​TEMA 1. CONCEPTO DE MALTRATO, TIPOS DE MALTRATO Y CONSECUENCIAS DEL MALTRATO A LAS PERSONAS MAYORES


.1 CONCEPTOS FUNDAMENTALES SOBRE EL MALTRATO A LAS PERSONAS MAYORES 

La cuestión del maltrato a las personas mayores se erige como una prioridad en constante expansión en paralelo al fenómeno del envejecimiento a nivel mundial. Esta problemática se caracteriza por un aumento del riesgo de abuso hacia los ancianos, lo cual deja una huella significativa que no solo afecta a nivel físico y psicológico, sino que también se extiende a sus familias, comunidades y al entramado social en general. En este contexto, se resalta la importancia crítica de implementar estrategias integrales adaptadas a las necesidades específicas de esta población vulnerable.

  

Es importante destacar que, para abordar eficazmente el creciente problema del maltrato a las personas mayores, es fundamental promover una respuesta integral y coordinada. Esto implica la estrecha colaboración de diversos sectores clave, entre los cuales se incluyen:

  • Salud: El ámbito de la salud desempeña un papel esencial en la identificación temprana y la atención a las víctimas de maltrato. Aquí se requiere proporcionar el apoyo médico y emocional necesario a las personas mayores afectadas.
  • Servicios Sociales: Los servicios sociales cumplen una función vital al detectar situaciones de maltrato y brindar servicios de apoyo a las personas mayores afectadas. Esto incluye la provisión de ayuda social y la facilitación del acceso a los recursos necesarios para su bienestar.
  • Justicia: El sistema de justicia desempeña un papel significativo al garantizar que los perpetradores de maltrato afronten las sanciones legales adecuadas. También se encarga de proporcionar protección a las víctimas a través de medidas legales apropiadas.
  • Sociedad: La toma de conciencia y la participación activa de la sociedad son fundamentales para la prevención del maltrato hacia las personas mayores. La educación, la sensibilización y la defensa de los derechos de los ancianos son responsabilidades que involucran a todos por igual. 

La coordinación efectiva entre estos sectores es esencial para garantizar que las respuestas a las situaciones de maltrato sean integrales y efectivas. Igualmente, crucial es la importancia de la formación especializada y la actualización continua de los profesionales que trabajan con personas mayores en el abordaje efectivo del maltrato. Esto no solo requiere una acción a nivel individual en cada sector, sino también la colaboración y comunicación entre ellos para abordar este grave problema de manera holística y cuidadosa. 

Para entender por qué ocurre el maltrato a personas mayores, se han desarrollado varias teorías y modelos que ofrecen diversas perspectivas sobre sus causas. Varios autores han recopilado estas teorías para proporcionar explicaciones desde diferentes ángulos:

