Victoria Camps en su libro Tiempo de cuidados escribe “Cuidar consiste en una serie de acompañamiento, atención, ayuda a las personas que lo necesitan, pero es al mismo tiempo una manera de hacer las cosas, una manera de actuar y relacionarnos con los demás. Cuidar implica desplegar una serie de actitudes que van más allá de realizar unas tareas concretas de vigilancia, asistencia, ayuda o control; el cuidado implica afecto, acompañamiento, cercanía, respeto, empatía con la persona a la que hay que cuidar”.
1.1. ÉTICA Y ENFERMERÍA: EVOLUCIÓN HISTÓRICA
La ética es una rama de la filosofía que estudia la conducta humana. Se define como el conjunto de reglas morales que guían nuestras actuaciones, la ética no habla de lo que es, sino de lo que debería llegar a ser.
Las enfermeras desempeñan un papel vital en el sistema sanitario, y la ética es un aspecto esencial de su profesión. La ética en enfermería se refiere a los principios y valores que guían las decisiones y acciones de las enfermeras en la prestación de cuidados a los pacientes. Implica hacer juicios éticos y tomar decisiones basadas en el razonamiento moral y la comprensión de lo que está bien y lo que está mal.
La enfermería según Lydia Feito Grande en su libro Ética y enfermería, “es una actividad profesional cuyo sentido arranca de una “situación de indigencia” del ser humano, que es finito, lábil y doliente, y que requiere, en mayor o menor medida, de una atención solícita del otro. Es lo que podemos resumir en una palabra que, a pesar de nombrar una tarea que llevan a cabo muchas personas, se ha convertido en definición de la labor de enfermería: el cuidado. Una tarea con una dimensión social que está determinada por la interacción con otros quehaceres profesionales en el ámbito sanitario, con los individuos a nivel particular, y con las instituciones en las que se desarrolla. Es además una labor que requiere una especialización técnica, pero que no se reduce a ella, sino que añade también una relación y una comunicación entre seres humanos, lo cual implica la incorporación de valores y exige un análisis desde la dimensión ética”.
1.1.1. El cuidado a lo largo de la historia
En palabras de Diego Gracia: "lo constitutivo de toda actuación profesional sanitaria es el cuidado, no la curación. Esto tiene un refrendo en la propia historia de las palabras. No debemos olvidar que la palabra griega “therapeía” significó originariamente el acto de cuidar los objetos del templo, y que “therápaina” tiene en griego el sentido de persona dedicada al cuidado, bien del templo, bien de una casa. La terapéutica no consiste primaria ni formalmente en curar, sino en cuidar (...). Los cuidados son un elemento básico de toda relación humana y, en ese sentido, un índice de humanización. Dime cómo cuidas y te diré el grado de humanidad al que has llegado".
El término cuidado fue definido por Marie Francoise Collière en su libro Promover la vida como: “un acto de mantener la vida asegurando la satisfacción de un conjunto de necesidades indispensables, pero que son diversas en su manifestación. Las diferentes posibilidades de responder a estas necesidades vitales crean e instauran hábitos de vida propios de cada grupo o persona”.
El análisis de la práctica enfermera en la historia comprende cuatro etapas:
1. Etapa doméstica del cuidado.
Comprende desde las primeras civilizaciones hasta la caída del Imperio Romano en el año 476 d. de C.
En la prehistoria, el cuidado del grupo y de la descendencia recaía en las mujeres, quienes debían asegurar la supervivencia de la especie, mientras los hombres se dedicaban a la caza, las mujeres recolectaban plantas. Fueron las primeras en descubrir las propiedades beneficiosas de algunas de ellas y administrarlas al grupo. También las mujeres se dedicaban a asistir los partos y cuidar a los niños. Posteriormente, en el Paleolítico, tras descubrir el fuego, trabajaron para mantenerlo ardiendo y preparar la comida. Aportan calidez y diversas medidas de alivio. Las primeras civilizaciones nos enseñaron rituales, exorcismos, oraciones… con fines curativos.
2. Etapa vocacional del cuidado
Esta segunda etapa abarca desde el año 476 d. de C. hasta el siglo XVI, se caracteriza por una fuerte influencia del cristianismo, en el que el concepto de salud-enfermedad toma un valor religioso.
