TEMA 3. ENFERMERÍA FAMILIAR Y COMUNITARIA


La Enfermería Familiar y Comunitaria tiene sus orígenes en las primeras Enfermeras de Distrito surgidas en Liverpool en el siglo XIX y en las enfermeras de Salud Pública impulsadas posteriormente por Lillian Wald en Estados Unidos. A lo largo del tiempo, esta disciplina ha evolucionado tanto en su formación como en su práctica profesional, pasando de denominarse “Enfermería de Salud Pública” a “Enfermería Comunitaria” a partir de 1974, tras un seminario organizado por la OMS. Este cambio respondió a la necesidad de adaptar los cuidados enfermeros a las nuevas demandas sociales y comunitarias. Actualmente, la especialidad en España está regulada por la Orden SAS/1729/2010 y el acceso se realiza mediante el examen EIR.

La OMS, la OPS y la American Nurses Association (ANA) definen la enfermería comunitaria como una disciplina orientada a la promoción de la salud, la prevención de enfermedades, la rehabilitación y los cuidados integrales fuera del ámbito hospitalario. La especialidad se centra en las personas, las familias y la comunidad a lo largo de todo el ciclo vital, considerando también los factores sociales, culturales y ambientales que influyen en la salud. Además, el profesional de Enfermería Familiar y Comunitaria participa activamente en programas de salud pública, educación sanitaria y acción comunitaria, colaborando con colegios, organizaciones sociales y otros recursos comunitarios para mejorar el bienestar colectivo.

En España, destacan como principales sociedades científicas la Asociación de Enfermería Comunitaria (AEC) y la FAECAP, dedicadas a la investigación, formación y desarrollo profesional de esta especialidad. El ámbito laboral de la Enfermería Comunitaria es muy amplio e incluye la Atención Primaria, los servicios sociales, centros educativos, instituciones penitenciarias, hospitales, salud pública, investigación, atención a grupos vulnerables y gestión sanitaria. También participa en situaciones de emergencias y desastres, ofreciendo atención sanitaria y apoyo psicosocial. Esta versatilidad permite a la especialidad adaptarse a distintos contextos para proporcionar cuidados integrales y promover la salud de la población