La Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención en el Sistema Nacional de Salud (SNS) tiene como finalidad integrar la promoción de la salud y la prevención primaria en el sistema sanitario, fomentando la participación ciudadana y la colaboración entre distintos sectores para mejorar el bienestar de la población . Sus objetivos incluyen promover estilos de vida saludables, prevenir lesiones, favorecer el envejecimiento activo y mejorar el bienestar emocional desde la infancia hasta la vejez. Para ello, se apoya en líneas estratégicas como la equidad en salud, la acción comunitaria, la reorientación de los servicios sanitarios y la creación de entornos saludables y seguros.
Entre los principales hábitos saludables destacados se encuentran la actividad física, la alimentación equilibrada y la prevención del consumo de sustancias nocivas . El ejercicio físico regular aporta beneficios cardiovasculares, musculares, cognitivos y emocionales, siendo recomendable adaptarlo según la edad y capacidades de cada persona. Asimismo, una alimentación saludable ayuda a prevenir enfermedades crónicas como diabetes, cáncer o enfermedades cardiovasculares, mientras que hábitos perjudiciales como el consumo de alcohol y tabaco representan importantes riesgos para la salud, asociados a enfermedades, dependencia y elevada mortalidad prevenible.
Además, el texto resalta la importancia del bienestar emocional y de la prevención de lesiones no intencionales, especialmente en personas mayores . La salud mental se entiende como la capacidad de afrontar el estrés, desarrollar habilidades personales y contribuir a la comunidad, estando influida por factores sociales, económicos y ambientales. También se subraya la necesidad de promover entornos protectores y estrategias comunitarias que reduzcan riesgos, ya que problemas como las caídas accidentales y los ahogamientos siguen siendo causas relevantes de mortalidad evitable.