Los cristianos, expresaban su devoción a Dios a través de su cuidado y amor por los pobres y enfermos. Se establecen servicios de caridad (dirigidos por diáconos y diaconisas) para brindar servicios de atención a las personas más vulnerables de la sociedad. El cristianismo difunde la idea de la ayuda a los más desfavorecidos. Cuidar en este caso es un acto altruista, un acto de compasión y amor por el prójimo, un acto de renunciar a todas las posesiones materiales y exponerse libremente a la enfermedad sin esperar nada a cambio por el amor a Dios. El papel de la mujer en esta etapa es importante, las matronas ayudan en los nacimientos, y hay quienes atienden a los enfermos y necesitados no sólo en sus casas, sino también en instituciones de las que hay constancia documental desde la época del Imperio Romano.
El trabajo de enfermería comenzó a establecerse según preceptos monásticos, de los cuales surgieron reglas que definían las obligaciones de cuidar a los enfermos y los principios de enfermería.
3. Etapa técnica
Se desarrolla a lo largo del siglo XIX y gran parte del XX y se caracteriza principalmente por la lucha contra la enfermedad. En este periodo, las personas encargadas de prestar los cuidados adquieren un papel auxiliar del médico.
Los avances científicos y las posibilidades técnicas, hacen que los tratamientos cada vez sean más complejos y no se puedan realizar en las casas, por lo que la asistencia se centra en los hospitales y queda en manos de los médicos que son los que disponen de la formación necesaria.
En este contexto surge la figura de Florence Nightingale (1820-1910), nacida en una familia de clase alta, interesada por los temas sociales y sanitarios.
4. Etapa profesional
La enfermería se consolida como disciplina y como profesión, siendo el eje central el cuidado de la salud de la población.
1.2. BIOÉTICA
En 1970 nace en Estados Unidos la bioética como disciplina, cuando V.R. Potter (1911-2001), bioquímico dedicado a la investigación oncológica, utiliza por primera vez este término en un artículo titulado Bioethics: the science of survival (“Bioética: La ciencia de la supervivencia”). Posteriormente el mismo autor en 1971 publica un libro con el título Bioethics: bridge to the future (“Bioética: puente hacia el futuro”). Su objetivo es designar una nueva disciplina, la bioética que vinculaba la vida, bios, y la moral, ethos.
En los años posteriores hay un importante desarrollo y en 1978 ya existe una Enciclopedia de la bioética donde aparece una posible definición: “la bioética es el estudio sistemático de la conducta humana en el área de las ciencias de la vida y del cuidado de la salud, en cuanto que dicha conducta es examinada a la luz de los valores y de los principios morales”.
La bioética pretende ofrecer un marco de análisis, una pauta para la reflexión y un procedimiento de toma de decisiones, como respuesta a los nuevos problemas derivados del desarrollo técnico-científico y la reflexión ética y social.
1.3. ÉTICA DE LOS CUIDADOS
El cuidar se articula en el seno de una cultura y en el marco de un contexto histórico. Desde los orígenes de la civilización, el ser humano ha construido estructuras de acogida y procedimientos para cuidar a los más vulnerables de su especie.
Cuidar es un deber humano, pero no puede aplicarse de cualquier manera, hay una forma de aplicar y articular estos cuidados. De igual manera que el ejercicio de cuidar requiere la relación interpersonal.
E.D. Pellegrino considera la ética del cuidar como la ética propia de la enfermería, mientras que la bioética médica está más relacionada con los desafíos éticos de la práctica médica.
Francesc Torralba, filósofo y teólogo, en su libro “Ética del cuidar” afirma que las enfermeras en su praxis del cuidado, es fundamental el cultivo de virtudes. Según Gosia Brykczynska, los puntos esenciales de la tarea de cuidar pueden sintetizarse en: la compasión, la competencia, la confidencialidad, la confianza y la consciencia.
F. Torralba entiende que etimológicamente el término “cura” contiene dos dimensiones específicas: cuidar y curar, no deben considerarse aisladamente. Para curar es necesario curar. Analiza los elementos éticos y los categoriales del cuidar.
