5.1. CONCEPTO DE POLIFARMACIA
El aumento de la prevalencia de las enfermedades crónicas desencadena un incremento del consumo de fármacos para tratarlas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la polifarmacia o polimedicación como: “consumir más de tres medicamentos simultáneamente”.
Aunque no hay un consenso claro en cuanto al número de medicamentos, la mayoría de los autores establecen que se puede considerar polifarmacia al consumo de 5 o más medicamentos de forma crónica.
Las personas que toman 2 o más fármacos tienen un riesgo del 13% de sufrir interacciones o efectos adversos, incrementándose a un 38% cuando se toman 4 y a un 82% con 7 o más fármacos.
Los autores Villafaina Barroso, A. y Gavilán Moral, E. a través de El Sistema Nacional de Salud (SNS) definen la polifarmacia como: “en términos cualitativos el hecho de tomar más medicamentos de los clínicamente apropiados, mientras que los criterios cuantitativos establecen un límite en el número de fármacos empleados.”
5.1.1. Factores que intervienen en la aparición de la polifarmacia
La polifarmacia aumenta la aparición de efectos adversos, de interacciones farmacológicas y dificulta la adherencia a los tratamientos.
El perfil de la persona mayor polimedicada es:
o Dependiente para las ABVD.
o Mayor de 75 años.
o Mujer.
o Hospitalizaciones recientes.
o Institucionalizados.
o Con enfermedades cardiovasculares.
o Problemas genitourinarios.
5.1.2. Riesgos asociados a la polifarmacia
Las consecuencias de la polifarmacia suelen ser casi siempre graves. En un estudio, Hanlon y cols. encontraron que el 35% de las personas mayores polimedicadas desarrollaban algún efecto adverso.
5.2. ADHERENCIA TERAPÉUTICA
En el año 2003 la OMS definió el término adherencia terapéutica como “el grado en que la conducta de un paciente, en relación con la toma de medicación, el seguimiento de una dieta o la modificación de hábitos de vida, se corresponden con las recomendaciones acordadas con el profesional sanitario”.
La adherencia terapéutica, es un proceso complejo que está influido por múltiples factores, existen factores relacionados con el paciente, con el profesional, con el sistema sanitario, con la enfermedad y con los fármacos. Los estudios determinan que a mayor complejidad de la terapia farmacológica disminuye la adherencia terapéutica, lo que limita la eficacia de los tratamientos, de manera que influye en la calidad de vida de los pacientes, teniendo consecuencias importantes no solo para las personas sino también para los sistemas de salud debido al alto coste que supone.
La OMS considera la falta de adherencia al tratamiento un problema de salud pública prioritario, se estima que entre el 30-50% de los pacientes no siguen el tratamiento prescito de manera correcta, predominando sobre todo en personas con enfermedades crónicas.
En las personas mayores, la menor eficacia del tratamiento, junto con reacciones adversas potencialmente graves, son las principales consecuencias de la falta de adherencia al tratamiento. Se estima que en las personas mayores de 65 años con enfermedades crónicas y polimedicados hay una relación inversamente proporcional entre la adherencia y el número de fármacos que toman, así el 75% de las personas que toman un solo fármaco afirman cumplir la prescripción, el 68% si se trata de dos fármacos y el 10% de los que toman nueve fármacos. La mayoría de los investigadores coinciden que la polimedicación es uno de los factores que más influye en la falta de adherencia en las personas mayores.
No existe un consenso general sobre cómo definir el incumplimiento de las prescripciones e indicaciones de los tratamientos de los profesionales sanitarios. Por este motivo, en los últimos años se han utilizado diferentes términos para definir esta situación, siendo adherencia y cumplimiento los más comunes.
En la década de los años 60 Sackett y Haynes comenzaron a utilizar los términos “cumplimiento” e “incumplimiento”. Para estos autores el término cumplimiento se define como: “el grado en que la conducta de un paciente, en relación con la toma de medicación, el seguimiento de una dieta o la modificación de hábitos de vida, coincide con las instrucciones proporcionadas por los profesionales sanitarios”.
