Tema 8. Crisis Epiléptica


Se denomina crisis epiléptica al episodio autolimitado de alteración de la función cerebral causado por una actividad eléctrica (modo de comunicación entre neuronas) anormal y excesiva de un grupo de neuronas de la corteza cerebral. Esta actividad eléctrica excesiva puede limitarse a una pequeña zona del cerebro o por el contrario afectar a regiones amplias de la corteza.

En función de la zona o zonas de la corteza cerebral afectadas las manifestaciones serán motoras (movimientos), sensitivas (hormigueos, olores, zumbidos de oídos…), autonómicos, etc.

Cuando se repiten los episodios sin una causa desencadenante en dos o más ocasiones se denomina Epilepsia y se trata de una enfermedad crónica.

En ocasiones las crisis tienen una causa desencadenante como traumatismos, fiebre, hipoglucemia…. En ese caso se denominan crisis agudas sintomáticas o provocadas y no suelen volver a aparecer si se controla el factor desencadenante.

 

TIPOS DE CRISIS EPILÉPTICAS

Las crisis epilépticas se dividen en dos grandes grupos: Parciales o focales y Generalizadas.

Que se produzcan unas u otras depende de que el grupo de neuronas que se activen de forma anormal sea más o menos amplio.

 

PARCIALES

GENERALIZADAS

Parciales simples

Ausencias

Parciales complejas

Mioclónicas

Parciales secundariamente generalizadas

Clónicas

 

Tónicas

 

Tónico-clónicas

 

Atónicas

 

 

Parciales o focales: Se originan en un grupo de neuronas localizadas en una zona reducida del cerebro llamado foco epiléptico.

A su vez se dividen en simples, complejas y parciales secundariamente generalizadas.

  • Parciales simples: No pierden el conocimiento. La sintomatología depende de la zona de cerebro que se vea afectada. Pueden tener:
    o   Síntomas motores que se manifiestan por sacudidas rítmicas de una parte del cuerpo durante segundos o minutos. Puede ser un párpado o una extremidad completa.
    o   Síntomas sensitivos como hormigueo en una parte del cuerpo, alucinaciones visuales, olfativas, auditivas, o más raramente gustativas.
    o   Y Síntomas psíquicos como pensamientos extraños que aparecen bruscamente y duran muy poco tiempo. Síntomas autonómicos como sudoración intensa, sensación de malestar abdominal.
  • Parciales complejas: La persona pierde el conocimiento, pero no el tono muscular, se queda inmóvil durante algunos segundos o minutos y suele acompañarse de automatismos como movimientos de masticación, chupeteo o deglución, abrocharse botones, etc. Otras veces, se mueve como si estuviera consciente, pero se comporta de forma extraña, no responde al hablarle o lo hace de forma incoherente. El conocimiento se recupera poco a poco, permaneciendo confuso durante unos minutos. Las crisis parciales complejas debutan con un “aura” de sensaciones extrañas que predice la crisis anticipándose a la pérdida de conciencia.
  • Parciales secundariamente generalizadas: Cuando una crisis focal se extiende a toda la superficie cerebral.

 

Crisis generalizadas: En este caso la descarga anormal afectará a los dos lados del cerebro. Hay varios tipos:

  • Ausencias: Son típicas de los niños entre 4 y 8 años. Hay episodios de pérdida de conciencia de unos pocos segundos de duración en los que permanecen con la mirada fija. No pierden el tono muscular ni suele haber caídas. La recuperación es muy rápida y a veces pasan desapercibidas, son los profesores los que suelen detectarlas porque pueden repetirse muchas veces a lo largo del día.
  • Mioclónicas: Se manifiestan por sacudidas bruscas, únicas o repetidas de muy corta duración de todo el cuerpo o bien de una parte, sobre todo de los brazos, sin alteración de la conciencia. Suelen provocar la caída de la persona o lo que tenga en la mano.
  • Clónicas: Son muy infrecuentes. Aparecen fundamentalmente en niños muy pequeños y producen una pérdida de conciencia y espasmos musculares bilaterales asimétricos.
  • Tónicas: Se caracterizan por la contracción muscular súbita y mantenida de segundos a un minuto de duración acompañada de pérdida de conciencia. La persona puede tener los ojos en blanco y la contracción muscular mantenida dificulta la respiración.
  • Tónico-clónicas: En un primer momento hay un aumento del tono muscular, fase tónica, en la que la persona cae al suelo, es típico que emitiendo un grito por la salida brusca del aire de los pulmones a través de unas cuerdas vocales cerradas por la contracción y pierde la conciencia. Después hay una relajación intermitente de la contracción muscular que ocasiona las sacudidas bruscas de todo el cuerpo, fase clónica, que se van espaciando en el tiempo hasta ceder. Durante este tiempo la respiración está suspendida y pueden ponerse azules empezando por los labios, la punta de los labios... Cuando termina la convulsión le sigue el periodo postcrítico que se caracteriza por la recuperación progresiva de la conciencia con somnolencia y confusión que dura unos 10-20 minutos. Es frecuente que con la contracción muscular inicial aparezcan mordeduras en lo bordes de la lengua y que se hayan orinado.
  • Atónicas: Se produce una pérdida brusca de la conciencia y del tono muscular con caída al suelo de pocos segundos de duración y recuperación rápida. Son casi exclusivas de las enfermedades infantiles que afectan al cerebro. Su peligrosidad radica en el riesgo de traumatismo provocado por las caídas inesperadas.

