El envejecimiento afecta a múltiples sistemas y cada persona experimenta estos cambios de manera única. Por lo tanto, es esencial adquirir conocimiento sobre las principales enfermedades asociadas al envejecimiento a medida que avanzamos en edad para comprender cómo nuestro cuerpo evoluciona.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el envejecimiento conlleva la aparición de diversas afecciones comunes y complejas, conocidas como "síndromes geriátricos". Estas transformaciones pueden dar lugar a enfermedades crónicas y debilitantes que afectan significativamente la calidad de vida diaria de quienes las padecen.
En términos de mortalidad, las estadísticas del 2020 revelan patrones importantes. Las enfermedades del aparato circulatorio, las enfermedades cerebrovasculares y las cardiopatías en general, encabezaron la lista de causas de muerte entre los adultos mayores. El cáncer, especialmente el de próstata en edades avanzadas, ocupó el segundo lugar como causa de muerte. Las enfermedades infecciosas se ubicaron en el tercer lugar, seguidas por las enfermedades respiratorias, en cuarto lugar.
Además, el aumento de la tasa de mortalidad debido a enfermedades mentales y nerviosas en los últimos años subraya la importancia de prestar atención no solo a las afecciones físicas, sino también a la salud mental de los adultos mayores.
3.1 PRINCIPALES PATOLOGÍAS DEL SISTEMA CARDIOVASCULAR EN EL ENVEJECIMIENTO
En las personas mayores, la presentación y manifestación atípica de enfermedades es una característica común, incluyendo las enfermedades cardiovasculares. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente el 80% al 85% de las muertes relacionadas con enfermedades cardiovasculares ocurren en individuos mayores de 65 años. En el contexto de España, se estima que más de 10 millones de personas padecen enfermedades y trastornos cardiacos. Datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan que cada año, 119.196 personas fallecen debido a estas causas. En el año 2021, un 26.4% de las defunciones estuvieron relacionadas con enfermedades cardiovasculares. En los grupos de edad mayores de 80 años, las enfermedades del sistema circulatorio representaron el 30.6% del total de fallecimientos.
Muchas de estas situaciones podrían prevenirse al intervenir en factores de riesgo conductuales, como el tabaquismo, la obesidad, la inactividad física y el consumo excesivo de alcohol, tal como se han abordado en distintos estudios a nivel internacional como de ámbito nacionales.
En términos económicos, las enfermedades cardiovasculares generan un impacto significativo en el Sistema Nacional de Salud. El gasto anual supera los 9.000 millones de euros, cifra que se eleva a 192.000 millones en la Unión Europea (UE) en su conjunto. De hecho, el tratamiento de estas afecciones representa un 7.1% de todo el gasto sanitario nacional, poniendo de relieve que las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal carga económica tanto en España como en la UE.
3.1.1 Cardiopatía isquémica
La cardiopatía isquémica se origina debido a la necrosis de las fibras miocárdicas, consecuencia de una isquemia prolongada. Este trastorno es la principal causa de fallecimiento en todo el mundo, situación que se replica en España, figurando entre las principales causas de morbilidad y mortalidad, donde, además presenta una alta prevalencia.
De acuerdo con una investigación conjunta del "Journal of the American College of Cardiology (JACC)", el Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud, y el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre, el año 2021 registró 9,44 millones de decesos y más de 185 millones de años afectados por enfermedades, discapacidades o fatalidades vinculadas a esta enfermedad.
El envejecimiento progresivo de la población y los avances en el tratamiento del síndrome coronario agudo han dado lugar a un aumento en el número de adultos mayores con cardiopatía isquémica estable. Se estima que alrededor del 6% de los adultos en España reciben el diagnóstico de esta afección, afectando de manera equitativa a ambos sexos a partir de los 65 años.
3.1.2 Insuficiencia cardiaca
En 2021, varias sociedades y asociaciones vinculadas al estudio y difusión de la cardiología en general y de la insuficiencia cardiaca en particular, como son la Sociedad Americana de Insuficiencia Cardíaca (HFSA) y la Asociación de Insuficiencia Cardíaca de la Sociedad Europea de Cardiología (HFA-ESC), propusieron una definición universal de la insuficiencia cardíaca (IC). Según esta definición, la IC es un "síndrome clínico caracterizado por síntomas y/o signos que resultan de una anomalía estructural y/o funcional en el corazón, respaldada por niveles elevados de péptidos natriuréticos y/o evidencia objetiva de congestión pulmonar o sistémica".
