Tema 1. Introducción de la pérdida de consciencia


A lo largo de este curso vamos a conocer cuáles son las distintas situaciones que pueden producir una pérdida de conciencia. Veremos cómo podemos reconocer cada una de ellas y cuál debería ser nuestra actitud inicial a la hora de ayudar a una persona que ha perdido el conocimiento.

Aprenderemos también a diferenciar aquellas situaciones potencialmente graves que pueden poner en riesgo la vida de una persona y conoceremos las principales medidas que deberíamos tomar hasta que la persona pueda recibir una asistencia sanitaria por parte de los servicios de urgencias y emergencias.

Para ello, lo primero que tenemos que saber es qué es una pérdida de conciencia y cómo podemos reconocerla.

 

¿QUÉ ES UNA PÉRDIDA DE CONCIENCIA?

Podemos decir que la pérdida de conocimiento se produce cuando una persona pierde la percepción de sí misma y lo que le rodea, manteniendo la respiración y el latido cardiaco.

Es una situación muy frecuente y que puede expresar muy variadas situaciones, desde un sencillo síncope vasovagal a situaciones muy graves como una parada cardiaca.

Las causas más frecuentes de una pérdida de conciencia son: Síncope, golpe de calor, hipoglucemia, espasmo del llanto, muerte súbita, hiperventilación, crisis epiléptica, hipoxia e intoxicaciones por drogas de abuso.

 

¿CÓMO RECONOCER LA PÉRDIDA DE CONCIENCIA?

Ante la sospecha de que alguien haya perdido la conciencia deberemos acercarnos y preguntarle en voz alta ¿Se encuentra bien? ¿Te encuentras bien? mientras le zarandeamos ligeramente. Si la persona no responde a nuestra llamada comprobaremos si está respirando o no: Para ello, acercaremos nuestra cara a su nariz y veremos si el tórax se mueve, a la vez que notaremos el aire en nuestra mejilla. En el caso de que la persona no responda ni respire y no haga movimientos de ningún tipo, consideraremos que nos encontramos ante una situación de parada cardiaca y la trataremos tal y como veremos más adelante.

 

 

ACTITUD INICIAL

Ante una persona que ha perdido el conocimiento pero que está respirando nuestra actuación general será la de avisar a emergencias, a través del número de teléfono 1-1-2 y colocar al paciente de lado en reposo hasta que llegue la ayuda. A esta postura se le llama Posición Lateral de Seguridad (PLS) o Posición de Recuperación. En este caso, tendremos que ser capaces de diferenciar las situaciones potencialmente letales y que ponen en riesgo la vida de la persona de aquellas que permiten más demora en la atención. Además, tomaremos las medidas necesarias oportunas según la causa, tal y como veremos más adelante.

 

¿CUÁNDO ES POTENCIALMENTE GRAVE?

En general debemos considerar grave la pérdida de conciencia que se produce mientras se realiza ejercicio, cuando existe una enfermedad conocida como la diabetes o cuando se acompaña de síntomas como el dolor de pecho o de cabeza, movimientos anómalos, dificultad para respirar o la pérdida de conciencia se prolongue en el tiempo durante más de 2 o3 min). En estos casos habrá que actuar para evitar que empeore en lo que llegue la ayuda y avisar al servicio de emergencias sanitarias 1-1-2.

 

¿QUÉ ES LA PLS?

La llamada Posición Lateral de Seguridad puede englobar distintas posiciones de recuperación, aunque todas tienen en común que en ellas la persona se encuentra tumbada de lado de forma estable, es decir, no puede rodarse y la boca está más baja que las vías respiratorias, de modo que si la víctima vomita o sangra el contenido sale por gravedad sin que haya peligro de aspiración. Además, la cabeza se colocará en ligera extensión para que la vía respiratoria permanezca abierta.

 

¿CÓMO COLOCAREMOS A UNA PERSONA EN PLS?

  1. En primer lugar, nos colocaremos de rodillas al lado de la víctima y retiraremos el brazo más cercano a nosotros hacia arriba para que no nos moleste después a la hora de girar a la persona.
  2. En segundo lugar, Flexionaremos el codo y rodilla de la víctima que estén más alejados a nosotros.
  3. A continuación, tiraremos del codo y la rodilla flexionados utilizándolos de palanca hacia nosotros, de forma que el cuerpo rodará fácilmente.
  4. Una vez hayamos girado a la víctima, colocaremos su cabeza en ligera extensión.
  5. Y finalmente vigilaremos periódicamente que la persona continúa respirando hasta que llegue la ayuda.

 

El objetivo de todo sistema sanitario es mejorar la salud. Esto implica alcanzar el mejor nivel posible de salud para toda la población, lo que a su vez supone contar con un sistema de salud efectivo y equitativo que ofrezca un trato adecuado a los usuarios en un marco que respete la dignidad de las personas, su autonomía y la confidencialidad, y garantice la seguridad económica en materia de salud, es decir, unos esquemas de financiación que protejan a la población de gastos excesivos por motivos de salud y que al mismo tiempo puedan ser mantenidos por la economía de los propios países.