Posteriormente fue posible distinguir entre los términos adherencia y cumplimiento, estableciéndose que en la adherencia se requiere la conformidad del paciente en las recomendaciones formuladas por los profesionales sanitarios.
5.2.1. Factores que influyen en la adherencia al tratamiento
Según la OMS existen diversos factores relacionados con la adherencia al tratamiento son:
- Factores relacionados con la enfermedad
- Factores socioeconómicos
- Factores relacionados con el paciente.
- Factores relacionados con el tratamiento.
Son muchos los factores que van a influir en la adherencia relacionados con el tratamiento, entre ellos destacan la duración del tratamiento (pautas cortas tienen mejor adherencia), los fracasos anteriores, el coste, efectos adversos, la forma farmacéutica (facilidad de abrir el envase, tamaño y sabor de los medicamentos) y los cambios constantes.
5.2.2. Estrategias para mejorar la adherencia
Los profesionales de enfermería jugamos un papel fundamental para identificar las dificultades y obstáculos de las personas para cumplir el tratamiento, e identificar los posibles factores asociados al mismo ya que somos los profesionales de referencia en la atención a los cuidados profesionales. Es frecuente encontrar en nuestra práctica asistencial diaria situaciones donde no se cumplen los tratamientos prescritos o se realizan de manera incorrecta.
Para mejorar la adherencia al tratamiento, es necesario evaluar las áreas de intervención. Una vez que se identifican los factores que afectan la adherencia, se desarrollan estrategias e intervenciones individualizadas.
5.2.3. Herramientas para mejorar la adherencia
La tecnología en el campo de la salud ha mejorado la calidad de vida de muchas personas, incluyendo aquellos que padecen enfermedades crónicas. Las pastillas digitales, los blísteres inteligentes, los microchips y las aplicaciones son solo algunas de las muchas posibilidades. Cada una cumple una función específica para mejorar el cumplimiento terapéutico, y es importante seleccionarlas teniendo en cuenta la brecha digital que existe en ciertos grupos de población mayor que pueden no estar familiarizados con las nuevas tecnologías.
Las aplicaciones pueden desempeñar una variedad de funciones, como recordar al paciente la medicación a tomar, motivarlo al cumplimiento, sistematizar el tratamiento, promover un uso seguro de fármacos, proporcionar información sobre la patología, servir de canal de comunicación, utilizarlo como registro, etc.
5.3. LA DESPRESCRIPCIÓN
El objetivo de la deprescripción es la retirada de medicamentos que son inapropiados, ineficaces, los que ya no están indicados o los que puedan producir RAM e interacciones. En la literatura podemos encontrar varias acepciones, Le Couteur et al. Definen la desprescripción como “el cese de un tratamiento de larga duración bajo la supervisión de un profesional médico”. Mientras que Gavilan et al. La definen como “el proceso de desmontaje de la prescripción de medicamentos por medio de su revisión, que concluye con la modificación de la dosis, sustitución o eliminación de unos fármacos y adicción de otros”.
Aunque todas las personas son susceptibles de poderle aplicar la desprescripción y es una actividad que hay que realizar a lo largo de toda la vida de un paciente, las personas candidatas para ello son las personas polimedicadas, ancianos frágiles y personas con enfermedades en fase avanzada o terminal.
5.4. FARMACOVIGILANCIA
La farmacovigilancia es la rama de la farmacología que estudia las reacciones adversas a medicamentos (RAM), está incluida dentro de las actividades de la Salud Pública y se define como el conjunto de actividades encaminadas a la identificación, evaluación y prevención de reacciones adversas a medicamentos, que no se conocían con anterioridad o después de su comercialización.
España cuenta con un sistema de farmacovigilancia que facilita la recogida de información sobre los efectos secundarios que pueden provocar los medicamentos. Todos los medicamentos pueden provocar efectos secundarios no deseados llamados "reacciones adversas" (RAM). El principal objetivo de este sistema, denominado Sistema Español de Farmacovigilancia de Medicamentos (SEFV-H), es recoger los casos sospechosos de reacciones adversas detectadas por los profesionales médicos o ciudadanos.
