Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), aprobados por las Naciones Unidas en 2015 dentro de la Agenda 2030, constituyen un plan de acción global orientado a mejorar la prosperidad de las personas y proteger el planeta. Sus principales metas incluyen la lucha contra la pobreza, la desigualdad y el cambio climático, promoviendo un desarrollo sostenible aplicable a todos los países. En este contexto, la promoción de la salud se reconoce como un elemento clave para alcanzar estos objetivos.
La IX Conferencia Mundial sobre Promoción de la Salud, celebrada en Shanghái en 2016, reforzó la importancia de integrar la salud en las estrategias globales de desarrollo sostenible, destacando la relación entre bienestar, calidad de vida y desarrollo social. Se subraya que mejorar la salud no depende únicamente de los sistemas sanitarios, sino también de factores sociales, económicos y ambientales, lo que exige una visión amplia basada en los determinantes sociales de la salud.
La estrategia de promoción de la salud para el periodo 2019-2030 propone fortalecer los entornos saludables, impulsar la participación comunitaria y el empoderamiento social, así como mejorar la gobernanza intersectorial para abordar los factores que influyen en la salud. Además, plantea la incorporación del enfoque de promoción de la salud dentro de los sistemas y servicios sanitarios, con el objetivo de lograr un bienestar más equitativo y sostenible para toda la población.