El proceso de envejecimiento está intrínsecamente ligado al incremento en la incidencia y prevalencia de esta enfermedad. Se estima que entre el 6% y 10% de las personas mayores de 65 años la experimentan. Las transformaciones vinculadas a esta condición se concentran en las estructuras más destacadas del tejido cardíaco, como el miocardio, las válvulas y los vasos coronarios. Estos cambios también afectan la carga genética, la regulación neuroendocrina y la circulación periférica, lo cual se traduce en una merma en la capacidad funcional del corazón.
3.1.3 Anomalías en el ritmo cardiaco
En España, al igual que en otros países desarrollados, las arritmias cardíacas son un importante problema sociosanitario por su carga económica asociada: como dato, el coste total de la fibrilación auricular (FA) en la unión europea es de alrededor de 13.500 millones de euros anuales. En España ronda los 9.000 millones de euros.
3.1.4 Enfermedad arterial periférica
La enfermedad arterial periférica (10-15 % de los adultos mayores entre 60 y 70 años y en un 20 % de los mayores de 70 años) constituye una de las principales causas de morbimortalidad y discapacidad en los adultos mayores, de ahí la importancia radique en su diagnóstico y tratamiento, para que, esta enfermedad que frecuentemente es infradiagnosticada (suele ser asintomática) y en consecuencia infratratada, se prevenga, se controle los factores de riesgo, se promueva el estilo de vida saludable y se evalué la correcta adhesión y manejo terapéutico.
3.1.5 Enfermedad trombo-embolica venosa
La enfermedad tromboembólica venosa (ETV) es una afección frecuente (según estudios afecta a entre el 5% y el 10% de los pacientes mayores de 70 años) y multifactorial que se vuelve más común con la edad. Además de la edad, otros factores de riesgo importantes incluyen la presencia de enfermedades crónicas, condiciones que aumentan la tendencia a la coagulación de la sangre (como la trombofilia por Factor V Leiden), lesiones en los vasos sanguíneos y una disminución en el flujo sanguíneo. En los países desarrollados, la incidencia de ETV es de aproximadamente 1 caso por cada 1.000 habitantes al año, pero este número aumenta significativamente a medida que envejecemos, alcanzando el 1% en las personas mayores.
3.2 PRINCIPALES PATOLOGÍAS DEL SISTEMA NERVIOSO Y DEGENERATIVAS DEL ENVEJECIMIENTO
La preservación de las funciones cerebrales es crucial para mantener una buena calidad de vida en las etapas avanzadas. Sin embargo, en la vejez, dos afecciones preocupantes amenazan esta integridad: el ictus (evento cerebrovascular) y la demencia. Estos riesgos pueden provocar discapacidad y erosionar la dignidad de las personas mayores, impactando negativamente en su bienestar.
Las estimaciones proyectan que para el año 2050, el número de personas afectadas por la demencia podría aumentar significativamente, llegando a los 153 millones, en comparación con los 57 millones registrados en 2019. Esta tendencia al alza es alarmante y representa un importante desafío para la sociedad y el sistema de salud en España.
Entre las diversas formas de demencia, destacan el Alzheimer, la demencia vascular, la demencia por cuerpos de Lewy y la demencia frontotemporal, cada una con su propia prevalencia. Todas comparten un patrón de deterioro cognitivo gradual, acompañado de trastornos psicológicos y conductuales que afectan la funcionalidad y las relaciones sociales a medida que progresa el deterioro orgánico.
3.2.1 Accidente cerebrovascular
El accidente cerebrovascular (ACV), también conocido como ictus, en España, supera los 100.000 casos, lo que indica la seriedad de esta enfermedad en la sociedad. La incidencia de casos de ictus es más alta en el rango de edad entre los 65 y 85 años, y se observa una mayor prevalencia en hombres que en mujeres.
Además, se proyecta que para el año 2050, debido al envejecimiento de la población, aproximadamente el 46% de la población mundial estará compuesta por personas mayores de 65 años, lo que implica que casi la mitad de la población estará en riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular.
