La vía de administración es la forma en la que los fármacos se introducen en el interior del organismo. Por lo general hablamos de vías enterales para referirnos a aquellas que utilizan el aparato digestivo y son la oral, la sublingual y la rectal, vías parenterales cuando se utilizan procedimientos invasivos para introducir el fármaco en el organismo y otras vías con efectos locales o sistémicos como la respiratoria, la transdérmica, la tópica, la oftálmica o la vaginal.
1. VÍAS ENTERALES
1.1. Vía oral
Es la vía más utilizada. Es la más fisiológica además de ser barata y cómoda. Entre sus limitaciones destaca que no podemos usarla en inconscientes, pacientes con nauseas o con dificultades de deglución o si requerimos un efecto rápido.
La absorción tiene lugar en el intestino o en la mucosa gástrica, generalmente mediante difusión pasiva y en ocasiones mediante transporte activo.
La biodisponibilidad puede estar disminuida por fenómenos de primer paso o por características individuales o puntuales por lo que es imposible asegurar unos niveles estables de fármaco, esto ocasiona que para fármacos que necesitan unos niveles determinados no podamos utilizarla.
Existen diferentes formas farmacéuticas para administración oral, las más utilizadas son:
- Cápsulas: el medicamento está formado por el fármaco más una cubierta. Está cubierta, generalmente es una gelatina y tiene una función de protección del principio activo frente a la luz y la humedad además de evitar la irritación gastrointestinal. Por lo habitual, se usan gelatinas duras para proteger productos sólidos y gelatinas blandas para principios activos líquidos.
- Comprimidos: Son la forma farmacéutica más común. Se obtienen por compresión del fármaco al que se añaden excipientes, que son sustancias inertes adicionadas con fin de dar forma, cohesión, sabor u olor al fármaco además de ayudar a conseguir una biodisponibilidad adecuada. Tenemos comprimidos con cubierta entérica que evita la destrucción del fármaco por los ácidos del estómago o comprimidos de liberación retardada que liberan el fármaco de forma progresiva. En ninguno de estos dos casos debemos destruir la cubierta ya que podemos ocasionar alteraciones importantes en la absorción.
- Grajeas: Están formadas por un núcleo, que puede ser una cápsula o un comprimido recubierto de una capa de azucares con el fin de proteger el núcleo del medio ácido o de enmascarar sabores u olores desagradables.
- Jarabes: están formados por el fármaco al que se le añade azúcares y agua. El azúcar se añade para limitar el crecimiento bacteriano y darle un sabor dulzón. Hay ocasiones en las que el jarabe debe prepararse inmediatamente antes de la administración. Los jarabes, por lo general, son poco estables y una vez abiertos deben consumirse según las indicaciones. En pacientes diabéticos deben evitarse por su contenido en azúcar. Los elixires son jarabes a los que se añade alcohol.
- Suspensiones: son fármacos insolubles o parcialmente solubles en agua, deben agitarse bien antes de la administración para homogeneizar el contenido y, salvo las suspensiones antiácidas, disolverse en agua.
- Polvos: son formas sólidas que deben disolverse en agua para su administración. Algunos preparados pueden administrase sin disolverse. Una vez diluidos deben administrarse inmediatamente para evitar que precipiten.
