5.1 CONCEPTOS GENERALES DE LA INVESTIGACIÓN
La gerontología es una ciencia, y como todas las ciencias crece y se nutre gracias a la investigación. Investigar significa “hacer diligencias para descubrir una cosa”, e investigación es la “acción de investigar”. Se considera como tal cualquier proceso o actividad que desarrolla un proyecto de forma sistemática y organizada, y que tenga por finalidad ampliar e innovar los conocimientos que se tienen en un momento dado sobre un determinado problema. El fin fundamental de la investigación, en general, es analizar e interpretar de manera objetiva la realidad, y en el caso específico de la Salud, tratar de describir, analizar y explicar los problemas de Salud relacionados con un individuo, grupos poblacionales o comunidad.
La investigación sobre los asuntos relacionados con las personas mayores siempre ha sido minoritaria, sin embargo, en los últimos 30 años han ido aumentando hasta suponer más del 1% de toda la producción científica actual. La investigación irá aumentando en este campo a medida que la población vaya envejeciendo y sus necesidades vayan creciendo.
La investigación en salud puede definirse de manera sencilla como el proceso para la recopilación, descripción, análisis e interpretación sistemática de los datos que pueden usarse para mejorar la salud de los individuos o grupos de personas. La investigación en salud es una de las bases de las políticas sanitarias, dado que la generación de conocimiento y la innovación permanente constituyen el camino más directo para mejorar los instrumentos, los procedimientos y la organización de los servicios hoy disponibles para cuidar la salud de la población.
En cuanto a la investigación en geriatría, sigue los mismos preceptos que la investigación en salud, pero la población a estudio siempre serán las personas mayores. La gerontología abarca un campo de estudio más amplio donde se analizarán los problemas de la población mayor desde otros puntos de vista como la sociología, la filosofía, la arquitectura, el urbanismo, la economía y un largo etcétera.
5.2 ENFOQUES DE LA INVESTIGACIÓN: CUANTITATIVO Y CUALITATIVO
Otras de las características de las investigaciones en salud es el enfoque desde el que se van a realizar los estudios. Durante la historia de la investigación se han ido utilizando distintos enfoques y se han practicado diferentes caminos para analizar el fenómeno de estudio, finalmente han quedado dos enfoques predominantes: el cuantitativo y el cualitativo.
Aunque la investigación cuantitativa está consolidada como la predominante en el horizonte científico internacional, en los últimos años la investigación cualitativa ha tenido mayor aceptación. Por otro lado, se comienza a superar el desgastado debate de oposición entre ambos tipos con una aproximación mixta. Esta última implica combinar las dos primeras.
Los métodos cuantitativos han sido los más usados por las ciencias llamadas exactas o naturales y, dentro de la geriatría, las teorías biológicas del envejecimiento son buen ejemplo de ellas. Los métodos cualitativos se han empleado más bien en disciplinas humanísticas y con este enfoque se han desarrollado las teorías psicosociales del envejecimiento. En los dos procesos las técnicas de recolección de los datos pueden ser múltiples.
Ambos enfoques emplean procesos cuidadosos, metódicos y empíricos en su esfuerzo para generar conocimiento, por lo que la definición previa de investigación se aplica a los dos por igual, y utilizan en términos generales cinco fases similares y relacionadas entre sí.
5.2.1 Enfoque cuantitativo
El enfoque cuantitativo tiene como marcos de referencia el positivismo, neopositivismo y el pospositivismo que limitan la validez del estudio a lo empírico y lo verificable. Por lo tanto, este enfoque admite que hay una sola realidad objetiva y que el mundo es concebido como un ente externo al investigador. Es decir, la realidad no cambia por las investigaciones y mediciones del investigador porque éste no va a alterar el ámbito estudiado.
5.2.2 Enfoque cualitativo
Esta forma de investigar tiene como marcos de referencia la etnografía y la fenomenología. En la etnografía se estudia especialmente las formas de vivir o sentir de la población a estudio, desde un punto de vista más antropológico y cultural. En la fenomenología se estudia cómo es percibido un fenómeno más que el fenómeno en sí mismo, y destacan dos metodologías distintas: la eidética o descriptiva, que describe el significado de una experiencia desde la visión de los que la han vivido; y la hermenéutica o interpretada, que intenta comprender la vivencia y sus estructuras y relacionarlo con el contexto de estudio, ésta es la más utilizada en la ciencia enfermera.
5.3 LA PREGUNTA DE LA INVESTIGACIÓN
Toda investigación nace desde una pregunta, una idea que nos asalta y a la que queremos dar una respuesta. Cuando se genera esta idea aún no sabemos el paradigma ni el marco teórico que se va a seguir durante la búsqueda de la respuesta, pero ya empezamos a realizar un acercamiento la realidad que queremos investigar. Las fuentes que nos proporcionarán las ideas para una investigación, y a la postre una pregunta de investigación, son muy variadas. De hecho, prácticamente cualquier acontecimiento puede ser origen de una idea de investigación, como las experiencias personales, lectura de libros y artículos, noticias y programas en los medios de comunicación, teorías, conversaciones, observación de los hechos, creencias o hábitos establecidos y un largo etcétera.
5.4 LAS VARIABLES
Las variables son la representación numérica de una característica presente en el individuo. Estas características serán diferentes entre los individuos, de ahí que se llamen “variables”. Puede ser cualquier característica como la altura, la edad, el nivel de estudios y cualquier parámetro que queramos medir o recoger en nuestro estudio.
5.5 LA MUESTRA
Una vez que ya sabemos qué queremos estudiar y que variables queremos medir, hay que elegir las personas que formarán parte de la muestra del estudio. La determinación del tamaño de la muestra y el modo en que se selecciona a los sujetos cuyos datos vamos a recopilar (tras el correspondiente consentimiento) se denomina “muestreo”.
Podemos realizar nuestro estudio sobre todos los sujetos disponibles de un ámbito, como por ejemplo un hospital (estudio poblacional) o sobre una muestra representativa de la población de referencia. Esta muestra ha de tener un tamaño y distribución tales que garantice que los resultados alcanzados en la muestra se puedan atribuir al conjunto de la población.
La muestra ha de definirse con un tamaño mínimo y en general fijo, aunque en ciertos estudios se puede ir definiendo de forma secuencial hasta alcanzar un desenlace determinado. Por ejemplo, cuando se prueba un tratamiento para saber si produce daños.
Para que una muestra sea representativa se ha de garantizar que cualquier individuo de la población ha de tener la misma posibilidad de ser elegido. La selección suele realizarse por azar usando una tabla de números aleatorios, pero también se pueden adoptar otras sistemáticas secuenciales (por ejemplo, 1 sujeto de cada 3).
La posibilidad de que la muestra no sea representativa y se cometa un sesgo en la investigación, es mayor cuanto menor sea el tamaño de la muestra y/o menor sea su representatividad. En algunos tipos de estudio se pueden usar muestras de tipo seleccionado, escogiendo una categoría de interés dentro de la población en estudio. El muestreo puede ser Probabilístico o No probabilístico en función de si utilizan algún tipo de procedimiento aleatorio en sus fases de muestreo.