3.2.2 Enfermedad de Alzheimer
El Alzheimer es una forma de demencia. Es la más prevalente y conocida entre los diferentes tipos de demencia. Fue identificado por primera vez por el médico alemán Alois Alzheimer en 1906. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2015 había aproximadamente 47 millones de personas en todo el mundo que padecían demencia. Si esta prevalencia se mantiene constante, se estima que para el año 2050 habrá alrededor de 130 millones de personas con demencia.
La Sociedad Española de Neurología reporta que entre un 3% y un 4% de la población en el rango de edad de 75 a 79 años recibe un diagnóstico de Alzheimer, una cifra que aumenta significativamente al 34% en personas mayores de 85 años.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2015 había aproximadamente 47 millones de personas en todo el mundo que padecían demencia. Si esta prevalencia se mantiene constante, se estima que para el año 2050 habrá alrededor de 130 millones de personas con demencia (50).
3.2.3 ENFERMEDAD DE PARKINSON
En 1817 fue James Parkinson describió por primera vez la enfermedad que ahora lleva su nombre. Según los datos más recientes publicados por el Ministerio de Sanidad en su base de datos de clínicos de Atención Primaria (BDCAP), en el año 2021 se observó un incremento significativo en el número de personas afectadas por la enfermedad. Se registró un aumento del 272% desde el año 2011, lo que indica que el número de casos de esta enfermedad ha casi cuadruplicado en la última década.
3.2.4 Demencia vascular
La demencia vascular, después del Alzheimer, es la causa más común de deterioro cognitivo en adultos. Aunque en la población menor de 80 años es menos frecuente en mujeres que en hombres, esta proporción se invierte en mayores de 90 años, siendo más común en mujeres que en hombres.
3.2.5 Demencia por cuerpos de Lewy
En 1912, la historia de la demencia por cuerpos de Lewy comenzó con el descubrimiento del neurocientífico alemán Friedrich Heinrich Lewy, quien al examinar las células nerviosas de pacientes con enfermedad de Parkinson notó la presencia de inclusiones intracelulares formadas en su mayoría por acumulaciones de proteínas. Aunque inicialmente pasó desapercibido, este hallazgo sentó las bases para futuras investigaciones sobre estas estructuras. En 1919, el neurólogo Constantin Tretiakoff las denominó Cuerpos de Lewy" en homenaje a Lewy, a pesar de que seguían siendo un descubrimiento reciente.
No fue sino hasta 1990, tras décadas de estudio, que se descubrió que estas inclusiones no se limitaban a la enfermedad de Parkinson, sino que también estaban relacionadas con una variante distinta de demencia. Esta variante presentaba una combinación única de síntomas cognitivos, motores (similares a los del Parkinson) y neuropsiquiátricos. Las alucinaciones visuales recurrentes y las fluctuaciones en la atención se convirtieron en características distintivas de esta forma de demencia, que a menudo se confundía con el Parkinson o la enfermedad de Alzheimer, que constituye el 50-70% de todos los casos de demencia.
En la actualidad, los avances en neuroimagen, análisis genético y estudios patológicos han enriquecido nuestra comprensión de la demencia por cuerpos de Lewy, delineando con mayor claridad sus bases moleculares y neuropatológicas. La demencia por cuerpos de Lewy (DCL) se clasifican en tres categorías: centrales, nucleares y sugestivas, que definen las formas probables y posibles de la enfermedad. El diagnóstico se basa en la cantidad de rasgos nucleares presentes: uno indica posible DCL, mientras que dos o más sugieren DCL probable.
3.2.6 Demencia frontotemporal
La demencia frontotemporal, aunque menos prevalente que la enfermedad de Alzheimer, desempeña un papel sustancial en el panorama de las demencias degenerativas caracterizada por una evolución gradual de la personalidad y el comportamiento, así como por la presencia de una alteración temprana y progresiva en el lenguaje. Se erige como la segunda causa más común de demencia en personas menores de 65 años. La presentación de sus síntomas depende de la ubicación y extensión de la atrofia en los lóbulos frontal y temporal.
En 1998, se acordaron criterios clínicos que describen la enfermedad como de inicio insidioso y progresión gradual, con alteraciones tempranas en la conducta social, regulación emocional, empatía superficial e indiferencia emocional, y pérdida temprana de la conciencia de la enfermedad.
