TEMA 1. INFECCIONES DE TRANSMISIÓN SEXUAL


Las infecciones de transmisión sexual (ITS) abarcan un conjunto de infecciones con gran repercusión en la salud pública. Entre ellas, la tricomoniasis es causada por Trichomonas vaginalis, con clínica variable que puede incluir flujo verdoso espumoso y colpitis en fresa, y se trata con metronidazol o tinidazol, siempre incluyendo a la pareja. El herpes genital, producido habitualmente por VHS-2, se caracteriza por lesiones vesiculosas dolorosas, con recurrencias frecuentes y riesgo elevado en embarazo, tratándose con antivirales como aciclovir. El virus del papiloma humano (VPH) es muy prevalente y puede causar desde verrugas genitales (genotipos 6 y 11) hasta cáncer de cérvix (genotipos 16 y 18), siendo la vacunación y el preservativo las principales medidas preventivas. Por otro lado, la clamidia (Chlamydia trachomatis) y la gonorrea (Neisseria gonorrhoeae) producen infecciones a menudo asintomáticas, con riesgo de enfermedad inflamatoria pélvica, infertilidad y transmisión vertical, y se tratan con antibióticos como doxiciclina o ceftriaxona.

La sífilis, producida por Treponema pallidum, progresa en fases: chancro indoloro inicial (primaria), exantema y adenopatías (secundaria), latencia y complicaciones graves neurológicas o cardiacas en la terciaria. Se trata con penicilina y su transmisión vertical puede originar sífilis congénita, por lo que el cribado gestacional es esencial. Finalmente, el linfogranuloma venéreo (LGV), también causado por Chlamydia trachomatis (L1-L3), puede iniciarse como una úlcera indolora con posterior adenopatía inguinal y abscesos, tratándose con doxiciclina o eritromicina. Todas estas infecciones comparten complicaciones relevantes como infertilidad, embarazo ectópico, transmisión vertical y mayor susceptibilidad al VIH, lo que refuerza la importancia de la prevención mediante educación sexual, uso de preservativo y vacunación en el caso del VPH.