TEMA 1. DEPENDENCIA EN LA PERSONA MAYOR


1.1 DEFINICIÓN Y CARACTERÍSTICAS DE LA DEPENDENCIA

En la actualidad, en España, los cambios demográficos y sociales están dando lugar a un aumento progresivo de la población en situación de dependencia, lo que plantea al país un desafío demográfico sin precedentes. Los índices de longevidad proyectados para 2040 se encuentran entre los más altos del mundo, reflejando un cambio significativo en la estructura poblacional. Según las proyecciones para el año 2030, se espera que la población de personas mayores supere los 15.54 millones, lo que representaría el 30% de la población.

Cuando se promulgó la Ley de la Dependencia en diciembre de 2006, se destacó una realidad que subrayaba la necesidad imperante de la ley. Esto se evidenciaba al considerar el importante crecimiento de la población de más de 65 años, que ya se había duplicado en los últimos 30 años. En 1970, había 3.3 millones de personas mayores, representando el 9.7% de la población total, y para el año 2000, este número superó los 6.6 millones, llegando al 16.6%. Según los datos del Padrón Continuo (INE) a enero de 2022, la cifra de personas mayores ya supera los 9 millones, constituyendo el 19.97% de la población total.


España es el cuarto país de la UE con más personas mayores en cifras absolutas, pero en cifras relativas se sitúa ligeramente por debajo de la media de la UE-27. Este aumento en la longevidad (en 2071 los 86,0 años en los hombres y los 90,0 en las mujeres), junto con las bajas tasas de natalidad, está provocando un rápido envejecimiento de la población.


El envejecimiento de la población se perfila como una de las transformaciones sociales más destacadas del siglo XXI, con repercusiones en diversos sectores, como el mercado laboral, financiero, y la demanda de bienes y servicios, incluyendo viviendas, transporte y protección social. Este fenómeno también impacta la estructura familiar y los lazos intergeneracionales. Con consecuencias profundas en los ámbitos de la salud, lo social y lo económico, se observa que los adultos mayores serán grandes consumidores de prestaciones sociales y sanitarias, ya sean formales o informales.

Este cambio en la demografía implica una necesidad de adaptación en los sistemas de apoyo, especialmente en áreas como atención médica, cuidados y convivencia, dado el aumento de enfermedades crónicas y el mayor riesgo de discapacidad. A medida que la longevidad continúa en aumento, el concepto de persona muy mayor experimentará modificaciones, y el número de centenarios dejará de ser excepcional. Este panorama demográfico en evolución resalta la importancia de ajustar las políticas y prácticas actuales para abordar las cambiantes necesidades de la población mayor en España.