1.1 DEFINICIÓN
Debido a que la geriatría y la gerontología son disciplinas jóvenes, el concepto de síndromes geriátricos también lo es. De hecho, no es hasta la década de 1960 cuando comienzan a definirse como tal. Desde entonces ha habido varios intentos para hacer una definición que englobe a todos ellos, pero la más aceptada es la que describe el síndrome geriátrico como “el conjunto de cuadros originados por la conjunción de una serie de enfermedades que alcanzan una enorme prevalencia en las personas mayores, origen, en muchos casos, de una incapacidad funcional o social”.
La definición de síndrome geriátrico no nos puede hacer caer en el error de equiparar la vejez con la enfermedad. Los cambios fisiológicos del mayor son los que hacen que sus manifestaciones ante las enfermedades sean diferentes. Además, la vulnerabilidad de algunos órganos, especialmente si padecen alguna patología crónica, hará que algunas enfermedades se muestren con síntomas diferentes a los que mostraría en un adulto joven, derivado de la manifestación del órgano previamente vulnerable y de los déficits fisiológicos presentes.
Así pues, se dice que el síndrome geriátrico es una forma de manifestación de las enfermedades en las personas mayores. Tanto es así que la presentación típica de las enfermedades solo se da en la mitad de los pacientes geriátricos. Podríamos decir que los síndromes geriátricos son un conjunto de signos y síntomas que se dan en la persona mayor por distintas etiologías y que se convierte en una entidad nosológica en sí misma.
1.2 CARACTERÍSTICAS
Las personas mayores son muy heterogéneas. A pesar de haber unos cambios generales producidos por el envejecimiento normal, los hábitos mantenidos durante la vida y las enfermedades crónicas hacen que cada persona mayor tenga unas características propias.
Esta heterogeneidad es un reto para la atención a la persona mayor, además, la aparición de patrones atípicos de las enfermedades, la pluripatología, la polifarmacia y otros factores hacen que llegar a un diagnóstico certero sea una tarea compleja. A esto debemos añadirle la infravaloración y el poco conocimiento que ha habido sobre los síndromes geriátricos en la comunidad científica.
1.3 APARICIÓN DE LOS SÍNDROMES GERIÁTRICOS
Un síndrome geriátrico va a aparecer sobre una persona mayor cuando ésta tiene sus reservas limitadas. Es por ello que tanto los estilos de vida poco saludables como la aparición de enfermedades van a poner a la persona en una situación de vulnerabilidad al ver reducida su capacidad de reserva o resistencia ante eventos adversos. Por consiguiente, está claro que la prevención es un factor fundamental para evitar la aparición de los síndromes geriátricos y para ello es esencial el ejercicio físico, una nutrición adecuada y la abstención de alcohol, tabaco y de otras sustancias nocivas. Pero además, desde las administraciones debe potenciarse la educación para la salud para fomentar el autocuidado, debe darse importancia a la medicina preventiva, a la adaptación de los entornos para que estos sean seguros y a reforzar una red social que sostenga el fenómeno del envejecimiento.
Por lo tanto, que la población mayor esté en condiciones óptimas reducirá la aparición de los síndromes geriátricos y, en caso de aparecer, sus consecuencias serán menores. Sin embargo, son muchas las etiologías que van a desencadenar un síndrome geriátrico y también es muy heterogéneo el tipo de persona que los padece.
1.4 OTROS SÍNDROMES GERIÁTRICOS
La lista de síndromes geriátricos es muy abultada y dependiendo de la bibliografía consultada encontraremos unos u otros. En aras de no extender demasiado este curso, se resumen en este punto algunos síndromes geriátricos que no se desarrollarán posteriormente, pero que es importante tener unas nociones básicas sobre ellos.
1.4.1 Deterioro cognitivo leve
En términos generales, el deterioro cognitivo leve (DCL) supone un rendimiento mental por debajo de lo esperado. Puede definirse como la alteración, en uno o más dominios de la cognición, superior a lo esperado en una persona de la misma edad y nivel educativo. Sin embargo, este déficit no es suficiente para enmarcarlo dentro de una demencia (Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, 2017).
1.4.2 Desnutrición
La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología define la desnutrición como “la alteración de la composición corporal por deprivación absoluta o relativa de nutrientes que produce la disminución de los parámetros nutricionales”.
La desnutrición en las personas mayores lleva asociado un importante impacto en la morbilidad y la mortalidad, así como en su calidad de vida. Esta malnutrición puede verse reflejada en la pérdida de peso o de masa corporal, pero también en el déficit de algunos micronutrientes. Actualmente en España, el 12 % de la población tiene desnutrición y el 70 % de este porcentaje son personas mayores.
Durante la vejez hay cambios corporales que hacen que la necesidad de unos u otros elementos sean más importantes. Por ejemplo, en el equilibrio de la masa magra y masa grasa harán que la cantidad de agua circulante, y por tanto la necesidad de ingesta hídrica varíe. Además, las patologías y los cambios en los estilos de vida harán que haya que reajustar la ingesta del individuo a sus actuales condiciones nutricionales.
1.4.3 Estreñimiento
El estreñimiento es una disminución en la frecuencia de evacuación de las heces. El estreñimiento en los mayores puede funcionar como síntoma o como síndrome geriátrico porque es un conjunto de signos y síntomas que alcanzan una gran prevalencia en las personas mayores, además puede ser causado por otros síndromes (inmovilidad) y puede desencadenar otros nuevos (incontinencia urinaria, síndrome confusional agudo…).
Generalmente, consideramos que un ritmo deposicional normal es aquel que se encuentra entre 3 deposiciones al día y tres deposiciones a la semana. En las personas mayores se calcula que el estreñimiento afecta al 20-30 % de los mayores de 65 años, pero la prevalencia aumenta a medida que aumenta la edad situándose por encima del 60 % en los que superan los 75 años. Esto ocurre porque los mayores tienes más factores de riesgo asociados y su organismo presenta algunas situaciones predisponentes, también el cambio en los estilos de vida durante el envejecimiento afecta al ritmo deposicional.
