A pesar de que la nutrición es fundamental en el abordaje de las heridas, es una de las grandes olvidadas tanto en su prevención como en su tratamiento.
La desnutrición puede alterar la respuesta inflamatoria, la síntesis de colágeno y el proceso de cicatrización de las heridas. A pesar de que el papel específico de la nutrición y de la suplementación en el cuidado de las heridas sigue siendo incierto y no hay mucha literatura ni publicaciones al respecto, es necesario identificar y corregir los desequilibrios nutricionales y tener en cuenta la evidencia científica disponible hasta el momento.
Las personas mayores además de los cambios fisiológicos propios del envejecimiento, a menudo presentan comorbilidades subyacentes y factores de riesgo como la obesidad, la diabetes, la edad avanzada, el tratamiento con glucocorticoides y la deshidratación que también pueden reducir o retrasar el proceso de cicatrización, o incrementar el riesgo de sufrir lesiones como las Lesiones Por Presión (LPP) por lo que la valoración nutricional es imprescindible para identificar a los pacientes desnutridos.
5.1. PAPEL DE LOS NUTRIENTES EN EL PROCESO DE CICATRIZACIÓN
La desnutrición es un proceso qué puede acentuar los cambios cutáneos propios del envejecimiento fisiológico, denominados también fragilidad cutánea o dermatoporosis.
Los nutrientes juegan un papel importante en la estructura de la piel y de las enfermedades cutáneas.
5.2. EVIDENCIA SOBRE LA FUNCIÓN NUTRICIONAL EN LOS MAYORES CON HERIDAS
La ESPEN publica una guía con 82 recomendaciones basadas en la evidencia para prevenir y/o tratar la desnutrición y la deshidratación en las personas mayores en la práctica clínica. En ella se recomienda, que todas las personas de edad avanzada sean valoradas sistemáticamente para detectar desnutrición a fin de identificar de manera temprana el riesgo existente.
Los profesionales tenemos que tener en cuenta las siguientes recomendaciones:
- En las diferentes organizaciones se deben implementar procedimientos y protocolos estandarizados basados en guías de práctica clínica, para realizar las intervenciones dirigidas al cuidado de la nutrición y la hidratación donde las responsabilidades de los diferentes profesionales estén bien reguladas.
- La atención nutricional y de hidratación de las personas mayores será individualizada e integral con el fin de asegurar una ingesta nutricional adecuada, mantener o mejorar el estado nutricional y mejorar la situación clínica y la calidad de vida.
- Las intervenciones nutricionales para las personas mayores deben ser parte de una intervención de equipo multimodal y multidisciplinario para apoyar una ingesta dietética adecuada, mantener el peso corporal y mejorar los resultados funcionales y clínicos.
- Se identificarán y eliminarán, en la medida de lo posible, las posibles causas de la malnutrición y la deshidratación. Para corregir los déficits será necesario incluir educación dietética, pautas para el enriquecimiento de las comidas, si con estas líneas estratégicas no se puede corregir el desequilibrio nutricional se planteará añadir suplementos nutricionales orales encaminados a favorecer la cicatrización y granulación de las lesiones.
- El objetivo de la nutrición clínica dirigida a las personas mayores es, proporcionar cantidades adecuadas de energía, proteínas, micronutrientes y líquidos para satisfacer las necesidades nutricionales y así mantener o mejorar la situación, como consecuencia de ello mejorará la actividad, la capacidad funcional y la calidad de vida, para procurar la independencia del mayor y reducir la morbilidad y la mortalidad.
En la guía de Buenas prácticas de Valoración y manejo de las lesiones por presión RNAO 2016 para equipos interprofesionales, se insta a realizar una valoración exhaustiva. Es necesario elaborar una historia clínica que incluya datos psicosociales y una exploración física en la evaluación inicial y siempre que se produzca algún cambio significativo en el estado de salud del paciente y de la lesión cutánea. En las primeras horas y durante la exploración inicial, hay que evaluar el riesgo de desarrollar nuevas lesiones y observar si hay cambios significativos en el estado de salud del paciente mediante una herramienta de valoración del riesgo de lesiones por presión válida y fiable. También se deben tener en cuenta aspectos como la situación socioeconómica, las condiciones de vida, la alfabetización, la capacidad funcional, los sistemas de apoyo y la situación clínica de la persona (p. ej., enfermedades renales, hepáticas o cardiacas) para adaptar su plan nutricional de cuidados para dar la mejor respuesta posible a sus necesidades.
Para poder tener una adherencia a los cuidados es imprescindible desarrollar un plan enfocado en la mejora de la cicatrización de las lesiones donde se incluyan los cuidados nutricionales que deberán estar consensuados entre el paciente, sus cuidadores y el equipo interprofesional. El plan individualizado deberá de cubrir sus necesidades nutricionales con suficientes proteínas, calorías y líquidos, así como los complementos de vitaminas y minerales adecuados para fomentar la cicatrización de las lesiones y reducir el tiempo para la regeneración tisular.
Las LPP son las responsables de la pérdida de proteínas, el hipermetabolismo y el hipercatabolismo, y a menudo se asocian con una mala nutrición, incluidas las deficiencias de nutrientes que son fundamentales para las distintas fases de la cicatrización de las heridas (aminoácidos esenciales condicionales y micronutrientes antioxidantes).
En la actualidad y tras revisar la literatura existente, se puede concluir que parece favorable el uso de complementos nutricionales (proteínas, arginina, vitaminas y minerales) para ayudar en la curación de lesiones cutáneas. Aunque se debe interpretar con cautela esta afirmación ya que la mayor parte de los estudios de bueno y moderado nivel de evidencia, hacen referencia a pacientes de edad avanzada hospitalizadas, que son quienes presentan mayor riesgo de lesiones cutáneas. Los estudios emplearon distintas intervenciones nutricionales con muestras de estudio mixtas que incluían tanto a pacientes con malnutrición como a pacientes bien nutridos. A pesar de todo, el grupo de expertos coincide con la aplicación de la mejor evidencia disponible actualmente sobre la administración de complementos nutricionales a la población general que sufre lesiones por presión.
