Como se ha visto en el apartado de la revisión histórica, el envejecimiento ha tenido interés entre los intelectuales de distintas épocas. Sin embargo, la geriatría y la gerontología existe hace apenas cien años. Se ha teorizado mucho acerca de envejecimiento y se han escrito multitud de artículos al respecto, muchos de ellos contradictorios entre sí.
En varios artículos, como en las encuestas realizadas por el IMSERSO, se pone de manifiesto las diferentes percepciones que tiene la población general sobre cuándo una persona es vieja. Las respuestas pueden agruparse en ciudadanos que consideran que una persona es vieja cuando su aspecto es de anciano, otros que ocurre cuando la persona pierde capacidades, hay otro grupo que lo asocia al cese de la actividad laboral, otras personas afirman que dependen de la actitud del mayor ante la vida, para otros lo determina la capacidad cognitiva y para otro grupo una persona es vieja cuando se cumplen a la vez varias premisas de las anteriores.
Los estudiosos del envejecimiento han ido en las mismas líneas que la población consultada.
4.1 TEORÍAS BIOLÓGICAS
Las teorías biológicas tratan de buscar un porqué al proceso del envejecimiento. Por un lado, quieren saber porque estamos abocados a envejecer y morir, incluso buscando cuál es su sentido desde el punto de vista de la evolución de las especies, y por el otro lado tratan de describir cuáles son los procesos que provocan o regulan en envejecimiento.
En una revisión sistemática realizada hace algunos años se contabilizaron más de 300 teorías biológicas. La mayoría de ellas han sido desechadas por teorías posteriores o por ser directamente inconsistentes. Sin embargo, todas han servido de plataforma para que otros equipos de investigación siguieran adelante.
Hay dos líneas de pensamiento que hacen que todas las teorías puedan agruparse en dos modelos: las no estocásticas o deterministas y las estocásticas o ambientales. A modo de resumen, las ambientales basan su fundamento en que personas de distintas culturas envejecen a distinto ritmo y de distinta manera, y que incluso los del mismo contexto social también tienen resultados de envejecimiento distinto en función de sus factores personales. Por otro lado, las deterministas afirman que es la programación genética la que regula el envejecimiento y suelen explicarse con un ejemplo: si se mete un ratón y un caballo en un espacio seguro donde se les provea de los mejores cuidados, la mejor comida, el mejor ejercicio y las mejores medicinas, en definitiva, en las condiciones óptimas, el ratón no sobrevivirá más allá de los dos años y el caballo vivirá hasta los treinta. Con este último ejemplo quiere ponerse de relieve que es el genoma el que va a determinar la esperanza de vida a pesar de que los determinantes externos sean óptimos para aumentar la supervivencia.
Vemos que ambos modelos tienen parte de razón, tanto es así, que a pesar de tener el mismo ADN la humanidad ha ido aumentando la esperanza de vida y, al mismo tiempo, parece que puede llegar a haber un techo de la supervivencia. Por todo ello, ninguno de los modelos niega radicalmente los motivos del otro, pero todas sus investigaciones girarán en torno a sus teorías y preceptos.
Antes de presentar ambos grupos de pensamiento, se puede concluir que ambos intentan explicar cómo y porqué envejecemos e, incluso, cómo poder ralentizar o revertir el envejecimiento una vez se conozca su mecanismo. A pesar de ello, parece que estamos lejos de encontrar una teoría absolutamente válida ya que casi todas se basan en un único factor, por eso las teorías más modernas tienden a un modelo integrador para tratar de hacer una teoría unificada del envejecimiento.
4.1.1. Teorías no estocásticas o deterministas
Por teoría estocásticas se entiende a una teoría que cree que el azar puede influir en su resultado. Dicho esto, las teorías deterministas o no estocásticas son aquellas que no creen en la influencia del azar y que vienen determinadas genéticamente. El razonamiento de todas estas teorías es que todo el ciclo vital está determinado y programado genéticamente, así, hay especies que viven más que otras o que las especies de mayor tamaño suelen vivir generalmente más que las más pequeñas. Todas las teorías de este grupo pueden complementarse entre ellas y algunas han servido de punto de partida para las otras, por lo tanto, no son necesariamente excluyentes entre sí.
