TEMA 1. EXTRACCIÓN DE LA LECHE MATERNA


La lactancia diferida permite alimentar al bebé con leche materna previamente extraída cuando no es posible o no se desea la alimentación directa al pecho. La extracción depende de la producción de leche, el reflejo de eyección y la acción de hormonas como prolactina y oxitocina. La frecuencia y eficacia de la extracción, el estado emocional, la comodidad, la técnica y el ajuste del extractor influyen en la cantidad obtenida. La extracción es una destreza aprendida, por lo que la práctica y el acompañamiento profesional son fundamentales.

La leche puede extraerse de forma manual o mecánica. La extracción manual, mediante la técnica de Marmet, es práctica y especialmente útil para obtener calostro, mientras que los sacaleches eléctricos, especialmente los dobles, pueden ser adecuados cuando se necesita realizar extracciones frecuentes. La elección del extractor debe individualizarse teniendo en cuenta la talla y diseño del embudo, el vacío, la comodidad, el tipo de dispositivo y el objetivo de la extracción. La evidencia destaca que el tallaje debe ser individualizado y dinámico, comprobando durante una extracción real el confort, el movimiento del pezón, el flujo y la ausencia de dolor o lesiones.

En situaciones de dificultad pueden intervenir problemas relacionados con el extractor, el reflejo de eyección, el edema mamario o las expectativas sobre la cantidad obtenida. La presión inversa suavizante, el drenaje linfático suave, la estimulación previa y la combinación de extracción mecánica y manual pueden facilitar la extracción. En el ámbito hospitalario es especialmente importante iniciar precozmente la extracción de calostro, mantener una frecuencia adecuada y prestar atención a la higiene y conservación de la leche. También se abordan estrategias para aumentar la producción, como la extracción tras las tomas, el hands-on pumping o, en situaciones seleccionadas, el power pumping, siempre adaptando el plan a las necesidades y posibilidades de cada madre.