DEFINICIÓN
El golpe de calor es una situación en la que una persona sometida a altas temperaturas ambientales experimenta un fracaso, potencialmente mortal, del sistema de regulación de la temperatura corporal. Se produce una situación en la cual la temperatura central aumenta hasta provocar la afectación en diferentes grados de los diferentes órganos del cuerpo.
Se trata de una situación prevenible, aunque grave si no se trata con prontitud, y de una escasa frecuencia en general, aunque su incidencia va en aumentando sobre todo en las olas de calor.
La aparición del golpe de calor se relaciona con tres factores ambientales: alta temperatura, alta humedad y ausencia de viento.
Usualmente aparece a partir de 27ºC, pero pueden darse casos a temperaturas alrededor de 25ºC en personas poco entrenadas sometidas a ejercicio físico intenso.
Además, existen unos factores individuales que aumentan el riesgo de sufrir un golpe de calor, como son: fiebre, catarro, diarrea, vómitos, deshidratación, falta de sueño, falta de adaptación al calor y la obesidad...
TIPOS DE GOLPE DE CALOR
Tipo activo: Se da con más frecuencia en personas jóvenes, sanas, con los mecanismos de termorregulación íntegros, pero con mala adaptación al calor o falta de entrenamiento, cuando son sometidos a un ejercicio físico intenso con alta temperatura o alta humedad relativa ambiental (60-70%), la sudoración suele estar presente.
Tipo pasivo: Se da con mayor frecuencia en ancianos, niños pequeños o jóvenes con enfermedades crónicas previas, o bajo tratamientos médicos que lo favorecen por distintas vías como disminuir la sudoración, alterar las respuestas a la deshidratación…Sus mecanismos de termorregulación por tanto están alterados o son insuficientes y el golpe de calor aparece sin que hagan ejercicio, pero bajo altas temperaturas. La piel suele estar seca, caliente y sin sudor. La mortalidad es muy superior a la del tipo activo.
SÍNTOMAS
Los síntomas más característicos del golpe de calor son los neurológicos. Lo más frecuente es el mareo o la sensación de aturdimiento, que se sigue de confusión, visión borrosa, falta de coordinación, comportamientos extraños, delirio, convulsiones y finalmente coma.
Otros síntomas que deben alertarnos son la debilidad, sensación de fatiga, el dolor de cabeza, los dolores musculares, la aparición de náuseas o vómitos.
La piel suele estar caliente y enrojecida, y como veíamos antes, en ocasiones seca, sin sudoración.
Suele haber un aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria.
La temperatura corporal suele ser mayor de 40º.
En los bebés, además de la temperatura corporal elevada podemos sospecharlo por la existencia de Irritación cutánea en cuello, axilas, pliegues y zona del pañal por el sudor, y por presentar irritabilidad o un llanto inconsolable en los más pequeños).
PREVENCIÓN DEL GOLPE DE CALOR
Quizás más importante incluso que el tratamiento es la prevención ya que se conocen las causas ambientales y la vulnerabilidad de niños, ancianos y enfermos crónicos.
En el caso de niños pequeños o ancianos es importante ofrecerles líquidos con frecuencia, aunque no lo demanden.
Permanecer en lugares bien ventilados o climatizados si la temperatura ambiental es elevada. Evitar la exposición prolongada al sol sobre todo en las horas centrales del día.
Vestir con ropa ligera, con buena transpiración y de colores claros. Usar protección para la cabeza, sombrero, gorra…
Nunca permanecer ni dejar a nadie en un coche cerrado al sol.
Evitar las comidas copiosas y el alcohol.
Y por último, evitar la actividad física mientras la temperatura ambiental sea elevada.
¿QUÉ HACER ANTE UN GOLPE DE CALOR?
Debemos sospechar que estamos ante un golpe de calor ante cualquier persona que presenta una temperatura elevada, incluso a la palpación y que presenta algún síntoma de alteración neurológica de los que veíamos antes.
Los dos tipos de golpe de calor se tratan igual, y el tratamiento básicamente consiste en proteger del calor a la persona afectada llevándola al sitio más fresco y ventilado disponible, ofrecerle bebidas frías si está consciente y puede tragar sin dificultad y tratar de enfriar su organismo. Para ello desvestiremos a la víctima y procedemos al enfriamiento.
Las dos técnicas principales de enfriamiento que pueden utilizarse son:
- En primer lugar, la Inmersión en agua fría, si tenemos disponible una piscina, arroyo o similar y si las condiciones del afectado lo permiten (es decir, está consciente y colabora con nosotros).
- Y en segundo lugar el Enfriamiento por evaporación: se realizará cuando la víctima esté inconsciente. Es menos eficaz que la medida anterior, aunque es normalmente más accesible y funciona mejor cuando la humedad ambiental es baja. Se trata de mojar el cuerpo del paciente con agua pulverizada a temperatura ambiente, o si no se puede realizar esta técnica aplicaremos compresas húmedas o hielo en el cuello, axilas e inglés.