4.1.2. Teorías estocásticas o ambientales
Las teorías estocásticas no rechazan la importancia del genoma en el envejecimiento, pero sí creen que el ambiente tiene una influencia muy grande en el proceso. Esto autores opinan que son los factores exógenos los que van a afectar aleatoriamente a los individuos y que estos efectos serán acumulativos a lo largo del periodo vital de las personas.
Son muchas las teorías que siguen estos preceptos.
4.1.3. Teorías integradoras
Ninguna de las teorías anteriormente citadas puede explicar por sí misma el envejecimiento porque ninguna abarca todos los factores. Además, se hace necesaria una teoría que explique el fenómeno del envejecimiento en todas las especies.
Son varios los autores que se esfuerzan en buscar una teoría unificada. En 2006 el profesor Jaime Miquel redactó su Teoría del estrés oxidativo/lesión mitocondrial como una teoría que integraba las teorías clásicas del envejecimiento con las más modernas investigaciones. En ella se intenta enlazar mediante causa-efecto la teoría del desgaste, la teoría de los radicales libres, las mutaciones que sufre el ADN mitocondrial y la aparición de enfermedades típicas de las personas mayores relacionadas con todas estas teorías: diabetes, problemas sensoriales, debilidad etcétera.
4.2 TEORÍAS SOCIALES Y PSICOLÓGICAS
Las teorías sociales y psicológicas, que podríamos unirlas en las teorías psicosociales, no buscan el por qué ni el cómo al fenómeno del envejecimiento. Esta vertiente hace hincapié en el desarrollo psicológico y emocional del mayor, también en su adaptación en la sociedad y la adaptación de la sociedad a ellos.
Las teorías psicosociales han ido cambiando y evolucionando a medida que lo hacía el mundo revisando, con nuevos prismas, las teorías anteriores para actualizarlas a las nuevas realidades sociales. El psicólogo y gerontólogo Javier Yanguas recoge en su libro Pasos hacia una nueva vejez los cambios que se han ido produciendo en las líneas de pensamiento y, así, basándose en los escritos de Phillipson y Baars distingue estos distintos enfoques a lo largo del tiempo:
Entre los años 1940 y 1960 solo se entendía la vejez como un problema, y solo se planteaban los aspectos negativos que traía a la persona y a la sociedad, como por ejemplo la dependencia.
Entre la década de 1970 y hasta que se inició la de 1990 los estudios y teorías miraban más al problema del envejecimiento de la población. Ahora el problema era más bien económico: pensiones, dependencia, cuidados etcétera. Sin embargo, comenzaba a introducirse el sentimiento de que envejecer era un éxito de la sociedad y que había que realzar los aspectos más positivos de esta etapa vital
Desde los años noventa, como se ha visto anteriormente, el envejecimiento cobra una importancia mundial y las distintas instituciones internacionales comienzan a movilizarse para el desarrollo de políticas que permitan a las sociedades adaptarse a una población más envejecida, y brindar a las personas mayores la oportunidad de seguir siendo parte activa en la sociedad.
Dicho todo esto, se puede decir que las teorías han ido evolucionando hacia una aceptación de las personas mayores. Si al principio, además de como un problema sanitario, a las personas mayores se las consideraba rígidas, inflexibles y con imposibilidad de aprender y adaptarse, las últimas teorías hablan de procesos adaptativos y de autorregulación evolutiva de las personas mayores para afrontar con éxito los cambios negativos inherentes al hecho de envejecer.
Para organizar estas teorías psicosociales del envejecimiento se dividirán en dos grandes grupos: teorías psicosociales clásicas y teorías modernas de la adaptación al envejecimiento.