3.3 PRINCIPALES PATOLOGÍAS DE LOS SENTIDOS EN EL ENVEJECIMIENTO
3.3.1 Visión
Según la OMS, aproximadamente 2.200 millones de personas en todo el mundo experimentan algún tipo de discapacidad visual o ceguera, lo que representa alrededor del 4 al 5% de las personas mayores de 65 años. Esta cifra aumenta significativamente, llegando al 20%, en el caso de personas mayores de 75 años. Es posible que este porcentaje haya aumentado aún más debido a las consecuencias de la pandemia de COVID-19, que ha tenido un impacto significativo en la disponibilidad y accesibilidad de los servicios de salud, incluida la atención oftalmológica.
3.3.2 Audición
A medida que envejecemos, se producen cambios en el oído medio y las vías nerviosas que transmiten el sonido desde el oído hasta el cerebro. Estos cambios pueden tener consecuencias significativas, no solo en lo que respecta a la audición, como dificultades para comprender y responder a las señales auditivas, sino también en el ámbito social. La pérdida de audición relacionada con el envejecimiento puede llevar a la frustración y limitar la capacidad de interactuar con los demás, lo que a su vez puede dar lugar al aislamiento social y la sensación de exclusión.
En el proceso de envejecimiento, es posible que se experimente pérdida de audición, y es fundamental buscar soluciones para mitigar su impacto. La utilización de audífonos y dispositivos de asistencia auditiva puede mejorar la comunicación y facilitar la participación en diversas situaciones, lo que resulta fundamental para mantener una vida social activa y satisfactoria.
3.4 PRINCIPALES PATOLOGÍAS DEL SISTEMA LOCOMOTOR EN EL ENVEJECIMIENTO
3.4.1 Osteoartritis
La osteoartritis es una de las condiciones musculoesqueléticas más comunes en adultos de mediana y avanzada edad, siendo una causa significativa de discapacidad en la población de edad avanzada debido a los cambios degenerativos y el desgaste que se acumulan en las articulaciones a lo largo de la vida. Esta enfermedad se caracteriza por provocar dolor, rigidez y pérdida de función en las articulaciones, y suele afectar especialmente a las rodillas, caderas, manos y columna vertebral.
3.4.2 Osteoporosis
En la tercera edad, la osteoporosis se vuelve más prevalente debido a la pérdida gradual de densidad ósea que acompaña al proceso de envejecimiento, lo que aumenta la vulnerabilidad a fracturas, especialmente en áreas como la columna vertebral, las caderas y las muñecas a medida que la enfermedad progresa. En sus etapas iniciales, suele ser asintomática.
Se estima que la osteoporosis afecta a alrededor del 15-25% de la población mayor de 50 años, y se calcula que aproximadamente el 30% de las mujeres y el 20% de los hombres mayores de 50 años experimentarán una fractura osteoporótica en algún momento de sus vidas.
3.4.3 Sarcopenia
La sarcopenia, que proviene de las palabras griegas "sarx" (carne) y "penia" (pérdida), es un problema común que afecta en su mayoría a las personas mayores. Fue definida por Irwin Rosenberg en 1989 y se caracteriza por la gradual disminución de la masa muscular esquelética, que está estrechamente ligada al proceso de envejecimiento.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido la sarcopenia como una enfermedad en su Clasificación Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud (CIE) bajo el código ICD-10-CM (M62.84).
3.5. PRINCIPALES PATOLOGÍAS DEL SISTEMA RESPIRATORIO EN EL ENVEJECIMIENTO
Las personas de edad avanzada enfrentan un mayor riesgo de padecer enfermedades respiratorias crónicas, tales como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y el asma, que se encuentran entre las principales causas de problemas de salud y decesos en este grupo de edad. Factores como el envejecimiento natural de los pulmones, la exposición a peligros como el tabaquismo y la coexistencia de otras condiciones médicas aumentan la probabilidad de sufrir estas enfermedades.
Dichos trastornos impactan negativamente en la calidad de vida, aunque es posible prevenirlos o mitigar sus efectos mediante prácticas como evitar el tabaco, mantener una alimentación saludable, realizar actividad física y recibir vacunaciones contra la gripe y la neumonía.
