Tema 5. Muerte Súbita.


¿QUÉ ES LA MUERTE SÚBITA?

La muerte súbita es el fallecimiento inesperado por parada cardiaca de una persona sana que se encontraba bien en las últimas 24 horas.

Su causa principal es la fibrilación ventricular, una arritmia que se caracteriza por la contracción rápida y desorganizada de las fibras musculares del miocardio que sustituye a la contracción simultánea de todo el ventrículo que origina el latido. Al contraerse de forma desorganizada, el corazón no bombea sangre al cerebro ni al miocardio ni al resto del organismo por lo que el paciente pierde el pulso, en unos segundos la conciencia y deja de respirar. Si no se le atiende inmediatamente sufrirá lesiones cerebrales por falta de oxígeno en el cerebro y fallecerá en pocos minutos.

La fibrilación ventricular no suele darse en corazones sanos, y en personas jóvenes se relaciona con enfermedades previas del corazón, no siempre conocidas por el paciente o su entorno como la miocardiopatía hipertrófica o el síndrome de Brugada, que se relacionan con la muerte súbita de deportistas. En personas a partir de los 35 años suele deberse a infartos de miocardio.

 

SÍNTOMAS DE MUERTE SÚBITA

El síntoma principal de la muerte súbita es la pérdida de conciencia brusca con caída repentina al suelo, en ocasiones mientras se hace el ejercicio o al terminarlo. Puede precederse de sensación de mareo o de ritmo cardíaco acelerado. La víctima se queda sin responder a estímulos de ningún tipo y deja de respirar al cabo de unos segundos apareciendo color azulado en los labios y la punta de los dedos o las orejas. Y Si no recibe la atención adecuada fallece en pocos minutos.

 

TRATAMIENTO

El único tratamiento eficaz es la desfibrilación, es decir, la aplicación de una descarga eléctrica que atraviesa el corazón reiniciando su actividad eléctrica. Con ella, se para la actividad eléctrica desorganizada y los sistemas automáticos del corazón retoman el control generándose de nuevo una actividad organizada y un latido efectivo.

La desfibrilación se realiza con un aparato llamado desfibrilador, dispositivos que cada vez es más frecuente verlos en zonas de gran afluencia de público como es el caso de centros deportivos o comerciales, aeropuertos, etc. … En general son dispositivos que deben ser utilizados por un sanitario o por personal acreditado para su uso mediante un curso específico, pero hay diferencias legislativas entre las distintas comunidades autónomas.

 

¿QUÉ PODEMOS HACER ANTE UNA SITUACIÓN DE MUERTE SÚBITA?

Es importante saber que por cada minuto que pase sin que hagamos nada en una persona que está en parada cardiaca la supervivencia disminuye un 10% y que si no hacemos nada la persona morirá. Por tanto, no debemos de tener miedo de actuar porque no podemos provocar daños graves.

  1. En primer lugar, gritaremos pidiendo ayuda en nuestro entorno en cuanto comprobemos la situación de inconsciencia. De esta forma otra persona podrá llamar al servicio de emergencias mientras atendemos a la víctima. ¿Cómo comprobamos la inconsciencia? Agitaremos el hombro de la personal mientras le preguntamos en voz alta si se encuentra bien. En caso de que no responda a estos estímulos la persona estará inconsciente.
  2. En segundo lugar, abriremos las vías respiratorias y comprobaremos si la víctima está respirando acercando su mejilla a su boca y observando si el tórax se eleva. ¿Y cómo abrimos las vías respiratorias? Con el paciente boca arriba flexionaremos su cuello hacia atrás suavemente y tiraremos de la mandíbula hacia arriba.
  3. En cuanto comprobemos que la persona no está respirando, estamos ante una situación de parada cardiaca, por lo que deberemos llamar a los servicios de emergencias y explicarles la situación para que envíen el recurso más adecuado. Este paso es de suma importancia, porque cuanto antes lo hagamos antes llegará la ayuda sanitaria con un desfibrilador.
  4. A continuación, y en cuanto sea posible comenzaremos a aplicar el masaje cardiaco y la ventilación boca a boca. A esto lo llamamos Reanimación Cardio Pulmonar (RCP).

 

¿Cómo hacemos el masaje cardiaco? Colocaremos el talón de una mano sobre la mitad inferior del esternón y la otra mano sobre la primera. Con los codos rectos y procurando que los hombros estén en línea con las manos dejaremos caer nuestro peso de su cuerpo sobre el tórax de la víctima para comprimir el pecho aproximadamente ⅓ de su diámetro anteroposterior. Es importante levantarnos tras cada compresión para permitir que el tórax pueda elevarse y el corazón se llene de sangre, la cual bombeará en la siguiente compresión. Esto lo haremos sin perder el contacto de las manos con el tórax de la víctima. La frecuencia a la que debemos dar el masaje es de unos 100-120 veces por minuto de forma rítmica y procurando que no se produzcan interrupciones. Con este sencillo movimiento conseguiremos bombear sangre al propio corazón y cerebro de la víctima, de forma que cuando llegue el desfibrilador esté en las condiciones óptimas para responder a la desfibrilación.

 

¿Cómo haremos la respiración boca a boca? Mientras mantenemos la vía aérea abierta con la maniobra anterior, taparemos la nariz y pondremos nuestra boca alrededor de la boca del paciente de forma que no haya fugas, y a continuación exhalaremos nuestro aire lentamente (empleando alrededor de un segundo) hasta que veamos que el tórax se eleva. Lo repetiremos una segunda vez y reanudaremos inmediatamente el masaje cardiaco. Se trata de interrumpir el masaje cardiaco lo menos posible para dar las respiraciones.

Deberemos continuar administrando 2 respiraciones cada 30 compresiones de forma indefinida hasta que llegue la ayuda especializada. Y si estuviéramos acompañados de alguien que sepa realizar la RCP es conviene que cada 2 minutos aproximadamente nos turnemos para dar masaje, de forma que será más eficaz.

En el caso de que no deseemos hacer el boca a boca a la víctima es importante saber que podemos al menos aplicar las compresiones del masaje cardiaco. En este caso lo haremos de forma continua sin detenernos hasta que llegue la ayuda.