El envejecimiento activo es el proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen.
El envejecimiento saludable es el proceso continuo de fomentar y mantener la capacidad funcional, física y mental que permite el bienestar en la vejez.
2.1. ENVEJECIMIENTO ACTIVO
El envejecimiento activo fue adoptado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) a finales de los años 90, con el objetivo de transmitir un mensaje más holístico y así reconocer los muchos otros factores que, junto con la salud, afectan al envejecimiento humano y a la población. En los últimos años, la acción sobre el envejecimiento se ha guiado por dos documentos de políticas internacionales: La Declaración Política y la Agenda Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento y el Envejecimiento Activo: Un Marco de Políticas de la OMS. Ambos incluyen estándares internacionales de derechos humanos y los Principios de Independencia, Participación, Dignidad, Asistencia y Aspiraciones de las Naciones Unidas. Valoran positivamente el aumento global de la esperanza de vida y los recursos potenciales de las personas mayores. Destacan la importancia de mantener la salud durante estas etapas de la vida y los efectos beneficiosos de fomentar y promover la participación de las personas mayores.
2.2. ENVEJECIMIENTO SALUDABLE
El envejecimiento saludable se define como “el proceso de fomentar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez”.
Los adultos mayores no forman un grupo único con las mismas necesidades, posibilidades y problemáticas. La experiencia de envejecer puede ser muy diferente, no solo en función de las características de la persona: sexo, edad, nivel socioeconómico, etc. sino también en base a muchos otros factores propios del entorno social en el que los mayores se integran.
Vivir un envejecimiento saludable requiere ser el protagonista de la propia vida y estar presente en todo lo que sucede alrededor, lo que permite mantener la capacidad de ser útiles y desarrollar la convivencia y la solidaridad.
La frecuencia e intensidad de la dependencia se pueden reducir mediante medidas sanitarias, prevención, seguimiento, control adecuado de las enfermedades y recuperación de la capacidad funcional. La mayoría de las personas mayores son mujeres y los sentimientos de soledad son más comunes. Para paliar este sentimiento es necesario el apoyo social, entendiendo el apoyo social como una red de relaciones que proporciona compañía, ayuda y alimento, como iniciador de conductas promotoras de la salud, porque reduce el impacto de los acontecimientos estresantes de la vida y, además, amortigua los efectos negativos. Es importante abordar el envejecimiento de manera proactiva y multidisciplinaria y elaborar propuestas que fortalezcan la participación de las personas mayores en el proceso de desarrollo e implementación de políticas públicas. La participación no se trata sólo de hablar y debatir. La participación debe significar avances concretos en la mejora y cambio de la realidad social de las personas mayores. La participación en la vida comunitaria es tan importante como la buena salud y los recursos adecuados para una vida digna. Las actividades encaminadas a promover un envejecimiento saludable pueden iniciarse de diferentes formas, pero todas tienen un objetivo básico: alcanzar la máxima capacidad funcional.
En su informe de 2015, la OMS usa los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) propuestos por las Naciones Unidas en el marco de la Agenda 2030. El ODS de “Hambre cero”, fija como principales objetivos la reversión de los patrones de malnutrición y de sedentarismo en la población.
El Decenio del Envejecimiento Saludable tiene como base la Estrategia mundial sobre el envejecimiento y la salud (2016-2030), que prevé la adopción de medidas multisectoriales para introducir un enfoque del envejecimiento saludable que abarque toda la vida, a fin de fomentar una vida más larga y saludable libre de discapacidad. Insta, para 2030, a reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles, mediante la prevención y el tratamiento, y promover la salud mental y el bienestar, las personas mayores serán el eje central del plan.
Entre algunas iniciativas propuestas para la mejora y el impulso del envejecimiento saludable se encuentra el Plan de atención integral a la fragilidad y promoción de la longevidad saludable en personas mayores de la comunidad de Madrid (2022-2025).
La nutrición es un aspecto clave de la prevención de enfermedades y está relacionada con una mayor esperanza de vida, lo que conduce a una mejor calidad de vida. Para crear programas dirigidos a promover estilos de vida saludables es necesario motivar a los pacientes incluyendo programas que incluyan actividad física y algunas recomendaciones dietéticas a incluir en el menú diario. Se deben incluir consejos sobre una adecuada alimentación basada en indicadores de buena calidad de la dieta y en la adherencia a la dieta mediterránea, como parte del consejo integral en estilo de vida.
La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) en diciembre de 2016, asume como principios básicos que una alimentación saludable sea nutritiva, disponible, aceptable, accesible a la mayoria de la población. acorde al entorno cultural, factible en cuanto a las recomendaciones, según su adopción confortable, justa y sostenible.
Para implementar las distintas estrategias, todos los profesionales implicados en el cuidado de las personas mayores deben estar capacitados para promover estos hábitos saludables. El plan terapéutico y de cuidados debe ser compartido por todos los profesionales que atienden a la persona mayor, ésta y las personas que la cuidan. Se debe proporcionar información adecuada, de manera que la persona pueda tomar las mejores decisiones en base a su autonomía, manteniendo el control de su vida independientemente de su estado de salud, estado funcional o entorno en el que viva.
2.2.1 Nutrición
Un correcto estado nutricional se encuentra estrechamente relacionado con la salud, la calidad de vida y el bienestar.
Las personas mayores son un grupo de riesgo de cambios en la situación nutricional, por ello es necesario dar consejos para prevenir la aparición de estos síndromes carenciales y nutricionales y para prevenir la obesidad, teniendo en cuenta las circunstancias de cada individuo, tipo de enfermedad, entorno social y grado de dependencia, que influyen en el cumplimiento de las recomendaciones de los profesionales de la salud.