3.5.1 Enfermedad pulmonar obstructiva crónica
La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una afección respiratoria de gran importancia, ya que constituye la cuarta causa de mortalidad, contribuyendo con el 8,6% del total de fallecimientos. La tasa de mortalidad es de 89,6 decesos por cada 100.000 habitantes, y esta enfermedad afecta con mayor frecuencia a los hombres, con un 45% de prevalencia. Con el avance de la edad, la prevalencia de la EPOC se incrementa significativamente, alcanzando su punto más elevado entre las personas de 80 a 84 años, con una incidencia del 78%.
La pandemia de la COVID-19 planteó un riesgo especial para las personas que sufren EPOC.
La EPOC se caracteriza por la persistente constricción de las vías respiratorias, lo que ocasiona una dificultad en el flujo de aire hacia y desde los pulmones.
3.5.2 Neumonía
A finales del siglo XIX, el médico Sir William Osler describió la neumonía como “un especial enemigo de los ancianos”, pero posteriormente la llamó "la amiga del hombre mayor".
La neumonía es una infección respiratoria grave que se reconoce como una causa significativa de enfermedad y muerte en todo el mundo. Afecta con frecuencia a las personas mayores, que tienen un sistema inmunológico debilitado y una función pulmonar disminuida, lo que las hace más susceptibles a esta enfermedad.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que se producen alrededor de 450 millones de casos de neumonía cada año, con aproximadamente 4 millones de muertes asociadas. Además, se sabe que entre el 60% y el 80% de los casos de neumonía en personas mayores están vinculados a una o más enfermedades crónicas debilitantes, como la EPOC, la insuficiencia cardíaca, la diabetes, enfermedades cerebrovasculares o el cáncer, entre otras.
3.5.3. Gripe (Influenenza)
La gripe o influenza, está causada por un virus RNA de la familia “Orthomyxoviridae” que se aisló en 1933. Es una infección de gran relevancia desde la perspectiva de la salud debido a su impacto significativo, y en el contexto del envejecimiento, adquiere una importancia particular. Esto se debe a que la gripe puede agravar enfermedades crónicas existentes o condiciones médicas previas, lo que aumenta el riesgo de hospitalización y mortalidad en esta población.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año en todo el mundo, las epidemias de gripe anuales causan entre 3 y 5 millones de casos graves. En España, durante la última temporada previa a la pandemia de coronavirus, la 2019/20, se registraron 619.000 casos confirmados en Atención Primaria, con 27.700 hospitalizaciones y 3,900 muertes atribuibles a esta enfermedad.
3.5.4 Bronquitis
El Dr. René Laënnec (1781-1826) fue un destacado médico francés conocido por su contribución a la medicina, particularmente en el campo de las enfermedades respiratorias. Es famoso por haber inventado el estetoscopio y desarrollar la técnica de auscultación "mediata". Su trabajo en el estudio y la descripción detallada de diversas enfermedades respiratorias, como la pleuritis, el enfisema pulmonar, la bronquiectasia, el neumotórax y la bronquitis, fue tan completo que durante el siglo XIX se añadieron pocos detalles nuevos a sus investigaciones. Laënnec es ampliamente reconocido como uno de los médicos más influyentes de su época.
Más del 90% de los casos de bronquitis aguda están vinculados a la infección por ciertos virus específicos, incluyendo el virus de la influenza A y B, el virus de la parainfluenza, el virus sincitial respiratorio, los coronavirus, los adenovirus y los rinovirus. Estos agentes virales son los principales responsables de la mayoría de los casos de bronquitis aguda. El restante 10% tiene una causa bacteriana, siendo las bacterias Bordetella Pertussis (que causa la tosferina), Streptococcus pneumoniae, Chlamydia pneumoniae y Mycoplasma pneumoniae las identificadas en estos casos.
Además de las infecciones virales, factores como el humo del tabaco (que es el principal factor de riesgo), la exposición crónica a la contaminación del aire o la inhalación constante de humos o polvos irritantes en entornos laborales peligrosos como la minería del carbón o la manipulación de cereales, pueden desempeñar un papel importante en el desarrollo de esta afección respiratoria. En casos raros, también pueden influir factores genéticos.
