y calidad del aire.
  • Espacios más inclusivos y equitativos.

 

16.4 ENTORNOS DE VIDA

Se trata de un instrumento de apoyo para la identificación, análisis y mejora de los entornos donde las personas viven, trabajan y se relacionan, con el fin de promover la salud comunitaria.

Está diseñada desde la perspectiva de la salutogénesis y de los activos para la salud, forma parte de las estrategias impulsadas por el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas en el marco de la Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención en el SNS.

El principal objetivo es evaluar de forma participativa cómo los distintos entornos: hogar, escuela, trabajo, comunidad, entornos naturales y digitales; influyen en la salud, identificando tanto factores protectores (activos) como factores de riesgo o barreras.

 

Las dimensiones que evalúa son 14 sobre las que se puntúa del 1 al 10:

  1. Desplazamiento a pie o en bicicleta: accesibilidad y condiciones para la movilidad no motorizada.
  2. Transporte público y movilidad accesible: disponibilidad, frecuencia, accesibilidad y seguridad.
  3. Tráfico y aparcamiento: intensidad del tráfico, seguridad vial y disponibilidad de aparcamientos.
  4. Espacios verdes y naturaleza: presencia, accesibilidad y mantenimiento de zonas naturales o vegetadas.
  5. Vivienda: condiciones de habitabilidad, seguridad, accesibilidad y confort.
  6. Servicios municipales y locales: acceso a comercios, centros de salud, servicios sociales y educativos.
  7. Uso del suelo y mezcla de funciones: equilibrio entre áreas residenciales, comerciales, de ocio y trabajo.
  8. Seguridad: percepción y realidad de seguridad en el entorno cotidiano.
  9. Identidad y pertenencia: sentido de arraigo y reconocimiento del entorno como propio.
  10. Participación y cohesión social: redes de apoyo, participación ciudadana y vida comunitaria.
  11. Trabajo y economía local: oportunidades laborales y sostenibilidad económica del territorio.
  12. Medio ambiente: calidad del aire, niveles de ruido, residuos y contaminación.
  13. Ocio, cultura y espacios para niños y jóvenes: oferta y accesibilidad de actividades recreativas y culturales.
  14. Accesibilidad universal e infraestructura: eliminación de barreras físicas y adaptación a la diversidad funcional.

 

 

Imagen 26. Ejemplo de diagrama de resultados.
Fuente: Entornos de vida: proceso participativo para evaluar la calidad de los espacios donde vivimos [Internet]. España: Elsevier España; s.f. [citado dic 2025]. Disponible en: Elsevier.es

 

 

BIBLIOGRAFÍA