Durante la lactancia, se recomienda evitar o limitar al máximo el consumo de alcohol. El alcohol pasa rápidamente a la leche materna en concentraciones similares a las de la sangre y desaparece de ella conforme disminuye la alcoholemia. El consumo ocasional y en pequeñas cantidades no suele producir efectos graves, pero cantidades elevadas pueden causar sedación, alteraciones del sueño, menor ingesta de leche y disminución de la producción láctea. Como orientación, se recomienda esperar aproximadamente 2,5 horas por cada 10-12 g de alcohol antes de amamantar, dependiendo también del peso materno y de la cantidad ingerida. La cerveza 0,0% es compatible con la lactancia. Además, debe evitarse compartir cama con el lactante tras consumir alcohol y debe valorarse especialmente la seguridad del cuidado del bebé en situaciones de intoxicación o consumo problemático.
El tabaco no constituye por sí solo una indicación para suspender la lactancia materna. Aunque se recomienda firmemente abandonar el hábito, si la madre no consigue dejar de fumar, la lactancia continúa siendo preferible a la fórmula, ya que puede aportar cierta protección frente a infecciones respiratorias, gastrointestinales y óticas. Sin embargo, la nicotina y otros componentes del tabaco pasan a la leche y la exposición al humo ambiental aumenta el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante, problemas respiratorios, otitis y alteraciones del sueño y apetito. El tabaquismo también puede disminuir la producción de leche y afectar al reflejo de eyección. Por seguridad, se recomienda no compartir cama con el bebé si se fuma.
Respecto a los cigarrillos electrónicos, no deben considerarse inocuos durante la lactancia, ya que la exposición a nicotina y otras sustancias tóxicas depende del dispositivo, líquido y patrón de consumo. Aunque pueden exponer a menos tóxicos que el tabaco convencional, existe poca evidencia sobre su seguridad y no se consideran la primera opción para dejar de fumar. Se prefieren los productos autorizados de terapia sustitutiva con nicotina (TSN), como parches, chicles, pastillas o inhaladores, que son compatibles con la lactancia. Se recomienda utilizar la dosis mínima eficaz y, cuando sea posible, administrar las formas de acción corta después de la toma, dejando el mayor intervalo posible hasta la siguiente lactancia.