3.6 PRINCIPALES PATOLOGÍAS DEL SISTEMA EXCRETOR EN EL ENVEJECIMIENTO
3.6.1 Insuficiencia renal
El envejecimiento de los riñones, junto con enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión y las afecciones cardíacas, aumenta el riesgo de insuficiencia renal en las personas mayores. La toma de múltiples medicamentos, que pueden no metabolizarse adecuadamente debido al envejecimiento, también puede contribuir a este problema. Además, traumas e infecciones son factores que pueden desencadenar la insuficiencia renal en esta población de mayor edad.
La prevalencia de la IRC en adultos mayores de 65 años es del 10%. (1 de cada 7).
3.6.2 Infección del tracto urinario
Las infecciones urinarias constituyen un importante problema de salud. Son las infecciones subsidiarias de tratamiento antimicrobiano más prevalentes en nuestro medio, afectando a millones de personas cada año, y siendo las más frecuentes, tras las infecciones respiratorias, en la población geriátrica. Las ITU pueden ser sintomáticas o asintomáticas y son las infecciones bacterianas más comunes y la fuente más frecuente de bacteriemias.
La prevalencia asintomática es elevada, especialmente a mujeres mayores: entre el 25% y el 50% y entre el 15% y el 40% en hombres.
3.7 PRINCIPALES PATOLOGÍAS DEL SISTEMA ENDOCRINO Y METABÓLICAS EN EL ENVEJECIMIENTO.
3.7.1 Hiperplasia benigna de próstata
La hipertrofia prostática benigna (HPB) es la neoplasia benigna más común en hombres. Su prevalencia histológica aumenta significativamente, de un 8 % a 40 años a un 90 % a partir de 70, por el crecimiento demográfico, el aumento de la esperanza de vida y los cambios en el estilo de vida de quienes son diagnosticados con HPB. Esta condición puede llevar al fallecimiento de 30 de cada 100.000 hombres.
3.7.2 Diabetes mellitus
Con el tiempo, el progreso médico ha estado ligado a la evolución de la Diabetes Mellitus. En el siglo II d.C., Areteo de Capadocia describió la diabetes a través de síntomas urinarios, observando que "los enfermos no dejan nunca de orinar". El término "diabetes" deriva del griego "sifón", y Areteo lo utilizó para describir cómo los pacientes parecían eliminar líquidos constantemente. Además, identificó tres síntomas constantes: polidipsia, poliuria y adelgazamiento, aunque el aumento del apetito y la ingesta de alimentos (polifagia) pasaron relativamente inadvertidos.
Fue en el siglo XVII cuando Thomas Willis diferenció dos tipos de diabetes: uno en el que la orina tenía un sabor dulce, similar a la miel, al que llamó diabetes mellitus, y otro en el que la orina carecía de sabor dulce, denominado diabetes insípida.
Resulta incontestable que la Diabetes Mellitus emerge como una de las enfermedades crónico-degenerativas más destacada (ocupa el cuarto puesto) entre las enfermedades no transmisibles más prevalentes en el mundo (422 millones de personas diabéticas de entre 20 y 79 años en 2014).
A lo largo de los años, la investigación y comprensión de la diabetes han progresado de manera continua. En 1971, se publicó un artículo titulado "Diabetes en el anciano: un problema de múltiples facetas", que se enfocó en la importancia de esta enfermedad como factor causal de riesgo y discapacidad en la población mayor. Según datos de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), en España, alrededor de 6 millones de personas padecen diabetes, y de ese total, el 40% corresponde a personas mayores de 65 años (2,12 millones).
La interacción entre diabetes y envejecimiento ejerce un impacto significativo en la calidad de vida, debido a su capacidad inherente para desencadenar complicaciones crónicas, abarcando aspectos tanto macrovasculares como microvasculares.
3.8 PRINCIPALES PATOLOGÍAS DEL SISTEMA DIGESTIVO EN EL ENVEJECIMIENTO.
3.8.1 Disfagia
El término "disfagia" se deriva de las palabras griegas "phagia", que significa comer o deglutir, y "dys", que indica dificultad. Aunque el envejecimiento en sí no es una causa definitiva de la disfagia, este trastorno se ha convertido en un problema clínico cada vez más relevante. La Sociedad Europea de Trastornos de la Deglución (ESSD) y la Sociedad de Medicina Geriátrica de la Unión Europea (EUGMS) respaldan un enfoque integral y colaborativo en su manejo.