2.2.2 Hidratación
La deshidratación es uno de los problemas de salud más comunes entre las personas mayores y es uno de los motivos más comunes de hospitalización en este grupo de edad. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recomienda entre 2 y 2,5 litros de agua al día para garantizar una hidratación adecuada en hombres y mujeres de edad avanzada sin enfermedades y evidencia que muchas de las personas de edad avanzada tienen restricción de líquidos y baja ingesta hídrica, se aconseja que la cantidad hídrica proceda, el 80% del consumo directo de agua, entre 1,6-2 litros de bebidas, y el 20% restante de alimentos sólidos. Como ya se ha señalado las personas mayores tienen una sensación de sed reducida debido a una respuesta más débil de los osmorreceptores y a una menor concentración de angiotensina I. Además, se sienten llenos después de beber pequeñas cantidades de agua; después de una hora de deshidratación, un adulto consume aproximadamente 10 ml/kg/peso, mientras que los ancianos consumen sólo aproximadamente 3 ml/kg/peso. Diferentes estudios transversales muestran que la prevalencia de deshidratación ronda el 20-30 %, actualmente no existe consenso sobre el método más adecuado para evaluar el estado de hidratación de las personas mayores.
2.2.3 Alcohol y tabaquismo
Las personas mayores son más sensibles que los jóvenes a los efectos nocivos del exceso de alcohol y tabaco, porque metabolizan el alcohol y la nicotina más lentamente, y estas sustancias nocivas empeoran los síntomas de sus enfermedades degenerativas.
2.2.4 Ejercicio físico
La inmovilidad física y el sedentarismo se acentúa con la edad, resultando un aumento en la carga asistencial para los cuidadores y la familia. La masa muscular de las personas mayores disminuye paulatinamente debido al propio proceso de envejecimiento, la inmovilidad y el sedentarismo favorece esta pérdida, provocando en última instancia una disminución de la masa muscular y la incapacidad para realizar las actividades diarias disminuyendo la independencia. Mantener y mejorar la actividad física es otro factor importante para promover la autonomía. El aumento de la fuerza, la conservación de la masa muscular y la mejora de la capacidad aeróbica permiten la implementación de actividades integradas en el proceso alimentario: adquisición, preparación, procesamiento y consumo de alimentos. La condición física de las personas mayores es la base para crear un programa adaptado a esta situación.
2.2.5 Descanso
Una mala higiene del sueño puede tener un gran impacto. Por higiene del sueño se entiende todas las medidas destinadas a lograr un sueño tranquilo y de alta calidad. Factores como la dieta, el medio ambiente o el estilo de vida también pueden influir. Las personas mayores que padecen enfermedades o problemas como apnea del sueño, síndrome de piernas inquietas, depresión, ansiedad, tos, dolor, etc. muy a menudo pueden sufrir trastornos del sueño. Cuando las personas mayores no descansan lo suficiente, suelen sufrir consecuencias como dificultad para realizar las actividades diarias, irritabilidad, fatiga, problemas de atención o memoria y un mayor riesgo de caídas.
2.2.6 Luz solar
Los adultos mayores son un grupo de riesgo de sufrir deficiencia de vitamina D. En la literatura se describe la poca ingesta de vitamina D y de exposición al sol, lo que sugiere un riesgo de deficiencia de vitamina D. La población adulta mayor es más susceptible a la privación no sólo de condiciones fisiológicas, sino también de factores socioculturales y económicos que contribuyen a la privación en términos de ingesta de alimentos y baja exposición al sol.
El cuerpo recibe vitamina D de dos fuentes: endógena y exógena. La primera se debe a la activación de este precursor dérmico tras la exposición a la radiación solar. La segunda, consumiendo alimentos que lo contienen: leche, yogur, margarina, pescados grasos, aceite de hígado de bacalao, pollo, ternera... Fuentes adicionales pueden ser los suplementos vitamínicos farmacológicos. Se estima que el 80% de la vitamina D que se encuentra en el cuerpo humano proviene de la síntesis cutánea de personas expuestas a cantidades suficientes de sol. Sin embargo, puede verse reducida por factores ambientales y/o individuales, en cuyos casos la necesidad de vitamina D depende del consumo de alimentos y suplementos que la contengan. Se debe enfatizar en los beneficios que se derivan de una exposición correcta exposición al sol haciendo hincapié en las precauciones que se deban de tener para realizar una adecuada protección de la piel.
2.2.7 Contaminación ambiental
Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el envejecimiento de la población, la lucha por la sostenibilidad y la prevención del cambio climático son dos de los mayores desafíos de la actualidad. Varios estudios sugieren que existe una relación y que la contaminación ambiental en particular, actúa como acelerador del envejecimiento. Según la Sociedad Española de Dermatología y Enfermedades Venéreas, “cuanta más exposición a pequeñas partículas, concentraciones de dióxido de nitrógeno y niveles elevados de ozono, más manchas y arrugas tiene la piel”. Según la OMS, la exposición a altos niveles de contaminación del aire puede provocar una serie de efectos adversos para la salud: mayor riesgo de infecciones respiratorias, enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y cáncer de pulmón, que afectan en mayor medida a las poblaciones vulnerables.
Las acciones deben de ir dirigidas a crear conciencia sobre la elevada prevalencia de enfermedades causadas por la contaminación del aire ambiente y sus principales fuentes de emisión, y enfatizar la importancia de una acción nacional inmediata.