 

¿QUÉ PODEMOS HACER ANTE UNA CONVULSIÓN?

Si presenciamos una convulsión debemos mantener la calma y evitar las lesiones secundarias contra objetos del entorno o el suelo, para ello:

  1. Si la persona presiente la crisis, debemos ayudarle a colocarse de manera que no se caiga o golpee.
  2. Colocaremos algo blando bajo la cabeza a modo de almohada para que no se golpee contra el suelo y apartamos todos los objetos que haya a su alrededor, muebles, herramientas...con los que puede golpearse.
  3. Después trataremos de medir objetivamente el tiempo que dura la convulsión. Basta con echar una mirada al reloj al principio y al final para tener una idea aproximada.
  4. Si vemos que la crisis se alarga más de dos minutos y tenemos en nuestro poder Diazepam porque se le haya sido prescrito al paciente con anterioridad, deberemos administrarlo. (ver Diazepam, ¿qué es? ¿cómo se administra?)
  5. Finalmente, comprobaremos cuando ceda la convulsión que mantiene la respiración y signos de vida.

 

¿Y QUÉ NO HACER ANTE UNA CONVULSIÓN? 

  1. En una convulsión no debemos sujetar a la víctima. Dejaremos que se mueva con libertad, ya que vamos a poder detener la crisis y podemos provocar más daño.
  2. Tampoco intentaremos abrir la boca ni introducir nada entre los dientes.
  3. Y por supuesto, no intentaremos darle comida o bebida hasta que no esté totalmente consciente.

 

Tras la convulsión aparecerá el periodo postcrítico, por lo que el nivel de conciencia va a estar alterado.

Colocaremos a la víctima de lado para facilitar la respiración y evitar que si vomita o hay otro tipo de secreciones en la boca vayan a las vías respiratorias.

Y finalmente acompañaremos al paciente hasta su recuperación completa comprobando periódicamente que respira normalmente.

 

¿CUÁNDO DEBERÍAMOS LLAMAR A EMERGENCIAS ANTE UNA CRISIS CONVULSIVA? 

Siempre que presenciemos una convulsión avisaremos a los servicios de emergencia 112. La mayoría de las veces no será necesario el traslado a un hospital, pero la persona que ha sufrido una convulsión debe ser valorada por un profesional sanitario para asegurar su bienestar tras el episodio.

En general, requerirá una valoración más profunda y debemos pensar en que la crisis es potencialmente grave en las siguientes circunstancias:

  1. Si la duración de la crisis epiléptica es superior a 5 minutos.
  2. Si se repite la crisis epiléptica en poco tiempo.
  3. Si termina el periodo postcrítico y persiste algún déficit o no recupera por completo el estado previo.
  4. Si la crisis epiléptica ha causado algún traumatismo importante.
  5. Si la persona que ha sufrido la crisis epiléptica está embarazada.
  6. O si la persona que ha sufrido la crisis no es epiléptica conocida, ya que puede tratarse de una crisis secundaria a una enfermedad aguda que requiera un diagnóstico y tratamiento urgente (por ejemplo, una meningitis, trombosis cerebral o una intoxicación).

 

¿QUÉ ES EL DIAZEPAM Y CÓMO SE ADMINISTRA?

El Diazepam es un medicamento de la familia de los benzodiacepinas que se utiliza como tratamiento de primera línea en la fase aguda de la crisis para intentar frenarla.

La forma comercial más frecuentemente utilizada es el Stesolid™ para la administración por vía rectal.

El Stesolid tiene dos presentaciones, la de 5 mg. para menores de 3 años y la de 10 mg. para mayores de 3 años. Su aplicación es muy sencilla:

  1. En primer lugar, abriremos el sobre que contiene la canuleta.
  2. A continuación, retiraremos el tapón de la canuleta retorciendo la punta.
  3. Introduciremos la cánula en el ano, hasta la marca circular.
  4. Y apretaremos la canuleta hasta que salga el líquido lentamente.
  5. Sin dejar de apretar la canuleta la extraeremos del ano.
  6. Y finalmente, cerraremos las nalgas para evitar que salga el contenido.