4.1. CLASIFICACIÓN DE LAS VÍAS DE ADMINISTRACIÓN
Las vías de administración son la ruta en la que los fármacos llegan al organismo. Es importante tener en cuenta que cada fármaco está preparado para ser administrado por una vía determinada con el fin de que ejerza su acción de la forma más eficaz posible. La elección de la forma farmacéutica y su vía de administración deben ser indicadas por el profesional sanitario y deben ser planificadas y supervisadas cuidadosamente para asegurar la eficacia del tratamiento y prevenir los efectos adversos.
En general, las vías de administración de medicamentos en personas mayores son las mismas que en la población general, pero es importante tener en cuenta que los cambios fisiológicos en el envejecimiento afectan la manera en que se absorben o metabolizan los fármacos.
Cada vía de administración tiene sus ventajas y desventajas, y la elección de una u otra dependerá de diversos factores, como la velocidad de acción deseada, la forma farmacéutica del medicamento y la condición de la persona entre otros.
Las vías de administración de medicamentos se pueden clasificar en tres grandes categorías: enteral, parenteral y otras vías.
4.2. VÍAS ENTERALES
Son aquellas que utilizan el tubo digestivo e incluyen la vía oral, sublingual y rectal.
4.2.1. Vía oral
En la vía oral el medicamento se toma por la boca y se absorbe en el intestino. Es la vía más utilizada, segura, cómoda y barata. Requiere la cooperación de la persona para la administración.
Se puede dar un importante efecto de primer paso hepático porque el fármaco es absorbido a lo largo del tracto gastrointestinal y llega al hígado a través del sistema portal, donde puede ser metabolizado.
4.2.2. Vía sublingual
En la vía sublingual el medicamento se coloca debajo de la lengua donde debe mantenerse el mayor tiempo posible sin tragar saliva, deglutirse o masticarse. Es una vía de administración rápida por la gran vascularización superficial que hay debajo de la lengua y las mejillas, accediendo por la vena cava a la aurícula derecha, evitándose así el fenómeno de “primer paso hepático”.
Estos preparados pueden ser pastillas o aerosoles y no todos se pueden administrar a través de esta vía ya que el fármaco tiene que ser muy liposoluble.
4.2.3. Vía rectal
En la vía rectal el medicamento se coloca en el recto. Se utiliza esta vía para producir un efecto local o sistémico. Puede ser una alternativa a la vía oral en personas con vómitos, inconscientes y pacientes pediátricos. Evita el paso hepático en un 50% ya que las venas hemorroidales media e inferior son tributarias de la vena cava y no del sistema porta.
Hay que tener en cuenta que cuando se utiliza esta vía se puede estimular el nervio vago, por lo que está contraindicado en personas cardiópatas o con riesgo de arritmias cardiacas. Como recomendación, las soluciones laxantes deben administrarse 30 minutos antes de las comidas para evitar la estimulación del peristaltismo intestinal.
Para administrar fármacos por esta vía hay que colocar a la persona en posición de Sims (decúbito lateral izquierdo modificada, con la pierna izquierda estirada y la derecha flexionada), introducir el fármaco rápido, pero no de manera brusca y asegurarse de que ha pasado el esfínter anal interno.
4.3. VÍAS PARENTERALES
Son aquellas en las que se administra el medicamento en el interior del organismo a través de procedimientos invasivos. Entre las vías parenterales más utilizadas en las personas mayores encontramos la vía intravenosa, intramuscular y la subcutánea.
4.3.1. Vía intravenosa
Es una vía de administración muy rápida ya que se inyecta el fármaco directamente en el torrente sanguíneo, a través de una vía venosa periférica o central. Tendremos un efecto de acción inmediato ya que no existe absorción. Es una vía muy útil tanto para la administración de medicamentos como para administrar fluidos.
4.3.2. Vía intramuscular
La vía intramuscular es una vía de absorción rápida que consiste en administrar el fármaco en los músculos estriados evitando así el fenómeno del "primer paso" hepático. Debido a la gran cantidad de vasos sanguíneos, los medicamentos se absorben rápidamente y pueden administrarse en dosis mayores que por vía subcutánea. Además, se absorbe casi por completo, no se ve afectado por alteraciones gastrointestinales y puede administrarse incluso cuando el paciente está inconsciente. La cantidad de principio activo que se puede absorber de esta forma está entre 2 y 5 ml.
La administración intramuscular está contraindicada en pacientes con insuficiencia circulatoria que requieren tratamiento inmediato, ya que la reducción del flujo sanguíneo ralentiza la absorción. Esta vía tampoco se puede utilizar cuando se administran anticoagulantes o adrenalina. Es importante elegir cuidadosamente la zona de administración evitando músculos o tejidos dañados y zonas con abscesos. En tratamientos crónicos o a largo plazo, es necesario rotar el área para evitar la irritación de ciertos músculos.