  • Modelo situacional: Esta teoría podría interpretarse como una forma de culpabilizar a la persona mayor al considerarla generadora de estrés en combinación con varios factores: aquellos relacionados con la persona mayor, que incluyen dependencia emocional y física, problemas de salud y deterioro mental. Los vinculados al cuidador, que son los que abordan la carga y el agotamiento derivados del cuidado, problemas de abuso de sustancias y experiencias previas con la violencia, y por último, los factores estructurales, que son los que comprenden tensiones económicas, aislamiento social y problemas ambientales.
  • Teoría feminista: Esta teoría se fundamenta en el desequilibrio de poder entre mujeres y hombres, en la diferenciación de poder en las relaciones y plantea que, en general, las mujeres suelen ser las víctimas de maltrato. Esta teoría solo sería aplicable en el caso de que la víctima sea una mujer anciana y su agresor sea un hombre, dejando fuera de consideración a los hombres de edad avanzada, que también pueden ser víctimas de maltrato.
  • Teoría de la demanda excesiva: Plantea que los casos de maltrato hacia los ancianos pueden originarse debido a la carga excesiva de cuidados y responsabilidades que recaen sobre los cuidadores. Este modelo sugiere que el estrés, la atención y la presión emocional derivada de las exigencias físicas y mentales constantes de cuidar a una persona mayor pueden desencadenar respuestas negativas, incluido el maltrato. Este modelo, muy común en psiquiatría, resalta la importancia de brindar apoyo adecuado a los cuidadores y de implementar estrategias para aliviar su carga, como parte integral de la prevención del maltrato hacia las personas de edad avanzada.
  • Modelo patológico: Relaciona los maltratos con problemas psiquiátricos y abuso de sustancias por parte del cuidador. Este modelo sugiere que la incapacidad para controlar la conducta y la falta de tolerancia a la frustración pueden llevar al abuso hacia la persona mayor. Además, destaca la tendencia de algunos cuidadores a utilizar los recursos económicos de los ancianos para financiar sus propias adicciones.
  • Teoría de la transmisión entre generaciones de la violencia: La teoría se centra en la idea de que la violencia puede ser aprendida y repetida a lo largo de generaciones. La teoría explica cómo estos individuos, al crecer y convertirse en cuidadores de sus padres ancianos, pueden invertir los roles y recurrir a la violencia como una forma de venganza por los malos tratos sufridos en el pasado. La falta de habilidades de afrontamiento adecuadas y la ausencia de modelos de cuidado respetuosos pueden contribuir a la perpetuación de la violencia. Según esta teoría, romper el ciclo de la violencia implica educación y la intervención temprana para prevenir futuros casos de maltrato.
  • Modelo ecológico: Considera cómo diversos factores sociales, individuales, comunitarios y laborales interactúan y pueden contribuir al maltrato. Se enfatiza la importancia de comprender a fondo las dinámicas entre padres mayores y sus hijos adultos. Además, este enfoque ofrece una comprensión más completa de las relaciones intergeneracionales a lo largo del tiempo.

 

1.2 TIPOS DE MALTRATO

Cuando abordamos el tema del maltrato a las personas mayores, resulta imprescindible hacer referencia al artículo 15 de la Constitución Española, el cual garantiza que “Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradante”. Es importante establecer las diferencias que existen entre los términos "maltrato" y "abuso".

 

El maltrato hacia las personas mayores puede manifestarse en una variedad de entornos, ya sea en el seno familiar, en relaciones de confianza, o incluso en entornos institucionales de cuidado. Sus manifestaciones abarcan desde la violencia física y la agresión sexual hasta la privación de necesidades fundamentales, como la alimentación, la higiene adecuada o el acceso a la atención médica.

Las víctimas, a menudo experimentan múltiples formas de abuso simultáneamente, lo que complica aún más este grave problema. Para comprender de manera integral el problema del maltrato, es crucial diferenciar y comprender las características específicas de cada tipo principal de maltrato:

  • Maltrato físico: Este tipo de maltrato se caracteriza por el uso de la fuerza física que causa dolor o deterioro evidente. Las señales más significativas incluyen golpes, empujones, patadas, bofetadas y quemaduras. Este tipo de violencia también suele estar acompañado de violencia psicológica o negligencia.
  • Maltrato psicológico: El que implica acciones, generalmente verbales, y actitudes que pueden ocasionar daño psicológico a la persona mayor. Esto se manifiesta a través de rechazos, insultos, gritos, culpabilizaciones, humillaciones, intimidaciones, amenazas, imposición de situaciones de aislamiento, ignorancia y privación de sentimientos de amor, afecto y seguridad. Estas conductas generan estrés y angustia mediante palabras o gestos perjudiciales, como insultos o amenazas, y pueden tener un impacto negativo en la salud y calidad de vida incluso más significativo que el maltrato físico.
  • Maltrato social: Según la OMS y la INPEA (International Network for the Prevention of Elder Abuse), engloba el maltrato ejercido por gobiernos e instituciones, así como los prejuicios que se manifiestan hacia los ancianos a través de estereotipos negativos. Este tipo de maltrato se manifiesta en la discriminación de las personas debido a su pertenencia a un grupo vulnerable, en este caso, relacionado directamente con la edad.
  • Maltrato institucional: El maltrato en personas mayores abarca tanto acciones como omisiones, incluyendo la participación de las autoridades, y puede resultar en abuso, negligencia o desinterés, afectando negativamente la seguridad, salud y bienestar de la persona mayor. Además, existe una forma de maltrato denominada 'maltrato invisible', que a menudo pasa desapercibida, principalmente en entornos institucionales. Este último puede dividirse en las siguientes subcategorías:

