TEMA 4. INTERVENCIÓN NUTRICIONAL ESPECÍFICA EN LAS ENFERMEDADES O SITUACIONES CLÍNICAS MÁS PREVALENTES EN LAS PERSONAS MAYORES


La dieta de las personas mayores no les proporciona suficientes nutrientes, necesarios para mantener una salud óptima, lo que provoca deficiencias nutricionales y conduce al desarrollo de enfermedades degenerativas. Las personas de edad avanzada suelen tener un alto riesgo de sufrir deficiencias nutricionales, debido a la baja ingesta de alimentos, a un mecanismo de absorción deficiente o a la falta de conversión a formas activas. Aunque la necesidad de energía disminuye con la edad, la necesidad de proteínas y algunos nutrientes aumenta en el funcionamiento normal del organismo. Ciertas deficiencias nutricionales afectan la función cognitiva en la población de mayor edad.

 

4.1. DIETA BASAL

La dieta de las personas mayores debe ser variada, incluyendo todos los grupos de alimentos en proporciones adecuadas y adaptadas a las características de cada persona, actividad física, enfermedades, gustos y preferencias. La finalidad del aporte de energía es mantener el IMC en esta etapa de la vida con un margen saludable. La dieta será equilibrada, variada, palatable, tomando como referencia la pirámide nutricional adaptada a su edad.

En cada uno de los centros podemos encontrar dos grupos de dietas: basal y terapéutica, tomaremos como base la dieta basal y sobre ella se producirán las modificaciones necesarias para poder elaborar el resto de dietas. Es fundamental conocer las circunstancias de cada individuo y prestar atención en aquellos cuya ingesta es reducida o limitada.

La dieta basal se proporcionará en cantidad suficiente para cubrir las necesidades metabólicas de los diferentes nutrientes, está indicada en aquellos sujetos que no necesitan una dieta terapéutica. 

 

4.2. DIETA TERAPÉUTICA

Basándose en la dieta basal, se elaboran las dietas terapéuticas adaptadas a las diferentes patologías:

  • Hipocalórica: Obesidad con síndrome metabólico.
  • Protección gástrica: Hernia hiato, úlcera, Reflujo gastroesofágico.
  • Astringente: Síndrome diarreicos y malabsortivos. 
  • Rica en fibra: Indicada en estreñimiento.
  • Insuficiencia renal: Insuficiencia renal crónica (prediálisis).
  • Diabéticos: Diabéticos

 

4.3. ADAPTACIÓN DE LA DIETA

Debemos de contemplar la adaptación de la dieta para hacer una correcta intervención nutricional en determinadas situaciones.

4.3.1 Dieta de disfagia

La disfagia es la dificultad para formar el bolo alimenticio y para que éste progrese desde la boca hasta el estómago.

Las causas desde el punto de vista anatómico pueden deberse a disfunciones orofaríngeas, esofágicas y desde el punto de vista fisiopatológico a causas estructurales o disfunciones motoras. 

4.3.1.1 Modificación de la dieta

La dieta de DO debe de ir enfocada a la modificación de la textura, viscosidad y consistencia de los alimentos. Se tendrán en cuenta una serie de medidas higiénico-dietéticas dirigidas a modificar la viscosidad de los líquidos y la textura de los alimentos sólidos. Trataremos de que la adaptación sea individualizada acorde con el tipo, gravedad de la DO y de las preferencias culinarias de las personas.

 

4.4. DIETAS EN SITUACIONES CLÍNICAS MÁS PREVALENTES

 

En general se considera que las necesidades nutricionales de las personas mayores con buena situación basal, varían poco si lo comparamos con la población adulta. Sin embargo, se indican recomendaciones especiales en algunos grupos de riesgo o que presentan determinadas patologías.

 

4.4.1 Patología respiratoria

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es la patología respiratoria crónica más frecuente. Su prevalencia aumenta con la edad afectando a la situación funcional, mortalidad y calidad de vida.

Aproximadamente 1/3 de los pacientes con EPOC moderada severa, presenta un IMC por debajo de lo que se considera normal, relacionándose con el aumento de la morbimortalidad. Entre las causas podemos considerar la propia enfermedad intercurrente, desnutrición por ayuno y la sarcopenia y/o la fragilidad. Es importante una valoración e intervención nutricional temprana.

El EPOC está relacionado con el aumento del gasto energético basal (GEB), por eso son necesarias medidas qué refuercen la alimentación.

4.4.2 Patología cardiovascular

La enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte prematura en Europa, causando discapacidad y disminución de la calidad de vida.

Los beneficios de la dieta mediterránea se asocian a la reducción significativa del riesgo de enfermedad cardiovascular, reduciendo la presión arterial y la glucosa en plasma, mejorando las concentraciones de lípidos en sangre, disminuyendo la oxidación del LDL colesterol y reduciendo cifras de marcadores inflamatorios.

4.4.3 Síndrome metabólico 

El síndrome metabólico se refiere una serie de alteraciones metabólicas con una fisiopatología común: aumento del riesgo de diabetes mellitus tipo dos (DM2) hipertrigliceridemia, hiperuricemia.

La prevención y el tratamiento irá encaminado a modificar hábitos de vida para reducir la ingesta calórica en caso de sobrepeso.

4.4.4 Patología renal crónica

La prevalencia está en torno al 30-40% de las personas mayores de 80 años, la intervención nutricional es necesaria para prevenir la progresión y evitar complicaciones.

4.4.5. Deterioro cognitivo y demencias 

Los pacientes con deterioro cognitivo en un principio aumentan las ingestas (con frecuencia dan prioridad al consumo de dulces), y a medida que progresa la demencia las van reduciendo de forma excesiva, a expensas sobre todo del consumo de proteínas.

4.4.6. Fractura de cadera

La fractura de cadera de origen osteoporótico es una de las principales causas de discapacidad y de pérdida de calidad de vida en la población mayor. Numerosos estudios indican una elevada prevalencia de desnutrición en pacientes ingresados por rotura de cadera.

4.4.7. Caídas

Se estima que entre el 30% y el 35% de las personas mayores de 70 años han sufrido alguna vez caídas esto supone la segunda causa mundial de muerte por lesiones accidentales. Sin una correcta alimentación que ayude a fortalecer huesos y músculos, las posibilidades de sufrir caídas se multiplican.

El riesgo de caídas está relacionado con un déficit en aquellas personas de edad avanzada que aumenta proporcionalmente con la edad. Una buena musculatura ayuda a prevenir déficits y la aparición de sarcopenia.