4.3.3. Vía subcutánea
Consiste en la administración del fármaco en el tejido subcutáneo. Es una vía de absorción rápida, aunque menos que la vía intramuscular ya que el flujo sanguíneo es menor en el tejido graso.
El tejido subcutáneo tiene muy pocos receptores del dolor y es rica en vascularización, lo que facilita el paso de los fármacos al organismo, eliminando el metabolismo de primer paso hepático, logrando una biodisponibilidad del 90% y evitando las diferencias individuales. Por otro lado, la flexibilidad y deformabilidad del tejido conectivo permite la administración subcutánea de líquidos, lo que permite administrar grandes volúmenes ya que su rápida absorción permite el regreso a su estado natural.
Esta vía está recomendada fundamentalmente para la administración de tratamientos crónicos como la heparina de bajo peso molecular o la insulina, siendo la vía de elección para administrar medicación en personas con necesidades de cuidados paliativos cuando no está disponible la vía de administración oral. Es una vía fácil, eficaz y segura que puede utilizarse también en el domicilio, manejada por un cuidador principal previamente formado por profesionales, porque a pesar de ser una vía cruenta el paciente puede auto administrarse si se le enseña correctamente. El ángulo de inserción oscila entre los 45º y 90º siendo los lugares más frecuentes el abdomen, los hombros y el muslo.
Las inyecciones subcutáneas se pueden administrar de dos formas: estirando o pellizcando. Antes de inyectar cualquier fármaco, se recomienda comprobar mediante succión si el fármaco ha penetrado en un vaso sanguíneo (excepto heparina). La solución del fármaco se inyecta empujando el émbolo de forma lenta y constante.
4.4. OTRAS VÍAS
Son empleadas para conseguir efectos más localizados en determinados aparatos como el respiratorio o en piel y mucosa. Consiste en aplicar el fármaco en la zona afectada. Su absorción está condicionada por la vascularización de la zona.
4.4.1. Vía oftálmica
Consiste en la administración de fármacos de forma tópica sobre la conjuntiva. No existe el fenómeno de primer paso hepático.
4.4.2. Vía transdérmica
Consiste en administrar el principio activo a través de la piel, pero con el objetivo de producir un efecto sistémico, lo que permite obtener un efecto relativamente constante y a largo plazo de los fármacos con vida media corta. Puede usarse para tratamientos agudos (parches de fentanilo) o crónicos (nitratos o estrógenos). Debe aplicarse sobre la piel fina, limpia, sin pelos y libres de heridas e inflamación, alternando las zonas de aplicación para evitar la aparición de reacciones locales.
4.4.3. Vía inhalatoria
La vía inhalatoria es una vía de administración rápida que se puede utilizar para producir un efecto local a nivel de las vías respiratorias o a nivel sistémico. Se pueden administrar anestésicos, oxígeno, líquidos volátiles y aerosoles, siendo estos últimos los más utilizados.
La absorción se produce a través de la mucosa nasal, la tráquea y los bronquios. Debido a que la membrana capilar alveolar es muy delgada, está bien vascularizada y tiene un área de absorción muy grande (80 a 100 m2), la biodisponibilidad del fármaco es prácticamente inmediata.
Los estudios indican que entre el 50 % y el 70% de las personas se administran de forma incorrecta los fármacos a nivel de las vías respiratorias, por ello las enfermeras somos clave para educar a los pacientes en la correcta utilización de estos dispositivos.
4.4.4. Vía nasal
Es una vía de absorción rápida, La administración por vía nasal presenta una serie de ventajas e inconvenientes.
4.4.5. Vía ótica
La administración de medicamentos por vía ótica es un método utilizado para tratar infecciones y otras enfermedades del oído, también se utiliza para extraer tapones de cerumen.
4.5. FARMACOTERAPIA
4.5.1. Administración de fármacos: precauciones
Cuando los fármacos son administrados por las enfermeras debemos tener en cuenta una serie de precauciones que conocemos con el nombre de los cinco correctos:
- Persona correcta.
- Fármaco correcto.
- Dosis correcta.
- Vía de administración correcta.
- Hora correcta.
4.5.2. Estrategias para garantizar la seguridad
Según la OMS, con frecuencia se considera a los pacientes como simples receptores pasivos de los medicamentos, y no se les suele informar ni involucrar para que desempeñen un papel activo y contribuyan a que el proceso de la medicación sea seguro. Es preciso trabajar estrechamente con los pacientes, familiares y cuidadores para que estén informados de manera veraz y se incorporen como miembros activos en su atención. Su incorporación es un paso decisivo para conseguir que los medicamentos se utilicen con seguridad.
4.5.3. Recursos para profesionales
Es importante considerar el uso de aplicaciones móviles y recursos digitales para la administración de medicamentos, ya que estas herramientas pueden mejorar la precisión, la eficiencia y la seguridad en la práctica clínica. Las aplicaciones pueden proporcionar información actualizada sobre medicamentos, alertas de dosis e interacciones medicamentosas, lo que puede ayudar a prevenir errores de medicación.