    o   Infantilización: Consiste en tratar al paciente como si fuera un niño incapaz de cuidarse a sí mismo.
    o   Despersonalización: Implica proporcionar una atención genérica al utilizar planes de cuidado estandarizados en lugar de adaptarse a las necesidades específicas del paciente, lo que conduce a la falta de enfoque en los cuidados individualizados y centrados en la persona.
    o   Deshumanización: Implica ignorar al paciente y violar su privacidad, tratándolo de manera impersonal.
    o   Victimización: Incluye amenazas, intimidación, agresiones verbales, robo, chantaje y castigos corporales.
    o   Abuso financiero: Este tipo de maltrato se manifiesta en el uso inapropiado o ilegal de los recursos económicos de las personas mayores. Puede adoptar las formas de cambios relevantes en los gastos, hasta un cambio de testamento forzado.
    o   Abuso sexual: Este tipo de maltrato incluye comportamiento o contacto sexual no consentido, o en situaciones en que no cabe el cabal consentimiento. Sus formas de expresión pueden ser muy variadas en intensidad y gravedad, desde los gestos inapropiados e insinuaciones, el acoso en cualquier nivel, las acciones físicas como los toques, hasta la violación ya sea consumada o el mero intento.
    o   Negligencia: La negligencia hacia las personas mayores se manifiesta en el incumplimiento de deberes fundamentales, ya sea por la falta deliberada de atención o cuidados esenciales por parte de los responsables, que pueden ser cuidadores profesionales o familiares. Esto puede abarcar desde la omisión de atención médica hasta la carencia de higiene adecuada, vestimenta apropiada y una nutrición adecuada. Se distinguen dos tipos de negligencia:
  • Negligencia activa: Se trata de negar intencionalmente el cuidado al anciano como forma de castigo o para causarle daño. Por ejemplo, la negación de medicamentos higiene adecuada.
  • Negligencia pasiva: En este caso, la omisión del cuidado no es intencional y suele deberse a la falta de conocimientos, recursos o problemas de salud del cuidador principal. Por ejemplo, la aparición de úlceras por presión debido a la falta de cambios de posición por desconocimiento. Dentro de esta categoría se encuentra la auto negligencia, que no implica maltrato o abuso por parte de otros, sino que ocurre cuando la persona mayor elige de forma voluntaria descuidar su propio bienestar, como negarse a cuidar de sí misma, a alimentarse adecuadamente, o para seguir el tratamiento médico, y también optar por el aislamiento social.
  • Abandono: El abandono se manifiesta en la ausencia de asistencia constante por parte de aquellos responsables de asegurar el bienestar y la salud de la persona mayor. Esto puede involucrar la falta de cuidadores o familiares encargados de brindar el apoyo necesario, incluso para garantizar un acceso adecuado a la atención médica. El abandono puede acarrear consecuencias significativas, afectando adversamente la vida del individuo mayor, incluyendo su bienestar emocional y social.

También, se debe reconocer como abuso hacia las personas mayores dos fenómenos específicos en las cuales, la percepción de estas experiencias puede variar según la vivencia individual de la persona anciana:

o   Abuelo “golondrina”: Uno de los principales prejuicios que enfrentan las personas mayores en esta situación es la falta de un hogar estable. Esta constante movilidad puede generar estrés y ansiedad, ya que no tienen un lugar fijo al que llamar hogar. Cada vez que se mudan a una nueva casa, toda la familia debe ajustarse a su presencia y cambiar su estilo de vida. Este constante cambio de entorno obliga a la persona mayor a adaptarse continuamente a nuevas circunstancias y ambientes, lo que puede ser desorientador y agotador.

o   Síndrome del “abuelo esclavo”: Se refiere a las personas mayores que cuidan a sus nietos a tiempo completo, lo que puede llevar a un deterioro de su salud física y mental. Este fenómeno es especialmente común en España, donde la mitad de los abuelos cuidan a sus nietos casi todos los días y el 45% lo hace casi todas las semanas. 

