2. TERCERAS VÍCTIMAS DE LOS EVENTOS ADVERSOS
Respecto al impacto negativo de los EA sobre las instituciones sanitarias, en 2007 Charles Denham acuñó la definición “terceras víctimas” en referencia a “las organizaciones sanitarias que sufren una pérdida de prestigio o reputación y disminución de la confianza como consecuencia de un incidente de Seguridad del Paciente”. Las consecuencias en las terceras víctimas y cómo afrontarlas apenas han sido estudiadas, aunque se ha sugerido la conveniencia de disponer de una estrategia de comunicación dentro del plan de atención inmediata que la organización debe desplegar si ocurre un EA.
Respecto a cómo informar al paciente que ha sufrido un EA, el Grupo de investigación de segundas y terceras víctimas, ha editado un documento denominado Recomendaciones para decir “Lo siento” tras un EA, y en la Guía de Recomendaciones para ofrecer una adecuada respuesta al paciente tras la ocurrencia de un evento adverso y atender a las segundas y terceras víctimas, elaborada dentro de este proyecto de investigación, también se incluyen aspectos relativos a qué información debe darse, cómo hacerlo y quién, puesto que el perfil del profesional adecuado para informar puede variar en función de la gravedad del EA.
Aunque existe consenso internacional sobre los contenidos, formato y condiciones para informar al paciente tras un EA, las diferencias entre nuestro país y los citados como referentes en la materia están en la denominada información franca al paciente (Open Disclosure). La mayoría de los expertos aconsejan ofrecer una disculpa al paciente que ha sido víctima de un EA, además de informar sobre lo que ha sucedido y por qué.
Asumiendo que en el ámbito sanitario el riesgo cero no existe y que los EA ocurren, la capacidad para responder adecuadamente en tiempo y forma ante este tipo de incidentes es un reto organizativo. A pesar de las dificultades que se puedan presentar, el hecho de incorporar el abordaje a las víctimas de los EA a la Estrategia de Seguridad del Paciente reportará importantes beneficios, contribuyendo a:
- Mitigar el sufrimiento de los pacientes y sus familiares.
- Reducir el impacto sobre los profesionales.
- Mantener el prestigio y el nivel de confianza en la institución.
- Reforzar la política de seguridad de la organización sanitaria.
- Fortalecer el liderazgo de la Dirección y de los profesionales.
- Aprender de lo ocurrido y enfocarlo como una oportunidad para mejorar la seguridad y la calidad de la práctica asistencial.
- Reducir las reclamaciones y acciones legales, así como la magnitud de sus consecuencias.
Recomendaciones:
- Promover una cultura de seguridad positiva y desarrollar una política institucional que aborde la atención al paciente, así como a las segundas y terceras víctimas tras la ocurrencia de un EA.
- Elaborar un plan de acción inmediata con un protocolo de actuación e indicaciones precisas sobre qué se debe hacer y qué no se debe hacer, cuando se produce un EA con consecuencias graves en uno o más pacientes. Una respuesta adecuada y proporcional al EA debe incluir los siguientes aspectos:
- Acciones a desarrollar en las primeras horas tras el EA.
- Soporte al paciente y familiares (dar una respuesta adecuada): incluyendo qué, cómo, cuándo y quién debe informar al paciente y/o familiares.
- Soporte a las segundas víctimas (atender a las necesidades de los profesionales que se encuentran en esta situación).
- Atención a la repercusión sobre la organización sanitaria (repercusión a nivel interno en la propia organización y repercusión mediática).
- Abordaje de los aspectos legales y conocimiento de las acciones a tomar en coordinación con los servicios de Asesoría Jurídica.
- Diseñar un plan de comunicación interna y externa cuando se produce un EA con consecuencias graves o muy graves en uno o más pacientes.
- Establecer un plan de formación que incluya las necesidades y características de los diferentes perfiles de profesionales que deben aplicar el protocolo de actuación:
- Formar a los profesionales que ocupan puestos de mayor responsabilidad (mandos intermedios, responsables de los servicios de personal, directivos de las organizaciones) en el abordaje a 2ª y 3ª víctimas.
- Formar a los profesionales de los servicios de Salud Laboral, así como a otros profesionales (referentes de seguridad, psicólogos, profesionales que se ofrezcan voluntarios, etc.) que conformarán los equipos de atención a las segundas víctimas (segundo nivel de apoyo). Considerar la ayuda de profesionales que conocen, por propia experiencia, la situación en la que se encuentra la segunda víctima.
- Formar al conjunto de los profesionales en aspectos básicos de abordaje a las 1ª, 2ª y 3ª víctimas. Tener en cuenta que cualquier profesional puede ser requerido como primer nivel de apoyo por parte de la segunda víctima de un EA.