En el año 2021, en España, aproximadamente 3.000 personas perdieron la vida debido a episodios de atragantamiento, convirtiendo esta causa en la tercera más frecuente de muertes no naturales, solo superada por los suicidios y las caídas. Esta problemática afecta especialmente a las personas mayores de 65 años.
La deglución es un proceso complejo en la fisiología humana que consta de cuatro etapas: preparatoria oral, de tránsito oral, faríngea y esofágica. Implica movimientos musculares y coordinación, involucrando estructuras conectadas a varios pares craneales y 25 pares de músculos. Estas estructuras abarcan desde la mímica facial hasta la región oral, faringe, laringe, así como los sistemas esofágicos, respiratorios y digestivos. Cuando este proceso se ve alterado, puede resultar en la disfagia.
Los estudios neurofisiológicos han demostrado que la edad puede influir en los parámetros de la deglución, aunque en formas sutiles. Después de los 60 añosse ha observado, que la deglución tiende a ser más lenta y el transporte del bolo alimenticio puede prolongarse. Sin embargo, la efectividad general de la deglución no se ve comprometida, ni se disminuye el reflejo tusígeno en comparación con adultos más jóvenes.
Se calcula que más de 2 millones de personas en España padecen disfagia y que aproximadamente el 90% de la población que sufre este trastorno no está diagnosticada ni correctamente tratada, según las estimaciones más recientes. A medida que avanzan los años, la función de deglución tiende a debilitarse, lo cual conlleva la manifestación común de problemas nutricionales y riesgos que inciden en la calidad de vida.
La disfagia está incluida en la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud. DD90.1 Trastorno funcional de la deglución.
La disfagia es un problema de salud ampliamente presente en la población mayor. Las estimaciones de prevalencia varían según los estudios y la disponibilidad de datos confiables, pero se sitúan alrededor del 26% en personas mayores de 75 años y alrededor del 30% en individuos mayores de 65 años que no son dependientes.
En entornos hospitalarios y residenciales para personas mayores, las cifras aumentan significativamente, superando el 40% en hospitales y residencias, y llegando hasta el 47% en pacientes frágiles hospitalizados por enfermedades agudas. Esta alta prevalencia señala que los mayores enfrentan disfagia y complicaciones que pueden reducir su calidad de vida. Además, se observa que alrededor del 10 % al 33 % de los adultos mayores experimentan disfagia, lo que subraya más su importancia.
3.8.2 Obstrucción intestinal
La obstrucción intestinal es una condición en la que el paso de contenido a lo largo del intestino ya sea delgado o grueso, se detiene de manera completa y persistente.
Esta obstrucción puede presentarse en formas agudas o crónicas, mecánicas o adinámicas, y puede ser simple o estrangulada, con distintos tipos de manifestaciones y ubicaciones. Aunque hay características comunes en todos los tipos de obstrucción, el enfoque de tratamiento varía según el diagnóstico específico.
Las adherencias y hernias son las causas más frecuentes de obstrucción aguda en el intestino delgado, constituyendo entre el 70% y el 75% de los casos. En cambio, el carcinoma, la diverticulitis del sigma y el vólvulo son las etiologías más comunes de obstrucción en el colon.
En relación con la sintomatología: el dolor cólico, un síntoma que emerge con mayor frecuencia y suele inaugurar el cuadro, especialmente en los casos de obstrucción mecánica, puede presentarse de manera sigilosa o abrupta. Su intensidad se acentúa en situaciones que implican compromiso vascular, estrangulación, perforación o peritonitis.
Los vómitos, otra característica relevante, pueden debutar desde las primeras etapas en caso de obstrucción en segmentos superiores del intestino, mostrando rasgos biliogástricos o de contenido alimenticio. En los escenarios de obstrucción en el intestino grueso, los vómitos tienden a manifestarse en etapas más tardías o incluso pueden estar ausentes, siendo predominantemente fecaloideos en su naturaleza.
La carencia de ventosidades y la incapacidad para evacuar materia fecal constituyen señales típicas de una obstrucción completa. No obstante, en el contexto de obstrucción mecánica, es viable que aparezcan emisiones diarreicas esporádicas. Además, la presencia de diarreas frecuentes indica una obstrucción parcial o una pseudoobstrucción; si estas diarreas se acompañan de sangre, podrían sugerir una estrangulación o isquemia en las asas. Otro síntoma crucial es la distensión abdominal.