 

1.3 CONSECUENCIAS DEL MALTRATO A LAS PERSONAS MAYORES

El abuso, en todas sus formas - físico, emocional, psicológico, entre otros - tiene el potencial de dejar una huella profunda y duradera en la vida de las personas que lo sufren. Esto es una realidad sin importar la edad de la víctima, su nivel de dependencia o su entorno, ya sea institucionalizado o no. Las secuelas del abuso no son efímeras; representan una seria violación a la integridad y dignidad del individuo afectado. Al evaluar la situación de maltrato que una persona puede estar viviendo, es esencial no confundir los actos de abuso con las consecuencias derivadas de dicho abuso.

Aunque ciertas acciones negligentes pueden resultar en manifestaciones físicas (como las úlceras por presión), estas no deben ser automáticamente categorizadas como maltrato físico. De igual manera, un abuso de naturaleza sexual o incluso económica puede desencadenar efectos psicológicos devastadores en la víctima. Sin embargo, esto no necesariamente indica que la víctima ha sufrido un maltrato emocional o psicológico.

Las lesiones físicas pueden ser evidentes, pero es en el ámbito de la salud mental donde a menudo se encuentran las secuelas más insidiosas pueden persistir durante años, incluso décadas, si no se les brinda una atención adecuada.

 

El maltrato a personas mayores conlleva consecuencias significativas en su vida, impactando no solo en sus relaciones familiares, sino también en su habilidad para establecer amistades saludables. Las víctimas a menudo experimentan desconfianza, temor a la intimidad y dificultades para establecer límites personales. Además, la autoestima de quienes han sufrido maltrato se ve profundamente afectada. Los maltratadores suelen socavar la confianza de las víctimas, haciéndolas sentir inadecuadas, sin valor y culpables de su situación. Reconstruir la autoestima es un proceso que en muchos casos se prolonga durante el resto de sus vidas y que generalmente requiere apoyo tanto terapéutico como social.

Desde una perspectiva enfermera, la enfermería desempeña un papel fundamental en la detección del maltrato a personas mayores a través de entrevistas, exploraciones, pruebas y evaluaciones, y en la promoción de la importancia de la prevención y la intervención temprana para mitigar sus consecuencias. Se pueden identificar signos de posibles casos de maltrato en el entorno doméstico a través de diversas evaluaciones, como el Test de Pfeiffer o Barthel, el Cuestionario de Zarit y la Escala de Vulnerabilidad al Abuso Escala de Detección (VASS).

Buen trato

La taxonomía NANDA-NOC-NIC juega un papel fundamental en el abordaje del maltrato a las personas mayores. Estas clasificaciones estandarizadas permiten a los profesionales de enfermería identificar, evaluar y tratar de manera efectiva los casos de maltrato en esta población:

  • NANDA (Diagnósticos de Enfermería): Permite identificar y clasificar los posibles diagnósticos de enfermería relacionados con el maltrato a las personas mayores. Esto puede incluir diagnósticos relacionados con el abuso físico, emocional o la negligencia como, por ejemplo:

o   Ansiedad (00146): manifestado por confusión, angustia, temor.

o   Desempeño ineficaz del rol (00055): manifestado por acoso.

o   Riesgo de violencia dirigida a otros (00138): Relacionado con patrón de amenaza de violencia y patrón de violencia dirigida a otros.

  • NIC (Intervenciones de Enfermería): Ofrece una descripción estandarizada de las intervenciones que pueden realizar los profesionales de enfermería para abordar el maltrato a las personas mayores. Esto puede incluir intervenciones destinadas a proteger a la persona mayor, educar al cuidador o facilitar el acceso a los recursos comunitarios.
  • NOC (Resultados de Enfermería): Proporciona una guía para evaluar los resultados de las intervenciones de enfermería en casos de maltrato a las personas mayores. Esto permite a los profesionales medir la eficacia de sus intervenciones y ajustar su enfoque según sea necesario.

En resumen, la taxonomía NANDA-NOC-NIC proporciona un marco estructurado y estandarizado que facilita la identificación, intervención y evaluación del maltrato a las personas mayores en el ámbito de la enfermería. 

 

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