Las conferencias mundiales sobre promoción de la salud han permitido la evolución del concepto de salud desde una visión centrada en la atención sanitaria hacia un enfoque más amplio basado en la prevención, la participación comunitaria y los determinantes sociales de la salud . Desde la Conferencia de Ottawa (1986), considerada un punto de inflexión, se estableció que la promoción de la salud debía proporcionar a las personas herramientas para mejorar su bienestar y tomar decisiones sobre su propia salud. Posteriormente, encuentros como los de Adelaida, Sundsvall y Yakarta ampliaron este enfoque incorporando aspectos como las políticas públicas saludables, los entornos favorables y el empoderamiento comunitario.
Con el avance del siglo XXI, la promoción de la salud adoptó una perspectiva más global e integradora, centrada en la equidad en salud, la cooperación entre sectores y la sostenibilidad . Conferencias como las de México, Bangkok y Nairobi destacaron la necesidad de reducir desigualdades sanitarias, fortalecer alianzas entre gobiernos, sociedad civil y sector privado, y transformar la evidencia científica en acciones prácticas. Más adelante, Helsinki y Shanghái reforzaron la idea de “salud en todas las políticas”, vinculando la salud con la educación, el medio ambiente, el urbanismo y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
La conferencia más reciente, celebrada virtualmente en Ginebra en 2021, consolidó una visión de la salud como un derecho global conectado con el bienestar social, económico y ambiental . La Carta de Ginebra para el Bienestar subraya que la salud comienza en los hogares y comunidades, no únicamente en los hospitales, y propone medidas clave como una economía equitativa, la cobertura sanitaria universal, la transformación digital responsable y la protección del planeta. En conjunto, estas conferencias reflejan la evolución hacia un modelo de salud más preventivo, participativo y sostenible.
