La anafilaxia es una reacción alérgica sistémica, de comienzo brusco y que puede llegar a ser mortal. Suele manifestarse con síntomas cutáneos como urticaria y angioedema, junto con la afectación de otros sistemas como el respiratorio, el cardiovascular o el digestivo.
Aunque muy poco frecuente, la anafilaxia en relación con la vacunación es un efecto adverso posible, que debe estar previsto en cualquier acto vacunal. Su frecuencia global es de un 1,3 casos por cada millón de dosis administradas, aunque el riesgo vital por anafilaxia tras la vacunación se considera extremadamente bajo.
La mayoría de los episodios acontecen en los primeros 10 minutos que siguen a la administración, pero 30 minutos es el intervalo más seguro de observación posvacunación.
