La prueba de Mantoux o prueba de la tuberculina consiste en la administración intradérmica de PPD (derivado proteico purificado) para detectar la hipersensibilidad frente a Mycobacterium tuberculosis. Está indicada en personas con contacto con casos de tuberculosis pulmonar o laríngea, pacientes con VIH, personas procedentes de países endémicos, trabajadores de ámbitos de riesgo (hospitales, prisiones o residencias) y pacientes con factores de riesgo o lesiones radiológicas sugestivas de tuberculosis previa. Su realización está contraindicada en personas con lesiones cutáneas extensas que dificulten la técnica y en las semanas posteriores a la administración de vacunas de virus vivos.
La técnica consiste en inyectar 0,1 ml de tuberculina en la cara anterior del antebrazo no dominante mediante una inyección intradérmica, formando un pequeño habón. La lectura debe realizarse a las 48-72 horas, utilizando la técnica de Sokal, y valorando exclusivamente la induración, nunca el eritema. La interpretación depende del riesgo del paciente: se considera positiva con una induración ≥ 5 mm en pacientes de alto riesgo (VIH, contactos estrechos o lesiones compatibles con tuberculosis previa), ≥ 10 mm en grupos de riesgo intermedio (personal sanitario, usuarios de drogas por vía parenteral, residentes en instituciones o menores de 5 años) y ≥ 15 mm en personas sin factores de riesgo.
Los cuidados enfermeros incluyen administrar la tuberculina antes de 30 minutos tras su extracción, registrar el lugar de la punción, expresar el resultado siempre en milímetros y aconsejar evitar el rascado y la exposición solar de la zona. Es importante conocer las causas de falsos negativos, como inmunodepresión, infección tuberculosa reciente, vacunación reciente con virus vivos, desnutrición o tratamiento inmunosupresor, y de falsos positivos, relacionados principalmente con la vacunación BCG, la infección por micobacterias no tuberculosas o errores en la administración o interpretación de la prueba.
